Qué es el cáncer de vulva, uno de los tumores más raros en mujeres: causas, síntomas y tratamiento

Esta enfermedad suele empezar en los labios mayores, pero puede aparecer en cualquier zona de los genitales femeninos

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Una paciente en el ginecólogo
Una paciente en el ginecólogo (Shutterstock)

Entre los tipos de tumor femeninos, existe uno poco frecuente que se origina en los tejidos externos de los genitales: el cáncer de vulva. Aunque representa un porcentaje pequeño de los cánceres ginecológicos, su detección temprana es clave para mejorar el pronóstico.

La vulva incluye estructuras como los labios mayores y menores, el clítoris y la abertura vaginal. El cáncer puede desarrollarse en cualquiera de estas zonas, aunque con mayor frecuencia aparece en los labios mayores. Este tipo de tumor suele afectar a mujeres de edad avanzada, aunque también puede presentarse en jóvenes, especialmente cuando existen factores de riesgo asociados.

Entre las causas exactas del cáncer de vulva no siempre es posible identificar un único origen. Sin embargo, la Clínica Mayo señala varios factores que aumentan el riesgo, siendo uno de los más importantes es la infección por el virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual muy común que también está relacionada con otros cánceres, como el de cuello uterino. Algunos tipos de VPH pueden provocar cambios en las células de la piel de la vulva que, con el tiempo, pueden convertirse en cáncer.

Otro factor de riesgo es la edad, teniendo en cuenta que la mayoría de los casos se diagnostican en mujeres mayores de 65 años. También se ha observado una mayor incidencia en mujeres con enfermedades cutáneas crónicas de la vulva, como el liquen escleroso, una afección que provoca adelgazamiento y fragilidad de la piel. El tabaquismo, el sistema inmunitario debilitado y los antecedentes de lesiones precancerosas en la vulva también pueden aumentar la probabilidad de desarrollar esta enfermedad.

Síntomas del cáncer de vulva

En cuanto a los síntomas, el cáncer de vulva puede manifestarse de diversas maneras. Uno de los signos más comunes es la aparición de un bulto, llaga o área engrosada en la vulva que no desaparece con el tiempo. También es frecuente experimentar picazón persistente, dolor o sensibilidad en la zona. Algunas mujeres presentan cambios en el color de la piel, que puede volverse más oscura o rojiza.

Otros síntomas incluyen sangrado que no está relacionado con la menstruación, secreciones inusuales o dolor durante las relaciones sexuales. En fases más avanzadas, el tumor puede provocar úlceras abiertas o dolor intenso. Debido a que algunos de estos síntomas pueden confundirse con infecciones o irritaciones comunes, es importante consultar a un profesional de la salud si persisten durante varias semanas.

El diagnóstico suele comenzar con un examen físico de la vulva. Si el médico detecta una zona sospechosa, puede realizar una biopsia, que consiste en extraer una pequeña muestra de tejido para analizarla en el laboratorio. Esta prueba permite confirmar si las células son cancerosas y determinar el tipo específico de tumor.

En el año 2024 se produjeron en España 433.357 defunciones, solo 194 defunciones más que el pasado año en la misma fecha, según los datos provisionales del informe 'Defunciones según la Causa de Muerte', publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que por segundo año consecutivo sitúa a los tumores como primera causa de muerte en 2024, con un 26,6% del total de defunciones, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio (26%). Fuente: Europa Press

Cómo se trata el cáncer de vulva

El tratamiento del cáncer de vulva depende de varios factores, como el tamaño del tumor, su localización y si se ha extendido a otros tejidos. La cirugía es el tratamiento más frecuente. En muchos casos se extirpa el tumor junto con una pequeña cantidad de tejido sano alrededor para asegurarse de eliminar todas las células cancerosas. En situaciones más avanzadas, puede ser necesario retirar una porción mayor de la vulva o incluso ganglios linfáticos cercanos.

Además de la cirugía, algunos pacientes pueden requerir radioterapia o quimioterapia. Estas terapias se utilizan para destruir células cancerosas restantes, reducir el tamaño del tumor antes de la operación o tratar casos en los que el cáncer se ha extendido.