Un decorador de Carlos III se quita la vida tras decepcionar al rey con un trabajo que no le gustó: “Ver cómo le confiaba la tarea a otra persona le destrozó”

Christopher Eadie, pintor y decorador que trabajó durante más de 30 años para la Casa Real Británica, se ahorcó después de que el monarca no estuviera conforme con un trabajo suyo

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Carlos III de Inglaterra durante
Carlos III de Inglaterra durante una intervención grabada el 27 de noviembre. (Reuters)

Un suceso trágico y de gran sensibilidad ha sacudido recientemente al rey Carlos III. La muerte de Christopher John Eadie, pintor y decorador que trabajó durante más de tres décadas para la familia real británica, ha sido objeto de una investigación forense que ha revelado nuevos detalles sobre los últimos meses de su vida, según revela The Mirror.

Eadie, de 63 años, fue hallado sin vida el 10 de octubre de 2025 en el jardín de su domicilio. La autopsia confirmó que la causa del fallecimiento fue un ahorcamiento. Sin embargo, la forense del condado de Norfolk, Yvonne Blake, puntualizó durante la vista judicial que no podía concluir con certeza que existiera una intención clara de suicidio, debido al grave deterioro de su salud mental en los meses previos al hecho.

Una persona camina cerca de
Una persona camina cerca de un camino que conduce a Wood Farm en Sandringham Estate en Wolferton (REUTERS/Isabel Infantes)

Christopher Eadie era un profesional independiente muy valorado en los círculos de la Casa Real. Durante más de treinta años trabajó primero al servicio de Isabel II y, posteriormente, para su hijo, el actual monarca. Su hermano Mark Eadie y su esposa Joanna relataron ante el tribunal que Chris era un perfeccionista extremo, meticuloso hasta el último detalle y profundamente orgulloso de su vinculación profesional con la familia real.

“Ver cómo le confiaba la tarea a otro le destrozó”

Su trayectoria le permitió asumir encargos especialmente delicados y de alto valor simbólico. Entre ellos, pintar el dormitorio del príncipe Guillermo y Kate Middleton. “Era leal y nunca hablaba de su trabajo, pero sé que pintó la habitación de Guillermo y Kate e incluso conoció a sus hijos una vez en el jardín. Dijo que eran adorables”, declaró su hermano, Mark Eadie, ante el tribunal. Para Eadie, cada proyecto representaba una cuestión de honor profesional. Su entorno lo describió como “absolutamente brillante en su trabajo”, con un sentido del detalle que no dejaba nada al azar hasta alcanzar la perfección.

Según la investigación, el punto de inflexión en la vida de Eadie estuvo vinculado a un encargo en la finca de Sandringham House, una de las residencias privadas más emblemáticas de la monarquía británica. Carlos III le habría pedido repintar una pagoda budista situada en los jardines de la propiedad, que alberga una escultura de Buda. Eadie ejecutó el trabajo siguiendo las indicaciones cromáticas solicitadas por el monarca, aunque consideraba que la paleta elegida era “un poco chillona”.

La finca que alquila Carlos
La finca que alquila Carlos III en Sandringham. (Olivers Travels)

Tras finalizar el encargo, el resultado no habría satisfecho plenamente al rey, quien solicitó que se repintara la estructura. Christopher procedió entonces a decapar completamente la pagoda para prepararla para una nueva capa de pintura. Sin embargo, la tarea fue finalmente transferida a otro pintor. Para el decorador, aquello supuso un golpe devastador. “Después de todo el minucioso trabajo de preparación que había realizado, ver cómo le confiaba la tarea a otra persona le destrozó”, explicó su hermano Mark ante el tribunal forense.

Los testimonios recogidos durante la investigación muestran que Eadie comenzó a perder estabilidad emocional tras ese episodio. En los últimos años, los encargos procedentes de Sandringham se habían reducido, generándole inquietud profesional. El incidente de la pagoda se convirtió, según su esposa, en una obsesión. Joanna Eadie relató que su marido empezó a mostrar signos claros de deterioro psicológico: dejó de comer con normalidad, perdió peso de forma alarmante y desarrolló temores irracionales sobre su salud, llegando a pensar que padecía cáncer. También expresaba miedo a no volver a trabajar nunca más para la finca real, algo que interpretaba como una pérdida de estatus y reconocimiento tras décadas de servicio leal.

Un antes y un después en la vida del decorador de Carlos III

El 10 de octubre de 2025, Joanna encontró a su marido sin vida en el jardín de su vivienda, lo que dio inicio a una investigación inmediata para esclarecer las circunstancias exactas de su fallecimiento. Durante la vista, la forense Yvonne Blake se mostró prudente en sus conclusiones. Si bien confirmó que la causa de la muerte fue el ahorcamiento, señaló que no podía determinar con absoluta seguridad que existiera una intención firme de morir. Además, subrayó que el deterioro mental y la ansiedad persistente podrían haber afectado gravemente a su capacidad de juicio. “Se quitó la vida, pero dado el deterioro de su salud mental, no concluiría que se trató de un suicidio con plena intención”, precisó.

Aunque no se ha presentado ninguna acusación formal contra el entorno real, el caso ha generado debate sobre la presión psicológica que pueden experimentar quienes trabajan en contextos de alta exigencia y perfeccionismo, especialmente en instituciones con gran simbolismo público. Christopher Eadie era un artesano orgulloso de su trayectoria, celoso de su reputación y profundamente comprometido con la excelencia. Para su familia, el cambio de proveedor en el encargo de la pagoda fue el detonante de una espiral que nunca logró frenar. La tragedia deja tras de sí a una esposa y dos hijos, además de un entorno profesional que durante décadas confió en su talento.