
En las últimas semanas, varias personas han sufrido intoxicaciones en zonas de montaña, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar sus recomendaciones sobre el consumo de agua durante las excursiones.
El pasado martes 12 de agosto, un adolescente de 17 años se vio afectado por un grave episodio de salud mientras realizaba una caminata en los Pirineos franceses. Según informó el medio regional francés Sud-Ouest, el joven, que recorría la zona de Eaux-Bonnes, comenzó a experimentar fuertes dolores abdominales, náuseas y vómitos poco después de haber ingerido agua no potable del lago de Anglas.
La situación se agravó hasta el punto de que el adolescente sufrió un desmayo que obligó a la intervención de los servicios de emergencia. Los equipos de rescate localizaron al joven cerca del lago de Uzious y, dada la gravedad de su estado, procedieron a su traslado en helicóptero al hospital de Pau de Barcelona.
Las autoridades sanitarias no descartan que la ola de calor que afecta a la región haya contribuido a la deshidratación y al deterioro del estado físico del excursionista, aunque el consumo de agua no potable se perfila como el factor desencadenante principal. La Prefectura de los Altos Pirineos, citada por el medio Sud-Ouest, ha reiterado la importancia de no consumir agua de lagos, torrentes o arroyos de montaña, incluso si se utilizan botellas con filtros. En climas cálidos, se recomienda beber 1/2 litro de agua por cada hora de caminata.
La recomendación oficial es abastecerse únicamente en los refugios habilitados y llevar consigo una cantidad suficiente de agua potable antes de iniciar cualquier travesía. Este consejo cobra especial relevancia en contextos de altas temperaturas, cuando la tentación de recurrir a fuentes naturales puede aumentar el riesgo de intoxicación.
Por qué no podemos beber agua no potable
El agua no potable contiene una variedad de contaminantes que la hacen insegura para el consumo humano, ya que si no es tratada podemos ingerir microorganismos como bacterias, virus y parásitos que pueden llegar al agua a través de residuos fecales o desechos animales.
Y no por beber agua en la montaña podemos asegurarnos de que el agua está limpia. La contaminación puede darse en cualquier etapa del ciclo del agua: desde la captación en fuentes naturales como ríos, lagos y pozos, hasta el almacenamiento y distribución.
La ingestión de este tipo de agua puede provocar afecciones que van desde molestias leves, como dolor estomacal y diarrea, hasta situaciones graves que ponen en serio riesgo la vida, sobre todo en personas con sistemas inmunológicos más vulnerables como niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
Al igual que le ocurrió al afectado en los Pirineos Atlánticos, uno de los principales peligros asociados al consumo de agua contaminada es la deshidratación. La diarrea intensa puede provocar la pérdida rápida de líquidos y sales esenciales. Especialmente en medio de una excursión en la montaña es una situación que debes evitar.
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