El peligro de frotarse los ojos, según la ciencia: “Deformas las córnea”

Este gesto aparentemente inofensivo puede provocar deterioro visual o heridas, entre otros

Guardar
Frotarse los ojos puede provocar
Frotarse los ojos puede provocar consecuencias en la córnea. (Freepik)

Algunos gestos cotidianos, pese a que parecen completamente inofensivos, pueden provocar un gran daño. Es el caso de frotarse los ojos: el cansancio visual, el picor, la sequedad o una ligera molestia suelen resolverse con este gesto rápido. Sin embargo, aunque el alivio es inmediato, su efecto puede no resultar inocuo a medio o largo plazo.

La salud ocular, a menudo relegada a un segundo plano, es especialmente sensible a este tipo de hábitos repetidos. En un contexto en el que pasamos cada vez más horas frente a pantallas, forzando la vista y sometiendo los ojos a ambientes secos o contaminados, conviene revisar comportamientos normalizados. Algunos de ellos, aunque parezcan insignificantes, pueden tener efectos acumulativos que solo se detectan cuando el daño ya está hecho.

“Si te frotas los ojos, escucha esto”, advierte una de las expertas del Instituto Oftalmológico Quirónsalud Dexeus (@olftalmologiadexeus). “Cuando nos frotamos los ojos por picor o cansancio, hacemos una fuerte presión sobre la córnea y la deformamos”. Un acto reflejo que, lejos de ser neutro, implica una agresión directa a una de las estructuras más delicadas del ojo.

La sequedad o el cansancio
La sequedad o el cansancio visual por el uso excesivo de pantallas puede llevar a muchas personas a frotarse los ojos. (Freepik)

Consecuencias de frotarse los ojos

El problema no es un gesto aislado, sino su repetición. “Si lo hacemos de forma repetida, provocamos cambios bruscos de presión dentro del ojo que pueden ser perjudiciales”, señala la especialista. Estos cambios internos no siempre se perciben de inmediato, pero pueden alterar de forma progresiva la anatomía ocular y la calidad de la visión.

Entre las consecuencias más frecuentes se encuentra el deterioro visual. “Aumentamos el astigmatismo empeorando nuestra visión”, advierte la oftalmóloga. El astigmatismo, que ya afecta a una gran parte de la población, puede verse agravado por hábitos que deforman la córnea de manera continuada, obligando a correcciones ópticas más complejas.

Sin embargo, los riesgos no terminan ahí. “Favorecemos la aparición de queratocono”, añade. Esta enfermedad, caracterizada por el adelgazamiento y la deformación progresiva de la córnea, puede tener un impacto severo en la calidad de vida del paciente y, en los casos más avanzados, requerir tratamientos invasivos o incluso un trasplante corneal.

Una paciente en la consulta
Una paciente en la consulta del oftalmólogo. (Freepik)

El frotamiento ocular también puede causar daños inmediatos. “E incluso nos podemos provocar nosotros mismos heridas en la córnea”, lesiones que, aunque pequeñas, resultan extremadamente dolorosas y pueden complicarse si no se tratan adecuadamente. Infecciones, cicatrices o pérdidas temporales de visión son algunas de las posibles consecuencias.

Todo ello, subraya la especialista, “por un gesto tan común como frotarse los ojos”, Un hábito que suele pasar desapercibido tanto en adultos como en niños y que se normaliza desde edades tempranas sin una conciencia real de sus efectos.

Ante síntomas como el picor o la sequedad ocular, la recomendación de la experta es clara. “Si te pican los ojos o notas sequedad, no te frotes”. El alivio momentáneo no compensa los riesgos acumulados que este gesto conlleva para la salud visual. “Acude al oftalmólogo y te daremos el tratamiento adecuado”, que pueden ser colirios, lágrimas artificiales o tratamientos específicos pueden abordar la causa del problema sin poner en peligro la integridad del ojo.