
La compra de un iPhone 17 Pro Max a través de Amazon terminó en una inesperada odisea para Vincent Coomans, residente de Dour (sur de Francia). Lo que debía ser una transacción en línea sin complicaciones acabó convirtiéndose en un episodio digno de un manual de paciencia y persistencia.
“Decidí cambiar de teléfono y pedí un iPhone 17 Pro Max en línea, en Amazon, por 1.979 €”, explicó Vincent Coomans al medio Sudinfo, subrayando que, aunque habitualmente realiza sus compras directamente en la web de Apple, la falta de stock lo llevó a optar por la plataforma de comercio electrónico.
“Normalmente, compro directamente desde la web de Apple, pero aquí el artículo estaba agotado. Así que recurrí a Amazon. No debería haberlo hecho. La impaciencia me lo impidió”, reconoció.
Un paquete sospechosamente ligero
El 10 de octubre, la entrega se realizó según lo previsto. Sin embargo, la primera señal de alarma no tardó en aparecer. “En cuanto lo recogí, lo encontré extremadamente ligero. Lo abrí inmediatamente, en presencia de mi señora de la limpieza. Y sorpresa: ¡No había ningún iPhone en el paquete, sino un frasco de aceite esencial para piojos! Corrí a la calle para detener al repartidor, pero ya se había ido”, relató.
El hombre, que esperaba con ilusión su nuevo teléfono, no daba crédito a lo que veía. “Sentí una mezcla de frustración, ira y asco”, admitió, y añadió que ya había dispuesto deshacerse de su teléfono anterior, por lo que quedó sin móvil para los siguientes días. El hombre no podía creer que una compra de casi dos mil euros terminara de esa manera.

El primer contacto con Amazon a Jeff Bezos
Su primera reacción fue contactar al servicio de atención al cliente de Amazon. “Hice todo lo que me indicaron: tomé fotos del paquete que recibí y lo devolví. Mi expediente se tramitó como procedimiento de devolución estándar. Estuve varios días sin respuesta antes de recibir un correo electrónico de Amazon. Me informaban de que el peso del paquete, pesado antes del envío, correspondía al de un iPhone y que, por lo tanto, no tenía derecho a ningún reembolso en ese momento”, detalló Coomans.
Lejos de rendirse, el hombre optó por una estrategia más directa. “Envié varios correos electrónicos, reuniendo todas las pruebas, y amenacé a Amazon con una denuncia por robo. Copié en mi correo electrónico a los altos mandos de la empresa, incluyendo a Jeff Bezos, su famoso fundador”, explicó.
Una respuesta tras doce días de incertidumbre... con sorpresa
La presión dio resultado. Pocos días después, Vincent recibió una buena noticia. “Amazon aceptó reembolsarme. Recibí el reembolso este miércoles por la mañana. Obviamente, es un alivio después de 12 días de estrés. Demuestra que nunca hay que rendirse”, afirmó el residente de Dour.
No obstante, la historia aún tenía un giro más. Tras recibir el dinero, Coomans se encontró con un nuevo correo de la compañía. “Luego recibí otro correo electrónico: Amazon amenaza con suspender mi cuenta porque, según la empresa, violé su política de devoluciones. ¡Esto es un completo disparate!”, denunció.
Con la experiencia aún reciente, Coomans quiso compartir su historia con los medios para alertar a otros compradores sobre los riesgos de adquirir productos de alto valor en plataformas en línea. “Si quieren un iPhone nuevo, cómprenlo en una tienda física o a través de la página web de Apple, cuyo proceso de entrega es muy seguro. Es mucho más seguro”, concluyó.
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