El salto de Gabriel Rufián, de querer “romper España” a jugarse la carrera por salvarla (de PP y Vox): “Más cabeza y menos pureza”

Sumar contraprograma los planes del diputado, que matiza sus intenciones tras verse solo: “Yo jamás he dicho el cómo, siempre he dicho el qué”

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El portavoz de ERC en el Congreso respeta la reedición de Sumar pero insiste en la necesidad de una alianza diferente "sin que nadie renuncie a la independencia política ni a sus siglas".

Gabriel Rufián tiene un proyecto para la izquierda que consiste en un frente plurinacional que evite la dispersión del voto y compita junto al PSOE contra el bloque PP-Vox en las elecciones generales. Esto exige unidad de acción y discurso, dejando de lado -no atrás- las siglas y hasta los territorios en pro de un bien mayor. El diputado trata de avivar esta fórmula al calor de Aragón, pero no ha encontrado refugio ni en su propio partido. ERC, zanjó hace unas horas Elisenda Alamany, secretaria general, no se diluirá en una sopa de marcas políticas.

Este martes, ignorando la llamada de Rufián, contraprogramando, cortocircuitando sus planes, IU, Sumar, Más Madrid y los Comunes anunciaron un proyecto al que darán nombre en un acto en Madrid el 21 de febrero. Podemos está fuera por su irreconciliable relación (mutua) con la esfera de Yolanda Díaz. Y están las fuerzas autonómicas, tengan o no pulsión nacionalista o independentista, quienes tendrán que explicitar su adhesión. Bildu o el BNG, además de ERC, prefieren ir en solitario. Ley electoral en mano, son buenas noticias para la derecha.

“¿De qué sirve llegar al Congreso con dos, tres o cuatro diputados más si el ministro del Interior va a ser Santiago Abascal? ¿De qué sirve que te vaya mejor si te van a ilegalizar? ¿No vale la pena intentar hacer algo diferente para frenarlo? Yo solo digo algo que basta estar en la calle cinco para escuchar. Más cabeza y menos pureza“. Se trata de una reflexión en alto (en redes) de Rufián, que pide abrir los ojos al resto de opciones progresistas. Pulsando opiniones en el Congreso, todas quieren, o comparten el fondo, pero ninguna cede.

Gabriel Rufián, portavoz de ERC
Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, en imágenes de 2017 y 2026. (Europa Press/Infobae)

Sumar contraprograma

Rufián no parece haber abandonado la idea, pero dado que ni en su partido ha sido bien acogida, se trata de una batalla personal de la que sabe puede no salir bien parado. En sus filas saben que quiere algo más grande, aunque solo se trate de la suma de pequeños. Sigue en su agenda la cita con Emilio Delgado, de Más Madrid, en la Asamblea de la Comunidad, en Vallecas, pero uno y otro circunscriben la reunión al ámbito personal, ya que ninguno de ellos está legitimado para hablar en nombre de sus respectivas formaciones.

De hecho, Más Madrid es parte de Sumar, desde donde no ven sentido a un hiperliderazgo sin el soporte de una organización. Hasta la fecha, Rufián no ha mencionado si querría estar al frente ni de qué forma se jerarquizaría la cúpula. Yolanda Díaz se ha referido al auge de Vox como una “emergencia democrática sin precedentes” y abogado por una “alianza democrática” con un “programa de mínimos”, pero la reacción inmediata será una reedición de Sumar con otro nombre, ya que el actual se ha desplomado como marca.

En rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en Moncloa, Mónica García y Pablo Bustinduy fueron preguntados por esto este martes. “El señor Rufián hace bien en agitar este debate, aprovechar su tirón mediático y en redes. Mientras tanto, las organizaciones políticas estamos trabajando (...) Conseguimos estar ahora sentados en esta mesa, gobernando este país, generando una alianza frente al avance de la derecha y la ultraderecha”, resolvió García. Bustinduy se limitó a añadir: “El mensaje que corresponde lanzar es que la izquierda va a estar a la altura y se hará cargo del momento en el que vivimos”.

Gabriel Rufián, portavoz de ERC,
Gabriel Rufián, portavoz de ERC, en su escaño en el Congreso de los Diputados. (Europa Press)

“Hay dos maneras de detectar a un idiota”

Rufián es diputado desde enero de 2016, entonces a la sombra de Joan Tardà. El referéndum ilegal era apenas un embrión. “En 18 meses dejaré mi escaño para regresar a la República Catalana”, proclamó. Le acusaban de querer romper España. Diez años más tarde, quiere coser a la izquierda a la izquierda de Pedro Sánchez para que Pedro Sánchez resista una legislatura más, o para que no gobierne Alberto Núñez Feijóo de la mano de Abascal, incluso a costa de estar complicando su encaje en ERC, empezando por una erosión en su relación con Oriol Junqueras, que rechaza esta aventura.

Y diez años más tarde, ha versionado el “en 18 meses dejaré mi escaño”. Preguntado por si pretende liderar ese frente, responde: “Hay dos maneras muy fáciles de detectar un idiota. La primera es que hable de él en tercera persona. La segunda es que se postule sobre algo. Yo, si me tengo que ir a casa esta tarde, me voy para casa”. Dando algunos pasos atrás en vista de la espantada generalizada, asegura ahora que “jamás” ha planteado el “cómo”, sino el “qué”, ni que ningún partido perdería su identidad y mucho menos sus siglas.

Subraya también que el Rufián del 16 es el Rufián del 26 y que esta nueva senda no los hace incompatibles: “Para mí, el derecho de autodeterminación es sagrado”. (...) Representar a alguien de Algeciras a mí no me hace menos catalán ni menos independentista, me hace más normal y más útil”. Solo en su cruzada, se aferra al tirón del que habla Sumar: “Llevo diez años en esto, ya sé cómo funciona, pero es lo que hay. Y creo que quizá tengo un 0% de apoyo político, pero quiero creer que tengo un porcentaje mucho más alto de apoyo popular”.