Conducir con frío extremo: los componentes del coche que debes revisar antes de salir a carretera

Los talleres registran un aumento de averías vinculadas a las bajas temperaturas: más allá de la revisión de frenos, luces y neumáticos, los expertos insisten en no descuidar la batería ni los líquidos del motor para evitar sorpresas en carretera

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Un automóvil en una carretera
Un automóvil en una carretera nevada. / Freepick

La llegada del invierno transforma la conducción y obliga a prestar atención a varios detalles del coche que pueden ser decisivos cuando las temperaturas bajan. Revisar ciertos componentes antes de salir a carretera puede evitar incidentes y mejorar la seguridad en trayectos bajo frío extremo. En estos meses, los talleres reciben más consultas relacionadas con averías directamente vinculadas a las bajas temperaturas y el desgaste adicional que provocan.

Entre las revisiones más habituales destacan los frenos, las luces y los neumáticos. Pero es importante recordar que otros elementos menos visibles, como los líquidos y la batería, también son esenciales, por lo que la comprobación del estado general del vehículo debe incluir estos aspectos.

El frío afecta de forma particular a la batería y los líquidos del motor. Mateo Tornos, responsable de Talleres Mateo 2.0, advierte que “las baterías sufren especialmente con el frío y conviene revisarlas antes de ponerse en ruta”. El experto señala que las temperaturas bajas reducen la capacidad de carga y aceleran el desgaste del componente, dejando el vehículo expuesto a fallos súbitos.

El secretario general de Facua-Consumidores en Acción, Rubén Sánchez, ha acusado a la Dirección General de Tráfico (DGT) de estar "favoreciendo un fraude masivo" en la venta de balizas de emergencia V16 no homologadas por parte de algunas empresas y ha exigido la puesta en marcha de un "protocolo de alerta pública informando de las irregularidades que se están cometiendo de manera clara". (Fuente: Facua)

Líquidos y batería, los grandes olvidados

El aceite del motor, el líquido refrigerante, el de frenos y el limpiaparabrisas son puntos de control obligados antes de cualquier trayecto largo en invierno. Un nivel insuficiente de refrigerante puede ocasionar un sobrecalentamiento del motor, mientras que una fuga en el líquido de frenos afecta la respuesta al detenerse.

La revisión de estos elementos suele quedar para el taller únicamente cuando aparecen señales evidentes, pero las recomendaciones de la DGT insisten en la importancia de comprobar estos niveles antes de arrancar, para evitar sorpresas en plena ruta.

La batería merece atención aparte. Mateo Tornos explica en sus redes sociales que “ahora que entra el fresquito y cambian las temperaturas, las baterías flojas dejan tirado”. En uno de sus vídeos, Tornos muestra el caso de un cliente con problemas de arranque: un 21% de salud y un 58% de carga, cifras que evidencian el final de la vida útil del componente. “El alternador funciona, pero la batería ya no aguanta”, resume el especialista.

Según el especialista, una batería con menos del 50% de capacidad puede no soportar el invierno, y en vehículos eléctricos esto se traduce en menos kilómetros por carga y un descenso del rendimiento. Además, Tornos alerta sobre las baterías económicas o de baja calidad: “Estas baterías son bastante flojas, son baterías económicas”, afirma, y recomienda invertir en una batería de calidad para evitar problemas cuando bajan las temperaturas.

Esta es la presión que
Esta es la presión que debes llevar en los neumáticos para ahorrar combustible en invierno (Flickr)

Los neumáticos

El invierno exige una revisión detallada de los neumáticos. La rigidez del caucho aumenta con el frío y la goma pierde elasticidad, lo que modifica el contacto con el asfalto. Agua, nieve o hielo en la calzada incrementan el riesgo de deslizamientos y amplían la distancia de frenado.

El tipo de rueda también influye: para carreteras con nieve o heladas frecuentes, los expertos recomiendan los neumáticos de invierno, desarrollados para conservar su adherencia a pesar de las condiciones. Además, la legislación exige cambiar los neumáticos cuando el surco principal baja de 1,6 milímetros de profundidad. Un método sencillo de comprobación consiste en introducir una moneda de un euro en el surco: si el borde dorado queda visible, es hora de cambiarlos.

La presión de los neumáticos varía con el descenso de la temperatura. Cada vez que la temperatura baja cinco grados, la presión puede disminuir en 0,07 bares. Por ese motivo, revisar la presión con más frecuencia y ajustarla ligeramente por encima del valor habitual ayuda a mantener la seguridad, especialmente antes de un viaje con el coche cargado.

Más allá de esto, las cadenas para las ruedas resultan imprescindibles en rutas de montaña o ante previsión de nevadas. Su uso protege el neumático y, en algunos tramos, la normativa puede exigirlas por motivos de seguridad. Para quienes buscan una solución práctica durante todo el año, existen los neumáticos “cuatro estaciones”, que permiten circular bajo diferentes condiciones climáticas. Aun así, en escenarios de frío extremo, los expertos siguen apostando por los neumáticos de invierno por su mayor rendimiento.