
Cada vez hay más jóvenes que cuentan con una sólida formación, se enfrentan a la realidad del mercado laboral: bajos sueldos y malas condiciones laborales que dificultan los proyectos de futuro. Ante este panorama, muchos optan por buscar oportunidades en el extranjero, como única vía para ahorrar.
Un ejemplo es Laura Ricis, una navarra de 26 años, graduada en Pedagogía, con un máster en Artes Visuales y Educación y un posgrado en Cooperación Internacional. Hace un año, la joven decidió mudarse a Australia. Allí empezó a trabajar en una mina.
A pesar de que su trabajo no tiene relación con su trayectoria académica, le permite lo que en España era imposible: ahorrar para una vivienda, conseguir cierta estabilidad económica y gozar de la oportunidad de viajar en su tiempo libre.
La experiencia de Laura
Laura comparte en una entrevista para Rac1.cat que antes de irse a Australia había oído hablar de las minas. A pesar de ser un trabajo duro, el sueldo era muy rentable, afirma la joven. Una vez allí, conoció a personas que lo hacían, y para ella fue la opción más rentable. Así, ella y su pareja decidieron “maximizar el ahorro y vivir una experiencia diferente”.
Laura cuenta que en Australia es normal entre mochileros vivir en una furgoneta, sobre todo cuando se trata de las personas que trabajan en las minas: “Hay una gran cultura de camper vanos y furgonetas, está bastante normalizado”.
La joven afirma, que lo que más ha ganado con su decisión de mudarse a Australia es la libertad, “porque puedo decidir dónde quiero estar, cuándo y cómo”. Ha hecho varios viajes por países como Tailandia, Bali, Sri Lanka o Maldivas: cosa que nunca habría podido hacer en España.
Sin embargo, este estilo de vida también tiene sus desventajas. Laura cuenta que lo que ha perdido es la estabilidad y la previsibilidad: “Aquí la vida es muy cambiante, no tienes una casa fija y te estás mudando constantemente por el trabajo. Es la cara B de esta experiencia, pero soy consciente de que es temporal. También, claro, echo de menos a mis seres queridos”.
La diferencia de precios en España y Australia
Laura comparte que un aspecto que la sorprendió fue la diferencia de precios en productos básicos como el arroz, la pasta, los aguacates y el pollo: en Australia, la joven notó que el precio en el supermercado era más bajo con respecto a España. “Incluso la electrónica, como los iPhones, cuesta menos. El alquiler sí es mayor, pero como aquí se gana más, el porcentaje del sueldo que destinamos a la vivienda es menor que en España”.
En cuanto a las diferencias laborales, Laura tiene claro un aspecto clave: “Aquí la gente no vive para trabajar. Ven el empleo como un medio para ganarse la vida, no como una carrera de fondo”.
La joven da la hotelería como ejemplo, afirmando que no existe la presión de ir corriendo; se respetan los descansos, se paga el trabajo extra y empleos como la limpieza o la hostelería son igual de dignos como otros.
“Si demuestras esfuerzo y compromiso, te ascienden rápidamente y te pagan la responsabilidad, algo que en España rara vez ocurre. En España, en hostelería, muchas veces parece que si no haces jornadas de 12 horas no eres un buen trabajador, aquí se cuida mucho más al empleado”.
La vida en furgoneta
La principal razón por la que Laura eligió vivir en furgoneta fue para ahorrarse los gastos de alquiler. La joven calcula que la vida en furgoneta les ahorra entre 200 y 300 dólares australianos (AUD) por semana, es decir, unos 800–1.200 AUD al mes. Al año, la cifra se acerca a unos 5.600 euros ahorrados.
“Por eso me esfuerzo. Mi idea es estar un año más en las minas y aprovecharlo al máximo”.
Laura admite que lo más duro de esa experiencia es tener que perderse momentos importantes con la familia y con los amigos: “Estás lejos de casa y aunque se podría ir muy a menudo, podría romperte la rutina y desestabilizarte emocionalmente”.
Una experiencia valiosa
A pesar de las dificultades, Laura comparte que, para ella, es una experiencia que “aporta algo a todo el mundo”. La define como la perfecta para los aventureros. Los que nunca han salido de su zona de confort, por otro lado, tendrán la oportunidad de desarrollo personal enorme.
“Aunque seas tímido o te cueste, aquí aprendes habilidades que te sirven de por vida”.
Eso sí, advierte Laura, hace falta tener la mentalidad correcta: se trata de un tiempo determinado en el que uno lucha por un sueño y un futuro mejor, y los momentos con las personas favoritas, cuando lleguen, serán el doble de valiosos.
La joven afirma que en este momento no volvería a España. Quiere seguir viajando y ahorrando para poder pagar al menos la entrada de una vivienda cuando vuelva. Su próximo destino será Islandia donde, según la Laura, los sueldos son altos y hay buena oferta laboral.
“En España, tenía un trabajo de mi campo y, aun así, en una ciudad como Barcelona, no podía ahorrar lo suficiente para la entrada de una casa”.
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