Emma Schols, la madre que sufrió quemaduras en el 93% de su cuerpo para salvar la vida de sus seis hijos: “¿Siguen vivos?”

Pasó dos meses en coma inducido, tres semanas conectada a un respirador y fue sometida a más de 20 cirugías

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Emma Schols, la madre que se quemó el cuerpo entero para salvar la vida de sus hijos. (Imagen: Facebook)
Emma Schols, la madre que se quemó el cuerpo entero para salvar la vida de sus hijos. (Imagen: Facebook)

Era el 3 de septiembre de 2019, en Edsbyn, Suecia. A tres de la madrugada, Emma Schols, de 31 años, abrió los ojos sobresaltada. El olor del humo llenaba la casa y, abajo, se escuchaban risas y pasos de dos de sus hijos jugando.

Corriendo, bajó las escaleras y encontró un infierno. “La sala de la televisión ardía por completo. No había tiempo para pensar”, recordaría después en su libro Llevo las cicatrices con orgullo: el incendio en Edsbyn y la vida después.

Sin zapatos ni protección, corrió hacia los dos más pequeños y los llevó hasta la puerta principal. Al abrirla, una explosión alimentada por el oxígeno la envolvió. “Me arrojé como un escudo sobre los chicos para que no se lastimaran. Cuando las llamas me golpearon, fue como si toda mi espalda estuviera en llamas. Pero seguí adelante”.

Escaleras en llamas, pies sin piel

Con los más pequeños a salvo y la puerta cerrada para impedir que volvieran a entrar en el domicilio, Emma subió hasta el piso superior. Las escaleras ardían, y el calor hacía que la piel de sus pies comenzara a desprenderse. “Hace tanto calor que las plantas de los pies comienzan a caerse. Simplemente, cuelgan como hilos”.

Arriba, cuatro de sus hijos estaban atrapados. Nellie, de nueve años, intentaba pedir ayuda a los vecinos; William, de once, se coordinaba con sus hermanos. Emma subió y bajó varias veces, guiada por un instinto que desconocía que tenía.

Con las llamas devorando la estructura, llevó a los niños hasta el balcón y, en un momento decisivo, los lanzó hacia el exterior antes de saltar ella misma. Entonces, el corazón le dio un vuelco: Mollie, de un año, no estaba entre ellos.

“Recuerdo pensar que esto no era posible, pero luego pensé que debía ir porque mis cuatro hijos seguían ahí”, cuenta. Regresó arrastrándose, respirando humo y sintiendo el fuego morder su piel. Encontró a la pequeña en su cuna, llorando.

“Solo tenía mi cuerpo, sin mantas, sin protección, solo el corazón de mi madre y yo”. La alzó y descendió por las escaleras colapsadas. Afuera, antes de perder el conocimiento, supo que todos estaban vivos.

La familia de Emma Schols. (Imagen: Facebook)
La familia de Emma Schols. (Imagen: Facebook)

Entre la vida y la muerte

Emma sufrió quemaduras en el 93% de su cuerpo. Pasó dos meses en coma inducido, tres semanas conectada a un respirador y fue sometida a más de 20 cirugías. Los médicos consideraban su supervivencia muy improbable.

Al despertar, lo primero que preguntó fue: “¿Siguen vivos mis hijos?”. No creyó a nadie hasta verlos. Los seis salieron ilesos. Hoy, la familia vive en una casa reconstruida. Emma continua su recuperación, con cicatrices físicas y emocionales que forman parte de su historia. “Lo que vivimos nos ha unido más. No doy nada por sentado y agradezco cada día que puedo pasar con mi familia”.

Emma pasó dos meses en coma y otros tres en recuperación. (Imagen: Facebook)
Emma pasó dos meses en coma, tres semanas conectadas a un respirador y sobrevivió a más de 20 cirugías. (Imagen: Facebook)

Más allá del dolor

En diciembre de 2020, en la Gala de los Héroes Suecos, Emma fue reconocida como Salvavidas del Año. Allí, William, su hijo mayor, dijo: “A veces pienso que puede que nunca te vuelva a ver mamá. Pero ahora vemos a mamá casi todos los días y eso me hace feliz”.

Su historia ha viajado por toda Suecia y el mundo, convertida en un símbolo de coraje y amor incondicional. Sin embargo, Emma no se considera una heroína, sino más bien una madre que haría cualquier cosa por sus hijos: “Si di a luz a seis hijos, sacaré a los seis de allí”.