
Hay momentos en la música que trascienden lo artístico para convertirse en pura emoción, y eso fue exactamente lo que ocurrió el pasado sábado en Barcelona durante la primera de las dos noches consecutivas en las que Antonio Orozco colgó el cartel de “sold out” en el Palau Sant Jordi. El artista barcelonés, que celebra más de dos décadas sobre los escenarios, no solo presentó su nuevo espectáculo ante miles de seguidores, sino que regaló a España uno de los instantes más conmovedores de su gira: compartir escenario con su hijo mayor, Jan, que ya empieza a hacer ruido en el ámbito musical por méritos propios.
El Palau Sant Jordi fue testigo de un pequeño hito familiar. Mientras Antonio interpretaba Entre sobras y sobras me faltas, una de las canciones más celebradas de su etapa reciente, invitó a Jan a unirse a él ante un público absolutamente entregado. La entrada del joven al escenario provocó un estallido de ovaciones. Padre e hijo se fundieron en un abrazo bajo una marea de luces de móvil, en un momento que muchos asistentes describieron después en redes como “mágico” y “difícil de olvidar”.
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El propio Jan difundió un vídeo del instante, grabado desde la grada, donde se aprecia cómo ambos se miran con evidente emoción. Antonio, visiblemente conmovido, le susurra unas palabras inaudibles al oído antes de continuar con el estribillo. Fue, sin duda, la sorpresa de una noche que coincidía además con una fecha muy simbólica: pocos días antes, el cantante había cumplido 53 años, un aniversario que su hijo aprovechó para dedicarle un mensaje especialmente cariñoso.

El ascenso imparable de Jan Orozco
Aunque creció en un hogar donde la música era una presencia constante, Jan ha decidido recorrer un camino distinto al de su padre. Tras años formándose en instrumentos como la batería y el piano, el joven descubrió su pasión por la música electrónica y, desde su mayoría de edad —alcanzada hace apenas unos meses—, se ha situado como una de las promesas del techno y el tech-house nacional.
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Lejos de ser un debut improvisado, Jan lleva tiempo actuando en eventos y sesiones especializadas, pero ha sido este año cuando su carrera ha dado un salto notable. Acumula en redes sociales casi 150.000 seguidores y su tema TEC tiene más de 1 millón de escuchas en Spotify. Además, ha iniciado su propio proyecto empresarial: The Penthouse Records, un sello con el que quiere impulsar su música y la de otros jóvenes creadores.

Sin embargo, el camino de Jan no ha estado exento de dolor. A los 10 años vivió una de las experiencias más duras de su vida: el fallecimiento de su madre, Susana Prat, quien murió en octubre de 2017 a causa de un cáncer de útero. Aunque ya no mantenía una relación sentimental con Antonio Orozco, ambos compartían la crianza de su hijo y mantenían una estrecha relación.
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De hecho, Antonio recordó públicamente aquel golpe emocional. En marzo de este año lo compartía en una entrevista en el programa Universo Calleja, donde confesó conmovido: “Cuando Susana murió, fue lo peor de lo peor que me ha podido pasar en la vida. Fue un palo tremendo, que todavía intento superar; voy poco a poco”.
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