Ortega Smith desafía una vez más a la cúpula de Vox: de una de las caras más visibles del partido a ser defenestrado

El dirigente madrileño ha perdido en los últimos meses peso en la Ejecutiva, en el grupo parlamentario y ahora en el Ayuntamiento de Madrid

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El presidente de Vox, Santiago
El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el entonces secretario general de Vox, Javier Ortega Smith (Eduardo Parra / Europa Press)

Durante los últimos meses, la posición de Javier Ortega Smith dentro de Vox se ha ido debilitando de forma progresiva hasta desembocar en la crisis abierta que atraviesa ahora el partido. Lo que comenzó como una pérdida paulatina de peso en los órganos de dirección ha terminado en un enfrentamiento directo con la cúpula nacional tras su negativa a abandonar la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid y la posterior suspensión cautelar de militancia.

El estallido en Madrid es el último capítulo de una secuencia que arranca meses atrás. En diciembre, el presidente del partido, Santiago Abascal, decidió apartar a Ortega Smith del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), el máximo órgano de dirección entre asambleas. El comunicado oficial se limitó a informar de que dejaba su puesto como vocal y que sería sustituido por Júlia Calvet, diputada en el Parlamento de Cataluña y portavoz nacional de Juventud, sin detallar los motivos del relevo.

La salida del CEN se producía apenas semanas después de que Ortega Smith hubiera sido cesado como portavoz adjunto del grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, una decisión que calificó públicamente de “injusta” y “equivocada”. En el plazo de dos meses, el dirigente madrileño había perdido dos posiciones relevantes dentro de la estructura interna del partido, aunque mantenía sus cargos institucionales: diputado en el Congreso, portavoz en la Comisión de Justicia y portavoz municipal en Madrid.

Un distanciamiento progresivo

El deterioro de la relación entre Ortega Smith y la dirección no es reciente. Fundador de Vox junto a Abascal y otros dirigentes, fue durante años secretario general y vicepresidente, además de una de las figuras más visibles del partido. En 2022, tras la salida de Macarena Olona, Abascal lo relevó de la secretaría general y situó en su lugar a Ignacio Garriga, que desde entonces se ha consolidado como uno de los principales responsables del aparato interno.

A partir de ese momento, Ortega Smith comenzó a expresar matices y advertencias sobre la evolución del partido. En agosto de 2023 afirmó que “Vox no nació como una agencia de colocación de amigos”, una frase que fue interpretada internamente como una crítica a la gestión de nombramientos. En una entrevista posterior insistió en que la formación no debía perder su espíritu fundacional ni convertirse en una estructura cerrada.

La asamblea celebrada en 2024 ratificó a Abascal con más del 90% de los apoyos y rediseñó la dirección. Ortega Smith fue apartado de la Vicepresidencia —cargo que compartía con Jorge Buxadé y Reyes Romero— y pasó a ocupar un puesto de vocal. Su salida definitiva del CEN en diciembre completó ese desplazamiento orgánico.

El portavoz de Vox en
El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, con su carnet del partido (Vox)

Gestos y episodios incómodos

En paralelo a esa pérdida de peso interno, se sucedieron varios episodios interpretados como gestos de desmarque. Ortega Smith acudió a la presentación del ‘think tank’ impulsado por Iván Espinosa de los Monteros, exdirigente distanciado de la actual dirección, y defendió su asistencia como un acto personal. También acudió al desfile del 12 de octubre, Día de la Hispanidad, mientras Abascal decidió no hacerlo para evitar coincidir con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El relevo como portavoz adjunto en el Congreso provocó un cruce de declaraciones públicas. Abascal recurrió a un símil futbolístico al afirmar que en el partido hay que “aprender a ceder paso” y que existe “un gran banquillo”. Ortega Smith respondió definiéndose como un “delantero” que sabe “meter goles”.

El último movimiento terminó por agitar los cimientos de Vox. La dirección nacional comunicó el relevo de Ortega Smith como portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid y su sustitución por Arantxa Cabello. La decisión partía del Comité Ejecutivo Nacional y se enmarcó en la potestad de la dirección para reorganizar sus grupos institucionales.

Ortega Smith rechazó acatar la orden y anunció que acudiría al pleno municipal como portavoz, al considerar que cuenta con el respaldo mayoritario de los concejales del grupo. La negativa activó de inmediato el expediente disciplinario y su suspensión cautelar de militancia.

La dirección amplió las medidas a dos de los cinco ediles de Vox en el Ayuntamiento, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, también suspendidos cautelarmente por no respetar las órdenes del Comité Ejecutivo Nacional y alinearse con Ortega Smith. Toscano calificó la situación de “absurda” y sostuvo que se la inhabilitaba por no aceptar una destitución que considera injusta.

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, ha remarcado que acude "como portavoz" del grupo municipal y ha defendido que no existe ninguna petición formal para someter a votación su continuidad al frente de la formación en el Consistorio. (Europa Press)

El enfrentamiento ha dejado al grupo municipal dividido y ha trasladado la crisis al plano institucional. Ortega Smith ha insistido en que seguirá ejerciendo como portavoz hasta que el propio grupo decida lo contrario, mientras la dirección mantiene que cualquier desobediencia a sus decisiones será sancionada conforme a los estatutos.

A la espera de que el Comité de Garantías resuelva el expediente y determine si la suspensión cautelar se convierte en definitiva, la crisis interna de Vox ha pasado de ser un proceso de pérdida de peso orgánico a un pulso abierto entre uno de sus fundadores y la actual dirección, con el Ayuntamiento de Madrid como epicentro y con consecuencias que alcanzan también al grupo parlamentario en el Congreso.