Los últimos años de Irene de Grecia marcados por una enfermedad cognitiva: cuidada por la familia real española y sin separarse de la reina Sofía

La hermana de la reina emérita pasó en Zarzuela sus últimos años y siguió viajando con doña Sofía cuando su delicada salud se lo permitía

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Fallece de la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía, a los 83 años

El fallecimiento de Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía, ha marcado un punto de inflexión para la familia real española. La noticia, conocida este jueves 15 de enero, ha supuesto una nueva pérdida para la reina Sofía, que a sus 87 años ha quedado sin una de sus principales confidentes. Tal y como ha informado Casa Real, Irene de Grecia ha muerto a los 83 años tras un periodo afectada por un deterioro cognitivo.

El papel discreto de Irene de Grecia ha sido una constante a lo largo de su vida. Su carácter reservado y alejado de los focos permitía que su presencia apenas quedara recogida en fotografías dentro de la Zarzuela, donde siempre ha mantenido un segundo plano. Su deceso ha dejado a la reina Sofía un irremplazable vacío, ya que la princesa era una de sus principales apoyos personales, junto a la ya fallecida Tatiana Radziwill, que murió el pasado diciembre con 86 años.

Las adversidades familiares para los hijos de la reina Federica de Grecia comenzaron en 1981. Aquel año, la madre de Irene, Sofía y Constantino falleció a los 63 años de un infarto agudo de miocardio, un episodio que causó un profundo dolor en sus descendientes. Desde entonces, la relación entre Sofía e Irene se fue fortaleciendo hasta el punto de que la emérita siempre consideró a su hermana como una de sus más firmes confidentes.

La reina Sofía e Irene
La reina Sofía e Irene de Grecia durante la entrega de los premios BMW de pintura en su XXXIX en el Teatro Real (José Ramón Hernando / Europa Press)

Fuera de su entorno familiar, la princesa Irene desarrolló una vinculación muy fuerte con acciones sociales, sobre todo en la India, país en el que residió largas temporadas. En 1986 creó allí Mundo en armonía, una ONG centrada en el apoyo a los más desfavorecidos. No obstante, la actividad de la fundación finalizó en diciembre de 2023, motivada por el frágil estado de salud de su fundadora.

Irene de Grecia, en imagen
Irene de Grecia, en imagen de archivo (Europa Press)

La enfermedad de Irene de Grecia

Los últimos años de vida de la hija del rey Pablo I de Grecia han estado marcados por el avance de sus problemas cognitivos que fueron progresivamente limitando su vitalidad e implicación social. Este declive ha provocado que Irene de Grecia pasara cada vez más tiempo en los alrededores de la residencia de los Borbones en las afueras de Madrid. Al mismo tiempo, El Español recoge que era difícil comunicarse con ella porque con los años había acabado prácticamente sorda.

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Irene de Grecia y la reina Sofía, en imagen de archivo (Europa Press)

A mediados de 2024, ¡Hola! informó de que la princesa padecía una enfermedad cognitiva, aunque Casa Real optó por no emitir ningún comunicado al respecto, por lo que la información disponible proviene únicamente de fuentes cercanas a la familia. Ese mismo verano, Irene acompañó a la reina Sofía hasta Grecia durante la inauguración en el museo de la Antigua Eleuterna de Creta de la exposición Picasso en Creta: La alegría de vivir. En esa ocasión, las imágenes mostraron a una Sofía especialmente pendiente de su hermana, a quien ayudaba empujando su silla de ruedas.

En agosto del mismo año, la princesa mantuvo la tradición de pasar el verano en el Palacio de Marivent junto a los Borbones. Durante una de las salidas nocturnas familiares, Irene de Grecia utilizó una silla de ruedas empujada por la infanta Sofía de Borbón, mientras que la princesa Leonor, hacía lo propio con Tatiana Radziwill. En esa instantánea, también se encontraban presentes Felipe VI y la reina Letizia.

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Irene de Grecia y la infanta Sofía (Europa Press)

El Palacio de la Zarzuela contaba con espacios creados específicamente para garantizar la comodidad de Irene de Grecia, así como con un equipo médico disponible permanentemente para atenderla. En sus estancias en palacio, la reina Sofía pasaba largas horas junto a su hermana, compartiendo recuerdos y sosteniéndola emocionalmente. Además, la infanta Elena también fue un gran apoyo y mostró frecuentemente su cariño y atención hacia su tía Irene.