Una de cada tres adolescentes que mantiene relaciones sexuales ha tomado alguna vez la píldora del día después

Sanidad alerta de que el uso del preservativo ha caído en 18 puntos porcentuales en las dos últimas décadas

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Una mujer con la píldora
Una mujer con la píldora del día después (Shutterstock)

Un 32,3 % de las adolescentes entre 15 y 18 años sexualmente activas ha recurrido alguna vez a un método de anticoncepción de emergencia. Un 7,2 % de ellas lo ha hecho en dos ocasiones, mientras que un 3 % ha tomado la píldora del día después hasta tres o más veces, según datos del Estudio HBSC-2022 en España (Health Behaviour in School-aged Children) del Ministerio de Sanidad.

Los resultados ponen de manifiesto la deficiente educación sexual de los jóvenes, en un contexto en el que el uso del preservativo ha caído en 18 puntos porcentuales en las dos últimas décadas. Sin embargo, el preservativo sigue siendo el método anticonceptivo más frecuente: el 65,5% de los y las adolescentes de entre 15 y 18 años encuestados refirió haberlo usado en su última relación sexual coital.

Esta tendencia de la reducción del uso de anticonceptivos ha venido acompañada de un ensanchamiento de la brecha de género. Mientras que en 2002 su utilización era prácticamente paritaria (82,5 % en chicas y 83,3 % en chicos), en 2022 la diferencia se ha acentuado: solo el 60,8 % de las chicas lo utilizó, frente al 70,6 % de los chicos. La bajada es especialmente preocupante entre las jóvenes de 15 a 16 años, donde el uso cayó del 78,5% en 2018 al 62,9% en 2022.

El informe también ha revelado que el el 34,8% de los y las adolescentes entre 15 y 18 años ha mantenido relaciones sexuales coitales, con escasas diferencias entre chicos (34,3%) y chicas (35,2%). No obstante, los resultados muestran una diferencia clara en la edad: el 20,7% de los jóvenes de 15-16 años ha tenido relaciones sexuales, frente al 48,5% en el grupo de 17-18 años.

La marcha atrás, un método ineficaz para evitar el embarazo y las ITS

Estos datos implican que uno o una de cada cuatro adolescentes recurre a métodos inseguros para prevenir embarazos y uno o una de cada tres para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS). En edades superiores, entre 20 y 34 años, las ITS superaron los 80.000 casos, según los últimos datos de Sanidad de 2023. Sífilis, gonorrea y clamidia fueron las enfermedades más comunes.

La caída en el uso del preservativo en las chicas se suma a una práctica muy arriesgada que cada vez es más común: hasta un 16,9 % de los adolescentes llevan a cabo la conocida como “marcha atrás”. Esta práctica es poco eficaz tanto para evitar el embarazo como para prevenir la infección por una ITS.

Las Infecciones de Transmisión sexual (ITS) siguen aumentando en los últimos años, sobre todo, entre jóvenes.

El nivel económico importa en la salud sexual

Los datos que ofrece Sanidad revelan que el estatus socioeconómico tiene una influencia directa en la salud y educación sexual. De esta manera, los y las adolescentes de familias con alta capacidad adquisitiva presentan mejores indicadores de prevención, incluyendo un uso más frecuente de anticonceptivos seguros y de emergencia.

Por el contrario, los jóvenes cuyas familias no tienen una alta capacidad adquisitiva se inician antes en el sexo, usan menos preservativos y practican con mayor frecuencia métodos poco seguros como la “marcha atrás” que acaban en embarazos.