
Hay tradiciones que en España se viven con una mezcla de ilusión, superstición y un punto de “¿y si...?“. Una de ellas, sin duda, es la Lotería de Navidad. Y si no, que se lo digan a Pilar Vidal, que este miércoles 12 de noviembre se ha marcado una confesión de lo más llamativa en el programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3.
En pleno debate sobre lo que la gente llega a gastar en décimos, la periodista soltó una frase que dejó a todos con la boca abierta: “El año pasado jugué 1.000 euros y no me devolvieron ni un euro. No gané nada”.
Lo contó entre risas, como quien recuerda una anécdota, y sin quejarse de la gran pérdida de dinero que supuso para ella. Y es que la periodista parece haber pasado página y no tener ganas ni de dramas ni lamentos por su mala suerte. Y eso que la cifra impresiona.

Durante el programa también intervino una joven llamada Tamara, nieta e hija de ganadores de El Gordo. Su familia se llevó nada menos que 800.000 euros en 2010, pero, con el paso de los años, acabaron en números rojos. Su historia sirvió como recordatorio de que la suerte a veces llega y se puede ir más rápido de lo que pensamos.
Al hilo de ese testimonio, Vidal contó cómo cada año acaba destinando una pequeña fortuna a la Lotería. Así le pasó a lo largo de todo el 2024, en el que se dejó algo más de mil euros en décimos. El motivo, según contó, era muy sencillo: tiene amigos por toda España, y cada uno le ofrece “su número”, el del bar del barrio o el de la asociación local. Ella, claro, no sabe decir que no y termina comprando todos.

“Tampoco era tanto”, dijo restándole importancia. “Ten en cuenta que tengo muchos amigos repartidos por todo el país. Me mandan sus números, yo compro algunos online, intercambio otros… y al final se me va un pico. Pero oye, ¡la ilusión no se pierde!”.
Y es que Pilar Vidal se declaró abiertamente “súper lotera”. Lo suyo no es una simple afición: es casi una tradición personal. Ella misma lo reconocía entre risas: “Soy súper lotera. Lo importante, si te toca, es que no dejes de trabajar. Conozco a gente que ganó dinero y pensó que podía vivir de eso… y al final acabaron sin trabajo”.
A pesar de los reveses y de que el premio parece esquivarla año tras año, Vidal no tiene intención de renunciar a esa costumbre tan navideña de rascarse el bolsillo por si el destino está de su parte. Hasta la propia Sonsoles Ónega bromeó con ella en directo, señalando que lo que gasta cada diciembre “es como un sueldo entero”.
Y si a alguien le quedaba duda de que Pilar es supersticiosa, basta con recordar lo que contó el año pasado: además de haber llegado a comprar 40 décimos en una sola campaña, confesó que tiene sus pequeños rituales para atraer la buena suerte. Entre ellos, guardar unas cuantas monedas de cobre en una bolsita. “Yo creo en la suerte, aunque la suerte y la fe son cosas distintas”, explicó entonces.
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