Pedro Sánchez pierde sus segundas elecciones en 50 días y toca fondo en Aragón, pero Alegría solo culpa al PP: “No estaban en la agenda”

El PSOE sufre un nuevo revés tras Extremadura y a un mes de Castilla y León, con el Gobierno también en una débil situación

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La candidata del PSOE ha culpado a Feijóo del adelanto electoral, que ha terminado con Vox duplicando su número de escaños.

Pilar Alegría ha igualado el peor resultado del PSOE en unas elecciones en Aragón, con 18 escaños, cinco menos que en 2023 y con un punto más de participación. “Nos hacemos cargo del papel que nos corresponde y vamos a liderar la oposición”, ha dicho en sus primeras palabras tras conocerse el escrutinio. No obstante, la candidata, exministra de Educación y exportavoz del Gobierno, ha culpado al PP de lo sucedido este 8 de febrero.

“Estas elecciones no estaban en la agenda. Fueron convocadas atendiendo al mandato de Alberto Núñez Feijóo y el resultado es que hoy el PP es más rehén de la ultraderecha, y cuando la ultraderecha avanza, los más perjudicados son los ciudadanos”, se ha justificado en una breve intervención rodeada de compañeros de partido y simpatizantes.

Alegría abandonó el Gobierno el 16 de diciembre para centrarse en Aragón. Ese día, el PSOE todavía no había perdido en Extremadura. La socialista tenía 55 días para tratar de dar la vuelta a una mayoría de PP y Vox, pero pronto los objetivos empezaron a ser otros. Finalmente, lo era no obtener el peor resultado histórico del partido en este territorio.

Ministros a la oposición

En estas elecciones, más que en Extremadura, Pedro Sánchez se jugaba mucho. Alegría fue su apuesta tras la era Javier Lambán, así como la primera ministra con la misión de arrebatar un bastión al PP. Después vendrán María Jesús Montero (Andalucía), Óscar López (Comunidad de Madrid) o Diana Morant (Comunidad Valenciana).

Este ciclo electoral terminará en elecciones generales, y Sánchez no está en disposición de afirmar a día de hoy que sus candidaturas vayan a dar la vuelta en territorio alguno. A esto se suma su extrema dificultad para legislar, para que la legislatura avance en todo aquello que exija el visto bueno del Congreso de los Diputados.

Para mostrar iniciativa, el Ejecutivo ha aprobado la regularización masiva de migrantes, poniendo a España como país de acogida, o anunciado que trabajará para la prohibición del acceso a las redes sociales a menores de 16 años, logrando el cuerpo a cuerpo dialéctico con Elon Musk o Pavel Durov, fundador de Telegram. En lo doméstico, el escudo social sigue en el aire y muy lejos los Presupuestos.

Jorge Azcón celebra la victoria
Jorge Azcón celebra la victoria del PP en las elecciones en Aragón. (EFE/Javier Cebollada)

Dos lecturas del resultado

El Gobierno se descapitaliza y esos efectivos se diluyen en la bancada de la oposición. Sin tiempo para una reflexión sosegada, la carrera electoral echa a andar ahora en Castilla y León. Allí el aspirante es Carlos Martínez, alcalde de Soria. De confirmarse los pronósticos, se trataría de la tercera derrota socialista en menos de 100 días.

Aragón ha desmentido además que una alta participación beneficie a la izquierda. El número de ciudadanos que este domingo ha votado es todavía superior al de 2023, como el número de votos que ha atesorado la derecha. Así, el PSOE debe analizar otro factor: por qué se ha producido una mayor movilización y esta ha sido para consolidar al bloque PP-Vox.

Una segunda lectura a tenor de la movilización es que el voto del miedo no ha funcionado. Aunque la campaña de Alegría ha sido propositiva, centrándose en educación, sanidad o vivienda, no ha dejado de pedir el voto para frenar a la extrema derecha y sus planes para con Aragón. No hay dato que respalde que la estrategia ha funcionado.

La movilización este 8-F ha aumentado en un punto respecto a las elecciones en Aragón en 2023.

La puntilla de Salazar

Sus rivales, principalmente Azcón, detectaron rápido la debilidad de Alegría. Ella y su equipo trabajaron para alejarla de Madrid, de su pasado reciente, y mostrarla enfocada en su tierra, en sus raíces. El PP no ha dejado que pudiera separarse de la acción del Gobierno, más en particular de los problemas del Gobierno. El prematuro fracaso de la financiación autonómica fue solo el primer lastre.

Génova ha cooperado activamente en el resultado. La misma semana de las elecciones sentó en el Senado a Paco Salazar, se suponía que para tratar de esclarecer puntos ciegos sobre el caso Koldo. Salazar aseguró que Alegría, con la que fue cazado comiendo tras las informaciones que le señalan por acoso sexual, nunca le ha reprochado o afeado comportamientos machistas denunciados.

Queda esperar este lunes a que Ferraz se pronuncie.