Más peligroso que útil: ¿Por qué los trenes no tienen cinturones de seguridad?

El siniestro que tuvo lugar este domingo en Córdoba ha dejado al menos 41 víctimas mortales, 122 heridos y 43 desaparecidos

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Por qué los trenes no
Por qué los trenes no llevan cinturón de seguridad (Flickr)

El accidente ferroviario que tuvo lugar este domingo por la tarde en Adamuz (Córdoba) por el descarrilamiento de dos trenes ha dejado al menos 41 víctimas mortales, 122 heridos y 43 desaparecidos. El Ministro de Transportes, Óscar Puente, informa sobre las actualizaciones que van llegando sobre el siniestro, mientras continúan las investigaciones sobre las circunstancias que lo han provocado. Por el momento, pide cautela y evitar la especulación, elogia la “infalibilidad” de los trenes de alta velocidad españoles, y asegura que este episodio “no tiene nada que ver” con la inversión en la red ferroviaria.

La línea estará sin servicio, previsiblemente, hasta el 2 de febrero, por lo que Renfe ha habilitado un servicio especial alternativo que ofrecerá desplazamientos por carretera en autobús entre Córdoba y Villanueva de Córdoba. Este tipo de sucesos, a pesar de ser poco frecuentes - o precisamente por ello - hacen despertar el interés por las medidas y sistemas de protección en trenes de cara a posibles accidentes. Destacable, por ejemplo, el hecho de que no cuenten con cinturones de seguridad.

¿Por qué los trenes no cuentan con cinturones de seguridad?

El motivo es sencillo: el cinturón de seguridad en un tren puede resultar más peligroso que útil. La normativa internacional desaconseja su instalación porque, en caso de impacto o descarrilamiento, la sujeción rígida del cuerpo podría provocar lesiones internas graves en zonas como el abdomen, el tórax o el cuello. La diferencia respecto a los coches es clara: los trenes funcionan bajo principios de seguridad pasiva y contención. Son vehículos con un peso considerable, diseñados para desacelerar de forma progresiva y evitar paradas bruscas. Los asientos, fuertemente anclados al chasis, están diseñados para absorber parte de la energía del impacto y actúan como barrera, reduciendo el riesgo de que los viajeros salgan despedidos hacia delante.

La tragedia ocurrida en Adamuz, donde la colisión de dos trenes ha causado decenas de muertos y heridos.

Comparar el tren con otros medios de transporte ayuda a entender estas diferencias. En los coches, el cinturón resulta imprescindible para evitar salir despedido contra el volante o el parabrisas en colisiones de alta violencia y en distancias muy cortas. En los aviones, el cinturón sirve sobre todo para evitar movimientos verticales peligrosos durante turbulencias, despegues o aterrizajes. Ese tipo de riesgo no existe en el tren, donde el movimiento es horizontal y el frenado, gradual.

Otro aspecto fundamental es la evacuación rápida. En incidentes como incendios, fugas o vuelcos parciales, poder abandonar el vagón con agilidad es determinante para la supervivencia. Los cinturones, ya sean de dos o tres puntos, pueden dificultar el movimiento, provocar atrapamientos o retrasar la salida en situaciones críticas.

La explicación técnica se apoya también en los estudios de organismos como la Rail Safety and Standards Board del Reino Unido. Según sus conclusiones, durante una frenada brusca, el cinturón retendría la cadera mientras la parte superior del cuerpo seguiría avanzando por inercia, lo que incrementa la probabilidad de lesiones cervicales severas. En vez de proteger, el sistema podría concentrar la fuerza del impacto en zonas vitales. En suma: los cinturones no aportan un beneficio claro en trenes de pasajeros y, de hecho, generan más riesgos en caso de accidente.