
Ir a clase, acudir a la universidad, tener que contestar las llamadas y los correos que recibimos a lo largo del día, escuchar las anécdotas de nuestros seres queridos, pero también tener preparado un consejo y disposición para afrontar situaciones complicadas. A veces, es muy difícil cumplir todas estas tareas en las solo 24 horas que tiene el día. Sin embargo, es posible. Pero allí, surge otra pregunta: ¿has encontrado un rato para dedicarte a ti, a tus gustos y a lo que te gustaría hacer sin pensar en los demás?
La costumbre de priorizar a las tareas, pensando en lo importante que es ser lo más productivos posible, no nos permite pararnos y pensar en las cosas que nos hacen verdaderamente felices. Y, a pesar de ser conscientes de esta necesidad de encontrar un hueco para dedicarnos a lo largo del día, muy pocas veces conseguimos hacerlo. Encontramos excusas, como por ejemplo que ya descansaremos cuando estemos de vacaciones. Pero, ¿y si nuestro cuerpo, agotado de llevar este ritmo de vida tan acelerado, nos pide atención ahora? ¿Cómo conseguir llegar a todo y cuidar de nosotros mismos a la vez?
Jordi Segues, experto en desarrollo profesional, tiene la solución: “La ciencia demuestra que debes dejar de intentar ser siempre buena persona para tener éxito”. El creador de contenido ha compartido esta afirmación en un reciente vídeo suyo publicado en la red social Instagram. “Intentar complacer a todo el mundo le muestra a tu cerebro que tus necesidades jamás son prioritarias”, advierte el experto. “Cada vez que dices sí, cuando en realidad querías decir no, cuando en realidad no pones límites, le enseñas a tu cerebro que los demás son más importantes que tú”. El experto señala que, de allí, de manera indirecta, pueden surgir problemas de merecimiento.
“Debes aprender a estar bien cuando decepcionas a ciertas personas”, porque, según explica Jordi, que se decepcionen es una muestra de sus expectativas y no de la propia generosidad.
¿Cómo decir no sin ofender?
Muchas veces, decir no es un reto, ya que nos hace sentir malas personas. Sin embargo, hay varias formas de hacerlo, respetando a la otra persona, pero practicando la asertividad.
Agradécelo. Este es el primer paso, y el más importante, para mostrar a la otra persona el aprecio por el plan ofrecido. Frases simples como: “Gracias por tu invitación”, “me halaga mucho que me pidas esto”, o “agradezco mucho tu interés” destacan que, más allá del plan, valoras que hayan pensado en ti en hacerlo.
Sin excusas. No hace falta inventarse una excusa para decir que no a algún plan. A veces, estamos cansados después de un día largo, no nos gusta el plan propuesto o, simplemente, nos apetece más quedarnos en casa. Y cualquiera de estas razones no necesita de una excusa para rechazar un plan. Hay que demostrar que no se trata de no querer pasar tiempo con ella, y usar palabras directas y firmes para mantener la propia postura.
Según afirma Jordi Segues: “No se trata de ser mala persona, solo se trata de ser, primero, buena persona contigo, te lo mereces. Y, luego, con los demás”.
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