
Cada persona tiene su habla particular: palabras que utiliza más que otras, frases hechas, estructuras que diferencian su forma de comunicarse de la del resto... A estas distinciones personales se suman otras que comparten grupos poblacionales, como son las variedades diatópicas o geográficas.
Se puede observar en España: la manera de hablar en cada región del territorio no es unánime. Además, fuera de nuestras fronteras también ocurre: el español es el idioma oficial de 21 países en todo el mundo, pero en cada uno de ellos existen ciertas particularidades.
Así, la forma de hablar de un argentino no es idéntica a la de un español, ya que existen estructuras o vocabulario distintos. Esto provoca que en ocasiones se produzcan equívocos, situaciones cómicas o que la comunicación no pueda efectuarse de manera correcta, especialmente cuando uno de los interlocutores no termina de entender el mensaje que el otro está emitiendo.
Juli, una argentina que vive en España desde hace casi diez meses, se ha percatado de que existe una palabra en concreto que en su país se utiliza mucho, pero que en el que actualmente reside no se emplea con tanta frecuencia y, por tanto, muchos hablantes desconocen.
“Hace poco me di cuenta de que hay una palabra que usamos en Argentina todo el tiempo y que es una palabraza, pero que acá no existe”, explica Juli en uno de sus vídeos publicados en su cuenta de TikTok (@juliherstic). Además, la joven destaca que no existe otra palabra “que signifique exactamente lo mismo”: “Me parece muy grave”, subraya.
Una palabra muy utilizada en Argentina, pero no tanto en España
“Me di cuenta porque en Barcelona tengo una amiga argentina que es arquitecta y estaba trabajando en Portugal y necesitaba decir esta palabra”, comienza a explicar la creadora de contenido. Sin embargo, en el momento en el que pronunció ese término, “se dio cuenta de que la gente no lo entendía, ni los portugueses ni los españoles”.
Juli se refiere a la palabra “prolijo”, que sí existe en España, pero que no se utiliza con demasiada frecuencia. “Deja todo esto prolijo. Hacer las cosas de una manera prolija”, ejemplifica la joven argentina. “Ay, ay, Dios, me va a dar algo”.

“Prolijo” está recogida en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE con tres acepciones distintas: la primera, como algo largo o dilatado con exceso, que es quizá una de las que más se utiliza en España; la tercera, como impertinente, pesado o molesto, y, la segunda, que es a la que Juli se refiere, como sinónimo de cuidadoso, esmerado, pulcro...
Así, aunque algunos hablantes españoles sí emplean el término prolijo o incluso puede sustituirse por palabras como impoluto, perfecto o niquelado, más coloquial, la argentina destaca que lo que realmente le sorprendió es que hubiese tantas personas que desconociesen su significado, ya que en Argentina sí es muy utilizada.
Este ejemplo es solo uno de los muchos que ilustran que el idioma, pese a ser compartido, no es homogéneo. Algunas palabras que resultan cotidianas en un país, pueden ser incomprensibles para muchos hablantes de otro, lo que revela la riqueza y, al mismo tiempo, la complejidad del español.
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