
En muchos museos, exposiciones y yacimientos arqueológicos, los visitantes se encuentran con carteles que dicen “no tocar”, pero rara vez con avisos explícitos que prohíban llevarse objetos. A menudo, estos mensajes están mal ubicados, camuflados o en pocos idiomas, y su escasa visibilidad da pie a malentendidos.
Nuestro cerebro asocia estos mensajes justamente con lo contrario. En estas situaciones muchos visitantes actúan sin preguntar. Casi siempre por vergüenza o por no molestar. Aunque lo que puede parecer un gesto inocente o inofensivo puede convertirse en un delito penal.
Algo parecido le ocurrió a un turista escocés de 51 años, que fue denunciado por robo tras llevarse varios fragmentos de piedra del sitio arqueológico de Pompeya. Según informó el Parque Arqueológico en un comunicado oficial, uno de los guías que acompañaba una visita nocturna detectó cómo el hombre recogía trozos de piedra y los guardaba discretamente en su mochila.
Un frustrado regalo para su hijo
El guía dio aviso inmediato a la seguridad del recinto, que a su vez contactó con los Carabineros. Los agentes localizaron al turista poco después, ya fuera del recinto arqueológico, cerca de la estación de tren de Villa dei Misteri. Al revisar su mochila, encontraron cinco fragmentos de piedra y un trozo de ladrillo. El visitante confesó que los llevaba como recuerdo y que pretendía regalárselos a su hijo, asegurando que desconocía que esa acción estaba prohibida.
«Felicidades y gracias a la atenta guía turística, a nuestros excelentes guardias de seguridad y a los Carabineros por esta intervención de unión de sinergias para la protección del patrimonio», dijo el director del Parque Arqueológico, Gabriel Zuchtriegel. Según el comandante de los Carabineros de la zona, Alessandro D’Auria, los controles se intensificarán en los próximos días debido al alto flujo de turistas de verano.
Tuvo suerte de que le pillaran
Aunque este caso se ha saldado con una denuncia por robo, no es un hecho aislado. Los hurtos menores en Pompeya se han repetido durante años, tanto por ignorancia como por descuido o simple codicia. Sin embargo, lo que muchos no saben es que existe una antigua superstición conocida como “la maldición de Pompeya”.
Según el libro La maldición de Pompeya. Superstición y arqueología, del periodista Antonio Cangiano. Según esta creencia, todo aquel que se lleve un “recuerdo” no autorizado de la ciudad enterrada por el Vesubio será perseguido por la mala suerte.
Esta superstición ha sido tan persistente que numerosas personas han devuelto por correo objetos robados tiempo atrás. Lo han hecho acompañándolos de cartas de disculpa, explicando que desconocían la prohibición. Y la maldición.
El caso del turista escocés reabre el debate sobre la protección del patrimonio y la responsabilidad del visitante. Lo que está claro es que la vigilancia es muy importante en estos lugares. Al igual que la colocación de carteles de grandes dimensiones, en todos los idiomas posibles y con todas las prohibiciones explicadas. Sino, las dudas en los turistas proseguirán. Especialmente en lugares donde lo histórico y lo sagrado se entrelazan con lo turístico y lo efímero.
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