La justicia holandesa anula un matrimonio porque el discurso se hizo con ChatGPT: “No ha sido oficializado”

El novio y la novia no mencionaron las obligaciones legales ni al compromiso formal que exige el Código civil neerlandés

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Dos manos que se rozan.
Dos manos que se rozan. (Adobe Stock)

Utilizar ChatGPT para escribir un correo electrónico, preparar una conferencia o redactar un texto para el trabajo es cada vez más común. Según un estudio de Harvard, entre mayo de 2024 y junio de 2025, un 28% de las consultas se realizaron para tareas relacionadas con la escritura. El ‘rincón del vago’ ha salido de su rincón y la cultura del mínimo esfuerzo —o del “impulso a la productividad”, que dirán los gurús— es ahora tendencia. A veces, sin embargo, recurrir a la inteligencia artificial no es la mejor opción.

Lo acaba de descubrir una pareja en Holanda —ese país supuestamente conocido en la actualidad como “los Países Bajos”—, donde su matrimonio acaba de ser anulado por culpa de un discurso hecho con inteligencia artificial. El tribunal de Zwolle, encargado de resolver el caso, no ha tomado esta decisión como castigo a la falta de inspiración, sino porque el discurso, redactado con la ayuda de ChatGPT, omitió un paso central exigido por la ley neerlandesa.

La ceremonia, que tuvo lugar en el norte del país, siguió una modalidad permitida bajo ciertas condiciones: uno de los amigos de los novios ofició como representante civil por un día, aunque en presencia de un funcionario del registro civil del municipio. Los novios buscaban “una ceremonia relajada y personalizada”, según cuenta la sentencia del caso, recogida por los medios de ese país. Pero la amistad elegida, sea por falta de tiempo o de talento, buscó apoyo en la inteligencia artificial para redactar el texto.

El discurso del amigo oficiante se apoyó en el humor y en la búsqueda de la emotividad. Como destacan los extractos citados en el fallo judicial, preguntó al novio: “¿Prometes estar al lado de [nombre de la mujer] hoy, mañana y siempre?”. Y acto seguido, añadió: “¿Reír juntos, crecer juntos y amarse pase lo que pase?”. A la novia, le dijo: “¿Seguir apoyándose, bromearse, sostenerse mutuamente incluso en los momentos difíciles?”. Finalmente, la pareja fue declarada “no solo marido y mujer, sino, ante todo, un equipo, una pareja alocada, el amor del otro y el hogar del otro”.

“No ha sido oficializado”

El problema es que el discurso, plagado de buenas intenciones, no hizo mención a las obligaciones legales ni al compromiso formal que exige el artículo 1:67, párrafo 1, del Código civil neerlandés. Para el tribunal, esto resultó determinante para declarar nula la boda: “El discurso mencionado demuestra que el hombre y la mujer no realizaron la declaración del artículo 1:67, párrafo 1, del Código civil neerlandés”.

La normativa en cuestión estipula que los futuros esposos deben declarar explícitamente su voluntad de cumplir con todas las obligaciones legales vinculadas al matrimonio. Al no darse este paso, la justicia consideró que “el matrimonio entre el hombre y la mujer no ha sido oficializado. Eso significa que el acta de matrimonio fue inscrita erróneamente en el registro civil”.

La pareja, sorprendida por la resolución, argumentó ante el tribunal que el error era independiente de su voluntad. Alegaron que el funcionario del registro civil presente durante la ceremonia no les advirtió sobre la omisión. La defensa también subrayó el impacto emocional de la decisión: perder la fecha original del enlace suponía una carga sentimental considerable. Por ello, pidieron que al menos se conservara administrativamente el día de la boda.

Sin embargo, la justicia se mostró firme en la aplicación del marco legal. “El tribunal comprende la importancia que tiene para el hombre y la mujer la fecha del matrimonio que figura en el acta, pero no puede ignorar la ley”.