El tira y afloja de PP y Vox en Aragón: un divorcio condenado a la reconciliación tras el 8F

Aragón va a las urnas como consecuencia del bloqueo político de los de Abascal

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El presidente aragonés y candidato
El presidente aragonés y candidato del PP, Jorge Azcón, conversa con el candidato de Vox, Alejandro Nolasco. (Europa Press)

Salvo una sorpresa mayúscula, el candidato del PP y presidente aragonés, Jorge Azcón, está condenado a entenderse con Vox si quiere volver a gobernar en Aragón después del 8 de febrero. ¿Será en solitario u optaran por la fórmula de la coalición con los de Abascal? Esa pregunta solo podrá ser respondida a partir de este domingo. Unos comicios, cabe recordar, que llegan como consecuencia de la imposibilidad de sacar adelante los Presupuestos para 2026, situación provocada por el bloqueo político de Vox.

Porque la relación entre PP y Vox en Aragón, al igual que en el resto de territorios, ha sido una montaña rusa. La luna de miel comenzó el pasado 2023. Azcón salió vencedor en las elecciones municipales de 2023, pero se vio obligado a pactar para evitar la repetición electoral ante la negativa de los de Abascal de facilitar su investidura con una abstención.

Azcón selló un acuerdo de investidura con el único diputado del Partido Aragonés Regionalista (PAR) y, más de dos meses después, con los siete de la formación ultra, por el que tuvo que ceder dos consejerías en el ejecutivo autonómico, una de ellas con rango de vicepresidencia: la de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente y la de Desarrollo Territorial, Despoblación y Justicia.

Un acuerdo frágil

El PP de Azcón tuvo que ceder ante una serie de exigencias de Vox, entre ellas “expulsar la ideología de las aulas” o la derogación total de la Ley de Memoria Democrática de Aragón, que se materializó en votación en Pleno con los votos de PP, Vox y el PAR (aunque en la práctica sigue prevaleciendo la ley nacional). Vox también reclamó la supresión de la Dirección General de Política Lingüística y la revisión de las ayudas en esta materia.

Los partidos políticos que optan a la Presidencia de Aragón en las elecciones que se celebran el próximo 8 de febrero han aprovechado este primer fin de semana de campaña para defender su programa. (Fuente: Europa Press/PP/Vox/PSOE/Podemos)

En el ámbito educativo, Azcón ha sido defensor de la libre elección de centro, la consolidación de una “educación de excelencia” y la incorporación paulatina del bachillerato a los conciertos educativos. De igual manera, ha sido un defensor de la “colaboración público-privada” en sanidad.

Pero a pesar llegar a un acuerdo programático, la sintonía entre ambos partidos se acabó esfumando al poco tiempo por diferencias ideológicas con el acuerdo alcanzado entre el PP y el PAR, por ejemplo, con el compromiso con la lucha contra la violencia de género.

El principio del fin

Conviviendo entre acuerdos y desencuentros, la relación entre populares y Vox tomó un giro de 180 grados cuando el pasado 11 de julio de 2024, Santiago Abascal ordenó romper los gobiernos de coalición con el PP y las negociaciones presupuestarias en todos los gobiernos autonómicos, tanto en Aragón como Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura y Murcia y de dejar de prestar apoyo externo en Baleares.

La formación justificó su decisión en el acuerdo entre el PSOE y PP nacional para el reparto de menores migrantes no acompañados. “Nosotros no vamos a participar en el reparto de inmigración ilegal y de inseguridad que pretenden Feijóo y Sánchez. Si el PP quiere seguir impulsando las políticas del PSOE, que negocie los presupuestos con ellos”, afirmó entonces el secretario general de Vox, Ignacio Garriga.

Vox, sin embargo, continuó siendo decisivo en Aragón apoyando con sus votos las iniciativas impulsadas por los populares. Pero pasaban los meses y el acuerdo presupuestario no encontraba puerto. Azcón pidió “responsabilidad” a sus exsocios argumentando que las políticas de inmigración no eran competencias autonómicas.

Finalmente, el presidente autonómico acabó presentando su propuesta en un intento desesperado por aprobar in extremis las cuentas públicas. “Si no los aprobamos, se convocarán elecciones”, afirmó en unas declaraciones a su llegada al acto en el Congreso por el aniversario de la Constitución.

No dio una fecha concreta, pero sí se refirió a un tiempo “más que prudencial” para comprobar “quiénes son los partidos que quieren aprobar los presupuestos y quiénes quieren bloquearlos." Al mismo tiempo, el PP nacional aprovechaba el bloqueo presupuestario para dirigir un mensaje a Moncloa, argumentando que “gobernar sin Presupuesto no es gobernar”.

El PP tendrá que lidiar con un Vox lanzado

No hace falta matizar que, si se está escribiendo este artículo, es porque PP y Vox no llegaron finalmente a un acuerdo. Ahora, después de una intensa carrera electoral, los populares aspiran a formar un gobierno “íntegramente con consejeros” para evitarse de nuevo el mal trago.

El presidente del Gobierno de Aragón y candidato del PP, Jorge Azcón, responde a las preguntas sobre los posibles pactos postelectorales.

El líder del PP nacional, Alberto Núñex Feijóo, trata de apelar al voto útil hacia su candidato por encima del enfado a los de Abascal. Porque la maniobra, si bien podría servir para retratar una debacle histórica de los socialistas de Pilar Alegría, ha provocado el efecto contrario en un Vox que vive un momento dulce en las encuestas. El antecedente es Extremadura, donde los de Abascal ya han dejado claro que pedirán “más Vox” -sea lo que signifique eso- que la última vez que se sentaron a negociar el gobierno.