Rusia aumenta la presencia de sus buques en el Estrecho de Gibraltar ante la impotencia española: “Es un paso internacional”

Varios expertos señalan cómo ha cambiado la estrategia del Kremlin en el Mediterráneo en los últimos años

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Petrolero ruso. (Europa Press)
Petrolero ruso. (Europa Press)

Buques rusos vuelven a surcar el Mediterráneo. El pasado jueves, Francia confirmó que, con ayuda británica, había interceptado un petrolero dirigido por el Kremlin tras atravesar el Estrecho de Gibraltar. Se trataba del GRINCH, un barco que pudo ser intervenido en aguas internacionales cercanas a Almería gracias al artículo 10 de la Convención de Montego Bay, que permite actuar por navegar sin pabellón. Y es que el Mediterráneo ha pasado de “ser un escenario secundario para convertirse en un teatro de operaciones más del conflicto entre Rusia y Europa”, afirma el doctor en Relaciones Internacionales Alberto Priego, en su reciente publicación en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).

Luis Romero Bartumeus, experto de la universidad de Cádiz consultado por Infobae, añade que la Armada Española ‘acompaña’ a buques de Rusia de forma recurrente a lo largo del Estrecho. Al no poder intervenir de otra manera, la forma de vigilancia empleada es navegar a su lado hasta que abandona la zona en la que podría ser una amenaza. La Unión Europea tiene una lista de buques prohibidos, la conocida ‘flota fantasma’, que tienen prohibido el paso por aguas de sus Estados miembro, aunque traten de esquivarlo empleando otras banderas. Sin embargo, el régimen jurídico del Estrecho complica esta actuación.

“El Estrecho de Gibraltar tiene una circunstancia peculiar. Está considerado un estrecho internacional, aunque no existen aguas internacionales en el estrecho. En el estrecho solo hay aguas españolas y aguas marroquíes, pero el paso es internacional, es decir, el paso es libre. Siempre que sea tránsito”, explica Luis Romero Bartumeus.

Francia interceptó un buque de la flota fantasma rusa

El derecho internacional define su régimen con un “paso en tránsito que garantiza la libre navegación”. Los buques no pueden detenerse ni fondear, salvo por peligro, y deben informar a la autoridad marítima, pero tienen total libertad de paso. De esta forma, si bien la UE exige la detención de estos barcos en sus aguas, cuando se trata de internacionales se complica y, en el caso excepcional del Estrecho, también. El Derecho del Mar, como en el caso del petrolero intervenido por Francia, recoge opciones, pero debe encontrarse un motivo agarrándose a la normativa.

Por ello, la actuación de España es muy limitada. “Lo que hace la OTAN y lo que hace España como miembro de la OTAN, es hacer un seguimiento muy cercano de cada buque ruso que pasa por el Estrecho o que pasa por zonas de interés español... No se puede hacer otra cosa en el Estrecho, más que seguirlos”, explica el especialista.

Un ataque atribuido a Ucrania dañó a un petrolero de la flota fantasma rusa

El incremento de buques rusos en el Mediterráneo

La guerra en Ucrania iniciada en 2022 cambió el tablero mundial, mientras que acontecimientos más recientes, como la caída de Al Assad en Siria, aliado del Kremlin, han forzado al régimen de Putin a buscar alternativas. “Tenemos que tener en cuenta dos factores ahora mismo. El conflicto con Ucrania y el movimiento que está haciendo con la flota fantasma. Esas dos cosas, que tienen relación entre sí, pueden haber motivado ese gran incremento de transportes de petróleo”, señala Bartumeus.

El experto detalla que la pérdida de la base naval rusa en Tartús (Siria), con el fin del mandato de Al Assad, ha incrementado la presencia de buques militares rusos en la zona. “Rusia ha perdido su única base en el Mediterráneo. Al perder Tartús y no tener un lugar donde contar con apoyo logístico para sus buques, ha tenido que incrementar la presencia de buques militares”.

De esta forma, Rusia “ante la pérdida de puertos y aliados tradicionales ha convertido al Mediterráneo en un foco de inestabilidad” para poner dificultades a “las sociedades del viejo continente”, como indica Priego en su informe. Y tras invertir en el Mediterráneo, ha perdido impacto con la salida de Al Assad, y ha tenido que buscar otros puntos estratégicos, como Argelia.