Un estudio asegura que la forma de los árboles afecta directamente al incremento de las alergias

Un equipo de investigadores ha observado cómo la geometría de los árboles tiene un impacto en la dispersión del polen

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Una madre pasea con su
Una madre pasea con su hijo por un parque (Freepik)

Llegan los días más difíciles del año para los alérgicos. Cada año, la temporada de alergias se alarga debido a la crisis climática, que prolonga la época polinizadora. En el intento de la ciencia de hacer frente al cambio climático, un equipo de investigadores ha descubierto que la forma de los árboles influye en el incremento de las alergias.

Científicos de la Universidad Aeronáutica Embry – Riddle (Estados Unidos), la Universidad de Ruan y la Universidad de Lille (ambas en Francia) han creado un modelo matemático avanzado que observa de qué manera la geometría de los árboles tiene un impacto en la dispersión del polen por el aire. Sus resultados ya han sido publicados en la revista Physics of Fluids.

Son muchos los parámetros que modifican el flujo del polen y que están relacionados con la forma de los árboles, como su follaje, o la velocidad del viento. “Estos parámetros son esenciales para evaluar riesgos y futuras políticas de mitigación destinadas a limitar la exposición a los granos de polen alérgenos que se transportan por el aire”, expresa Talib Dbouk, primer autor del trabajo, según declaraciones recogidas por SINC.

Vista nadir de las copas
Vista nadir de las copas de los árboles (Freepik)

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el 33% de la población en España, 16 millones de habitantes, sufre de alguna afección alérgica. De ellos, la mitad la desarrollan por la exposición al polen. Son cifras que están experimentando un aumento en los últimos años y que se espera que sigan creciendo, pues se estima que para el año 2030 uno de cada cuatro españoles sea alérgico al polen.

El árbol que provoca más alergia

Los científicos utilizaron el algoritmo para detectar los granos de polen, puesto que la mayoría de ellos son invisibles a simple vista. La técnica se empleó en varias familias de árboles como el roble y el tilo y compararon los resultados. Gracias a esta herramienta, observaron cómo se formaban remolinos cerca de árboles como el tilo, algo habitual cuando el viento atraviesa estructuras con forma de dosel. La comparación entre ambas plantas reveló que la forma, el follaje o la porosidad generan dinámicas de dispersión del polen diferente en el entorno que los rodea.

Dr Alejandro Meretta sobre las alergias de primavera

Estornudos que se encadenan, picor de nariz y ojos, mocos, dificultad para respirar... Ante la aparición de estos síntomas son muchos quienes ya han recurrido a los antihistamínicos. Sin embargo, la medicación puede no ser suficiente para los más alérgicos, quienes en ocasiones han de recurrir a otros trucos caseros de apoyo, como llevar una mascarilla o cambiarse de ropa al llegar a casa.

A raíz de este estudio, el equipo planea ampliar los modelos para mejorar la predicción de la dinámica del polen en los entornos urbanos. “Este trabajo proporciona información cuantitativa que puede servir de base para las decisiones de planificación urbana y para que las autoridades orienten mejor la gestión de los espacios verdes en zonas urbanas”, señala Dbouk. De esta manera, los científicos estadounidenses y franceses esperan reducir los riesgos asociados al polen alergénico en el aire y orientar futuras directrices.