Un exmayordomo real desvela cómo es la nueva casa del expríncipe Andrés: “No tiene nada que ver con Buckingham”

La oveja negra de la familia real británica se ha instalado de manera provisional en Wood Farm, que antaño fue el refugio preferido de Felipe de Edimburgo

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Imagen de Archivo del príncipe
Imagen de Archivo del príncipe Andrés. EFE/EPA/Andy Rain

Andrés Mountbatten-Windsor ha desaparecido prácticamente del mapa mediático tras su inesperada detención el pasado 19 de febrero. El que fuera duque de York no ha vuelto a ser visto en público y, según la prensa británica, permanece instalado en Wood Farm, la discreta vivienda situada dentro del Sandringham Estate donde se ha refugiado tras abandonar Royal Lodge. Un cambio de residencia que no solo responde a cuestiones logísticas, sino que simboliza con fuerza el profundo giro que ha dado su vida en cuestión de semanas.

Una de las personas que mejor conocen la propiedad es Grant Harrold, antiguo mayordomo de la familia real británica, quien ha trabajado en esta propiedad y ha compartido sus impresiones con el diario The Mirror.

Según su relato, Wood Farm es “una casa de campo encantadora, el tipo de lugar en el que muchos soñaríamos vivir”, pero matiza: “No es Royal Lodge, ni por asomo. No tiene nada que ver con Buckingham”. Harrold describe la vivienda como pequeña, humilde y sorprendentemente normal, un entorno que contrasta con el lujo y la formalidad de las residencias reales más conocidas.

Vista aérea de Wood Farm.
Vista aérea de Wood Farm. (Planet Labs PBC/Handout via REUTERS)

Reformada para el retiro del príncipe Felipe de Edimburgo

Ubicada en Wolferton, a unos dos kilómetros de Sandringham House, la casa dispone de cinco dormitorios, salón, comedor, cocina independiente y lavadero. Rodeada de naturaleza y privacidad absoluta, Wood Farm fue completamente renovada antes de que el príncipe Felipe -padre de Andrés- se instalara allí tras su retirada de la vida pública en 2017. La reforma incluyó una cocina nueva y la modernización de los espacios, convirtiéndola en un lugar cómodo y funcional, sin ostentación, ideal para quienes buscan discreción y tranquilidad.

Wood Farm ha sido históricamente un refugio discreto para los miembros de la familia real. Mientras que el príncipe Felipe la utilizó tras retirarse de la vida pública, en ella también pasaron algunos fines de semana Guillermo y Harry, acompañados de amigos y de Kate Middleton, que asumía entonces el papel de “señora de la casa”, organizando comidas, habitaciones y reuniones. Harrold recuerda que la vivienda ofrecía una sensación de normalidad poco habitual dentro de la vida de los Windsor: “No la clasificaría como una residencia real al uso, pero por eso gustaba tanto. Se sentía mucho más normal”.

Felipe de Edimburgo. (Adrian DENNIS
Felipe de Edimburgo. (Adrian DENNIS / POOL / AFP)

Para Andrés, Wood Farm funciona únicamente como residencia temporal mientras se completan las reformas de Marsh Farm, una propiedad de mayor tamaño también dentro del Sandringham Estate. Aunque esta futura vivienda será más amplia, algunos expertos han señalado que necesita importantes renovaciones antes de poder ser habitada, y se espera que el traslado pueda producirse a comienzos de primavera, una vez concluyan los trabajos.

El Sandringham Estate, comprado en 1862 para quien después fue el rey Eduardo VII, ha sido un refugio privado de la familia real durante generaciones. Sandringham House sigue siendo el centro de las celebraciones navideñas, mientras que propiedades cercanas, como Anmer Hall, se utilizan como residencia campestre de Guillermo y Catherine durante las vacaciones escolares.

El exduque de York, el príncipe Andrés, enfrenta a la justicia tras ser arrestado. La operación se produce después de la publicación de documentos que lo vinculan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo compartir información sensible del gobierno británico.

Lejos del lujo de Buckingham y de la magnitud de Royal Lodge, la nueva vida de Andrés transcurre ahora entre paredes más discretas y un entorno más cotidiano, en el que los recuerdos de su padre y de la familia conviven con un ajuste obligado a su nueva realidad. Como señala Harrold, Wood Farm no es un palacio, pero precisamente su carácter sencillo y acogedor es lo que lo hace especial: un hogar temporal, íntimo y sorprendentemente normal, que refleja con claridad el cambio de circunstancias que atraviesa el exduque.