
El despido de Alessandro Lequio apunta a ser uno de los temas del mes y es que nadie se esperaba que Mediaset decidiera prescindir de él de una manera tan abrupta. En cuestión de horas, el veterano colaborador de la crónica social de Telecinco ha pasado de formar parte del engranaje habitual de la cadena a verse fuera de los platós en los que ha trabajado casi tres décadas. A sus 65 años, el aristócrata italiano afronta un parón obligado y un futuro inmediato lleno de interrogantes.
Por el momento, Lequio guarda silencio incluso en sus redes sociales, en las que suele compartir su opinión. Los titulares, en cambio, se llenan de especulaciones a expensas de conocer nuevos detales . Lo único que parece seguro es que, tras su salida de Vamos a ver y El programa de Ana Rosa, el italiano se refugiará en su mujer y su hija.
Junto a ellas forma un núcleo de lo más sólido basado en la discreción, pues pese a su fama Alessandro siempre ha querido dejar esta parte de su vida privada en un segundo plano. También en lo que se refiere a su patrimonio inmobiliario, que ahora más que nunca es su escondite en medio de la polémica.

A lo largo de sus más de 30 años trabajando en televisión, Lequio ha acumulado una fortuna estimada entre los 8 y los 10 millones de euros. Un capital levantado gracias a sus colaboraciones semanales, por las que habría recibido entre 4.000 y 5.000 euros al mes, y a los numerosos derechos de imagen que ha generado en el ámbito televisivo. Parte de esos ingresos los ha invertido en ladrillo, concretamente en dos viviendas.
Dos casas muy diferentes: Madrid y Galicia como refugios
El colaborador posee una vivienda unifamiliar en las afueras de Madrid y una casa de vacaciones en Nigrán, Pontevedra. Ambas propiedades representan dos facetas distintas de su vida: el hogar familiar donde comparte su día a día con su mujer, María Palacios, y su hija, Ginevra; y el rincón gallego donde la familia escapa del ruido de la capital para reencontrarse con la calma del mar.
La casa madrileña es, desde hace años, su centro neurálgico. Una vivienda unifamiliar de estilo rústico situada en una zona residencial rodeada de naturaleza. Se trata de una construcción amplia, con un gran jardín y un estilo que mezcla muebles vintage, piezas heredadas y detalles tradicionales.
A diferencia de otros rostros televisivos, ni Lequio ni Palacios suelen mostrar su hogar en redes sociales. De hecho, son extremadamente celosos de su vida privada, por lo que apenas se conocen detalles del interior. Aun así, quienes han podido ver algún fragmento a través de las publicaciones puntuales de María coinciden en que se trata de un hogar acogedor, luminoso y funcional.

Su segunda residencia, en cambio, está mucho más vinculada a los momentos de descanso. Ubicada en la localidad de Nigrán, en Pontevedra, la casa gallega es su paraíso particular en las Rías Baixas. Construida con muros de piedra y contraventanas de madera, ofrece vistas al Atlántico y se encuentra a poca distancia de la playa de Patos, un enclave privilegiado donde la familia disfruta de paseos tranquilos, deportes náuticos y tardes de absoluto anonimato.
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