Un estudio revela que para recuperarse de una enfermedad cardiovascular no solo depende del paciente: influye la pareja

El estudio de una revista médica canadiense sugiere que superar una enfermedad cardiovascular no es solo un proceso médico, si no también social y emocional

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Un médico observa la imagen
Un médico observa la imagen de un corazón. (Andina)

El 25% de la población española padecen actualmente alguna enfermedad cardiovascular, según los últimos datos de la SEC (Sociedad Española del Corazón). En números, son 11 millones de personas. Normalmente, sufrir un problema de salud derivado de la causa de muerte más importante del mundo supone un fuerte impacto emocional negativo en el paciente. Por eso, el entorno cobra vital importancia en este tipo de situaciones. Uno de sus últimos estudios destaca la importancia de la compañía en el proceso de recuperación.

Un estudio publicado en el Canadian Journal of Cardiology señala que la pareja de un paciente cardiológico juega un papel fundamental en su recuperación. Según los resultados de la revista canadiense, superar una enfermedad cardiovascular no es solo un proceso médico, si no también emocional y social. En otras palabras, han evidenciado que el apoyo de la pareja en ciertos hábitos de recuperación ayuda a que se pueda superar la enfermedad cardiovascular de forma exitosa.

Mejoras en hábitos clave para la salud cardiovascular

Los autores observaron que en el 77% de los estudios en los que basaron su investigación, han visto mejoras en hábitos clave para la salud cardiovascular. Por ejemplo, han evidenciado que la pareja ayuda a seguir mejor el tratamiento médico, a mantener una dieta más saludable, a incrementar la actividad física y a afrontar mejor el impacto emocional de la enfermedad.

Esto se debe a que cuando ocurre un episodio cardiovascular, el impacto no recae únicamente en la persona diagnosticada. El proceso afecta directamente a uno de los entornos más cercanos, en particular a la pareja, quien experimenta muy de cerca cada etapa de la enfermedad. La presencia de la pareja resulta fundamental no solo por el acompañamiento emocional que brinda, sino también porque puede influir de manera notable en aspectos esenciales de la vida cotidiana del paciente.

Una pareja de adultos mayores
Una pareja de adultos mayores demuestra su pasión por la vida y el deporte, corriendo con entusiasmo en el parque. (Imagen ilustrativa Infobae)

Al convivir día tras día, la pareja suele involucrarse activamente en la adopción de hábitos más saludables. Esto se traduce en mantener una alimentación adecuada, siguiendo los consejos médicos. Además, la pareja puede jugar un papel fundamental asegurando que el paciente cumpla de forma rigurosa con la medicación prescrita. Por ejemplo, puede ayudar a recordar las tomas, a organizar el tratamiento o a insistir en ir a consulta cuando toque. También es relevante el estímulo que puede proporcionar para incrementar la actividad física, ya sea gracias a su compañía o su motivación.

Ante una enfermedad, es mejor la compañía que la soledad

Según los investigadores, la cercanía y el respaldo de la pareja mejoran el bienestar del paciente. Más allá de los beneficios sociales o del ánimo, la ciencia sugiere que la compañía puede tener efectos positivos en parámetros biológicos, ya que el apoyo facilita la incorporación de rutinas saludables y la reducción de conductas de riesgo. En contraposición, la soledad o la ausencia de una red de apoyo cercana puede favorecer la aparición de problemas de salud mental, como la ansiedad o la depresión, y dificultar tratarse correctamente.

Fisher sostiene que la comunicación tiene un costo concreto, aunque a menudo pase desapercibido, y que la habilidad para dialogar se desarrolla y mejora de manera deliberada y constante.

Por este motivo, los autores de la revisión científica insisten en la importancia de no afrontar la enfermedad cardiovascular en soledad. Recomiendan aprovechar la fortaleza de los vínculos afectivos, especialmente las parejas sentimentales, como un recurso terapéutico complementario que puede marcar la diferencia en el proceso de recuperación y en la calidad de vida a largo plazo.