
En Europa cada vez se tienen menos hijos. En España, por ejemplo, desde 2008 hasta 2023 se ha registrado una de las mayores caídas en la natalidad de la UE, con una reducción del 38% en el número de nacimientos, únicamente superada por Letonia (41%) y Grecia (40%). El país tiene hoy unos 300.000 nacimientos al año, la mitad de los registrados en los años 70. Pero esta tendencia no es excepcional. En Italia ocurre algo parecido: Milán, una de sus principales ciudades, registra mínimos históricos, con menos de 3.800 niños entre enero y mayo de 2025, un descenso inédito desde la posguerra.
En este contexto, tener muchos hijos —algo que hasta hace un par de generaciones era lo normal— se ha convertido en un hecho rarísimo (y en una heroicidad biológica y económica), hasta el punto de que estas excepciones se suelen convertir en noticia. Es el caso de la familia Grillo, compuesta por diez hijos de entre 28 y 11 años, y que ahora se ha beneficiado de su amplio número gracias a la generosidad de un hotelero de la localidad de Gallipoli, en la costa del golfo de Tarento.
Su nombre es Attilio Caroli Caputo, director de Caroli Hotels, quien, tras conocer la historia de la familia en un artículo de Corriere della Sera, no dudó en ofrecerles una estancia especial: “Quiero conocerlos. Los invito de vacaciones como nuestros huéspedes, en septiembre o cuando quieran. Yo también tengo cuatro hijos, sé lo que significa organizar la vida de una familia numerosa, y este es un pequeño modo de dar las gracias”. El empresario, además, pertenece a la asociación Familias Numerosas y acumula antecedentes similares: “A menudo hemos hospedado gratis a grupos de niños y jóvenes, hermanos entre sí. En este caso nos ha impresionado la fuerza y la creatividad con la que Paolo y Francesca (los padres de la familia Grillo) llevan adelante su elección, enseñando a sus hijos que, en el fondo, tienen todo lo esencial. No es solo una cuestión privada, nos concierne a todos: cada nacimiento es un regalo para la sociedad”, cuenta en el diario italiano.
“La cocina parece Hiroshima”
La imagen de los Grillo, reunidos en su cocina en torno a una gran mesa, despertó una cadena de reacciones en la comunidad milanesa. Distintas personas, conmovidas por la complejidad de criar a tantos hijos en pleno centro urbano, ofrecieron ayuda, ropa y apoyo logístico, impulsando un debate sobre las verdaderas necesidades de las familias numerosas. Se reconoció que, en Milán, “el coste medio para mantener a un hijo supera los 1.000 euros (1.094 dólares) al mes”.
Mientras que países como Francia llevan años implementando asignaciones familiares progresivas, descuentos en transportes, beneficios fiscales y tarifas preferenciales para actividades culturales, en Italia, las familias con muchos hijos suelen valerse mayoritariamente por sus propios medios. Así lo explicó Francesca Piol, ginecóloga y madre de la familia, en el medio italiano: “Los turnos para poner la mesa, la compra como una operación militar, la cocina que parece Hiroshima si no se respetan las reglas”.
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