El dueño de una cadena de restaurantes de sushi compra el atún rojo más caro de la historia por 2,7 millones de euros

Esta pieza de atún, un impresionante ejemplar de 243 kilos, ha conseguido el récord al venderse por la cifra más alta de la historia en esta subasta, celebrada cada Año Nuevo en Tokyo

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Kiyoshi Kimura, presidente de Kiyomura
Kiyoshi Kimura, presidente de Kiyomura Co., posa junto al atún rojo que obtuvo la puja más alta en la subasta anual de Año Nuevo en Tokio. (AP Photo / Louise Delmotte)

Cada 5 de enero, en el mercado de Toyosu, en plena bahía de Tokyo, se celebra el que es uno de los eventos más especiales de todo el año. Especial principalmente por la gran cantidad de dinero que ahí se intercambia, una cifra que nunca adivinaríamos por el entorno que nos ocupa. Allí, en este mercado de pescados frescos, se celebraba la subasta anual de atún de Año Nuevo, una cita que se ha convertido ya en una tradición mediática y cultural.

Los precios alcanzados en estas jornadas inaugurales harían echarse las manos a la cabeza a cualquiera. Esta subasta, más que una simple puja, es un momento que aúna ostentación y superstición, ya que se cree que, aquel que la gane, tendrá buena fortuna para todo el resto del año. Por eso, en esta peculiar cita anual, la primera pieza subastada suele venderse por cifras estratosféricas, llegando los pujadores a desembolsar millones de euros por uno de estos atunes rojos.

Este 2026, un nuevo récord se escribe en los anales de la historia. La historia tiene tres protagonistas. El primero, un impresionante ejemplar de atún rojo de 243 kilos. El segundo, su comprador: Kiyoshi Kimura, propietario de la cadena de restaurantes Sushi Zanmai y viejo conocido en esta subasta. Y el tercero, el dinero: en total, 510 millones de yenes, lo que equivale a unos 3,2 millones de dólares o 2,7 millones de euros. Unos 11.100 euros por cada kilo de este atún rojo recién capturado.

Jamás en la historia de esta puja se había pagado tanto por un solo ejemplar. Hasta ahora, el récord estaba en 2,1 millones, un hito al que había llegado el mismo empresario, Kimura, en 2019. El propietario de la cadena de sushi, también presidente de Kiyomura CO., admitió que este año esperaba pagar menos, pero los precios se dispararon con rapidez. “Subió antes de que te dieras cuenta”, declaraba a Associated Press con una sonrisa resignada.

Mayoristas inspeccionan atunes rojos en
Mayoristas inspeccionan atunes rojos en la subasta de Año Nuevo en el mercado de pescado de Toyosu, en Tokio. (AP Photo / Louise Delmotte)

“En parte es para dar buena suerte”, se justificaba Kimura ante las preguntas de los medios. “Pero cuando veo un atún bonito, no puedo resistirme... Todavía no lo he probado, pero tiene que estar delicioso”. Su sospecha no carece de fundamentación, ya que el atún rojo por el que ha desembolsado casi tres millones de euros procede de Oma, una región al norte de Japón conocida por albergar algunos de los mejores túnidos de todo el planeta.

De Tokyo a Barbate

El atún rojo de almadraba es considerado el ‘oro rojo’ del mar. Su sabor, su textura y, por encima de todo, su calidad, hacen de este producto un auténtico manjar, apreciado por muchos alrededor de todo el planeta. Aunque este pescado tiene en Japón su gran templo, Cádiz en otro de los puntos clave para su captura, siendo Barbate el lugar en el que la tradición se une a la gastronomía para mantener viva una cultura con siglos de historia.

La almadraba es un arte de pesca milenario —los fenicios ya lo utilizaban en las costas gaditanas—, sostenible y de temporada para capturar el atún rojo salvaje en su migración hacia el Mediterráneo. Cada año, a finales de abril, las almadrabas gaditanas arrancan su temporada, que dura hasta el mes de junio, un tiempo en el que capturan los mejores ejemplares de este gigante marino.

Atún rojo salvaje de almadraba
Atún rojo salvaje de almadraba de Barbate (Adobe Stock)

Este método de pesca consiste en un ingenioso sistema de redes fijas que canalizan a los atunes hacia un área donde, de forma selectiva, son capturados uno a uno —su diseño hace que solo se capturen atunes que han alcanzado una madurez, asegurando que han cumplido con el ciclo reproductivo—. Esta técnica, transmitida de generación en generación, garantiza el máximo respeto por el medio marino y permite obtener un atún de calidad excepcional, apreciado en la alta gastronomía por su sabor y textura únicos.