
Faltan menos de dos semanas para que la princesa Leonor regrese a los pasillos de la vida castrense. El próximo 1 de septiembre, la heredera al trono comenzará su tercer y último curso de formación militar, que se desarrollará en la Academia General del Aire (AGA) de San Javier, Murcia.
La institución, recién renovada en medios e infraestructuras, exigirá tanto a la princesa como al resto de alumnos una adaptación rigurosa a una normativa cargada de obligaciones, prohibiciones y controles desde el primer minuto.
Un ingreso marcado por la puntualidad y la disciplina
La jornada de ingreso de ese 1 de septiembre comenzará a las 08:30 horas, cuando todos los nuevos alumnos, sin excepción, deberán presentarse en la puerta principal de la AGA, ubicada en la Avenida de la Fuerza Aérea número 18 de San Javier. El manual de acogida que reciben los alumnos es taxativo: “La no presentación a la hora y lugar señalados supondrá la pérdida del derecho de reserva de plaza, salvo causa debidamente justificada y acreditada”. Este primer filtro ya marca el tono del curso: un ambiente donde la disciplina y el cumplimiento de las órdenes no admiten margen para el error.
Un equipo administrativo y médico procederá entonces a comprobar toda la documentación y realizará el reconocimiento de salud pertinente. Todos los alumnos deberán aportar un certificado médico, obligatorio y reciente, en el que se debe garantizar “no padecer enfermedades infectocontagiosas y estar apto para la vida en régimen militar colectivo”. Solo quienes cumplan todos los requisitos médicos y administrativos accederán al alojamiento y a la instrucción.
Documentación, autorizaciones y material: nada se deja al azar
La lista de preparativos que afronta cada alumno antes de cruzar la puerta de la academia no deja cabos sueltos. El DNI y la tarjeta sanitaria, ambos originales y con sendas copias, el historial de vacunación actualizado y dos fotografías de carnet son la base de la documentación a aportar en el ingreso.

El manual de la academia detalla cada prenda y objeto que los nuevos estudiantes deben llevar consigo. Se incluyen cinco mudas completas de ropa interior, camisetas térmicas y calcetines específicos para deporte, junto a dos pijamas y al menos dos toallas (para baño y lavabo). El material de higiene personal —desde jabón, gel y champú hasta cortaúñas, desodorante y peine— constituye un apartado específico. A ello se suman la imprescindible crema solar y el repelente de insectos, que serán aliados de los cadetes en las rutinas al aire libre contempladas.
Para evitar conflictos en lo que respecta a los objetos personales, se dicta que “toda la ropa y efectos personales deben identificarse con el nombre y apellidos del alumno”.
Por otro lado, están prohibidos los objetos de valor, dispositivos electrónicos no autorizados o cualquier artículo calificado como superfluo o incompatible con la vida militar.
Normas de conducta y vida interna en la Academia del Aire
La vida en la Academia General del Aire está regida por reglas estrictas que abarcan desde la relación entre compañeros hasta el trato hacia los superiores, pasando por la conducta para la vida diaria colectiva. Puntualidad, cortesía, pulcritud y obediencia forman el esqueleto de una convivencia exigente.
El manual del nuevo hogar de la princesa Leonor hace especial hincapié en la tolerancia cero frente a cualquier tipo de discriminación, acoso, insulto o comportamiento inadecuado. En cuanto a la vestimenta, se dice que debe mantenerse la limpieza rigurosa del entorno personal y que el cumplimiento de los horarios son “obligaciones institucionales” que no admiten excusa.

El uso del teléfono móvil se permite solo en momentos y espacios concretamente estipulados por la dirección, por ejemplo, en el horario de paseo o entre los troques de diana y de paseo, pero únicamente en el interior del salón Príncipe de Asturias, la cafetería y los alojamientos.
En cuanto al alojamiento, en el ingreso cada alumno es asignado a una ‘escuadrilla’, como se llama a los dormitorios, donde Leonor vivirá junto al resto de compañeros de su promoción. Más allá de la cama, dispondrá de un pequeño armario y una mesa con silla. “Será su ‘habitación’ personal donde aprenderá a convivir con otros compañeros”, se lee en el manual, que especifica que los alumnos dormirán en estas ‘naves corridas’ los primeros años. Para Leonor es diferente debido a su posición, pues cuando un alumno obtiene el título de Alférez —como es su caso— pasa a habitaciones compartidas con tres o cuatro compañeros, llamadas ‘camaretas’.
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