Silvia Severino, psicóloga: “Quienes no pueden dejar de pensar en su ex están pasando por algo muy parecido al síndrome de la abstinencia”

La experta señala que durante una ruptura se produce un déficit de la dopamina y la oxitocina, que se recibían en dosis constantes durante la relación

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La psicóloga Silvia Severino explica
La psicóloga Silvia Severino explica que las personas que atraviesan una ruptura pueden experimentar algo parecido al síndrome de abstinencia. (Montaje Infobae con imágenes de Freepik y @silviaseverinopsico/TikTok)

Cuando una relación se rompe, es frecuente que muchas personas entren en un bucle de tristeza, preguntas sin respuesta y pensamientos obsesivos. La ausencia de la pareja deja un vacío emocional que puede sentirse intenso y prolongado, afectando al estado de ánimo, la concentración e incluso la capacidad de disfrutar de otras actividades. Los recuerdos compartidos y la rutina de interacción diaria generan una sensación de pérdida constante, como si algo fundamental para el bienestar hubiera desaparecido de golpe.

Esta experiencia tiene una base muy real en cómo funciona nuestro cerebro: durante la relación, la presencia de la pareja y la interacción con ella se asociaban con momentos de placer, seguridad y conexión. Cuando esa relación termina, esas fuentes de bienestar desaparecen repentinamente. Así lo explica la psicóloga Silvia Severino (@silviaseverinopsico en TikTok): “Las personas que no pueden dejar de pensar en su ex están pasando por algo muy parecido al síndrome de la abstinencia”.

De hecho, aunque no está recogido en los manuales clínicos, el término “síndrome de abstinencia emocional” ha comenzado a ganar fuerza en los últimos años entre diversos expertos. Es el caso del psicólogo Jonathan García-Allen, fundador de Psicología y Mente: “Los psicólogos aseguran que en el enamoramiento se activan las mismas regiones cerebrales que en el consumo de drogas, lo que lleva a algunos individuos a experimentar el síndrome de abstinencia emocional o amoroso cuando tienen que romper con su pareja”, explica en un artículo de la web.

Un proceso en el que influyen la dopamina y la oxitocina

Tal y como señala el experto, este proceso “no solo causa dolor psicológico, sino que puede llevar al afectado sufrir también síntomas físicos“. Así, además de angustia, ansiedad, tristeza y melancolía, es frecuente que se experimenten mareos, náuseas, dolores de cabeza, opresión en el pecho o vómitos. García-Allen también explica que puede aparecer insomnio, pérdida de apetito o un sentimiento de desapego por la vida, entre otros.

Durante una ruptura es frecuente
Durante una ruptura es frecuente experimentar tanto síntomas psicológicos como físicos. (Freepik)

Todo esto ocurre por la manera en la que funcionan nuestro cerebro y hormonas. "Durante la relación, tu cerebro se acostumbró a recibir dosis constantes de dopamina y oxitocina cada vez que veías a esa persona, hablabas con ella o incluso cuando la imaginabas", explica Silvia Severino en uno de sus vídeos. De esta manera, durante el enamoramiento, el sistema de recompensa asocia a la pareja “como una fuente necesaria para sentir bienestar, es decir, para sentirte bien”.

Cuando la relación se rompe, por tanto, en ese proceso de ruptura tiene un papel muy importante este conglomerado hormonal: “No solo pierdes a la persona, pierdes esa fuente de química que tu cerebro usaba para regular su bienestar”. Ante esto, “tu mente te suplica volver a sentir lo mismo” porque experimenta un déficit en los niveles de dopamina y oxitocina.

Es en este momento cuando entran en juego algunas de las acciones que mantienen a muchas personas dentro del bucle de melancolía y dependencia, sin terminar de olvidar del todo a su ex: revisar constantemente sus redes sociales, buscar excusas para hablarle, mirar imágenes de recuerdos pasados...

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Estrategias para empezar a sanar el “síndrome de abstinencia emocional”

Silvia Severino incide en que estos actos no son un signo de “debilidad” o de “falta de carácter”: “Es tu cerebro interpretando la ruptura como una amenaza para tu supervivencia emocional”. Con todo ello, este estado no dura eternamente: “Todo esto se puede reprogramar, pero necesitas sanar el vínculo químico, no solo el recuerdo de la relación”.

Jonathan García-Allen explica que hay algunas estrategias que pueden ayudar a superar el síndrome de abstinencia emocional. En primer lugar, reconocer lo que está ocurriendo y saber que es algo transitorio. Además, son muy útiles el contacto cero, porque “la exposición a la persona amada reactiva el circuito neuronal que está implicado en el enamoramiento”; la distracción con actividades como quedar con amigos o ir al gimnasio para evitar bucles de pensamiento, y volver a conectar con nosotros mismos haciendo cosas que nos gustan.