Un hombre de 85 años muere en la provincia de Badajoz por la ola de calor

Se trata de la segunda víctima en Extremadura que fallece a consecuencia de las altas temperaturas desde que comenzó el verano

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Un termómetro marca 40 grados.
Un termómetro marca 40 grados. (Europa Press)

Un hombre de 85 años de Torremayor, Badajoz, ha fallecido este lunes a consecuencia de las altas temperaturas. La víctima ha muerto en el Hospital Perpetuo Socorro y es el segundo caso relacionado con el calor en Extremadura, ya que en julio falleció un hombre de 67 años, según ha informado el Gobierno autonómico en un comunicado.

Cabe destacar que el domingo, jornada en la que ha dado comienzo esta segunda ola de calor del verano, en Badajoz se llegaron a alcanzar los 43,4 grados, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), si bien en otras localidades pacenses como Mérida han sido algunas de las que han registrado los valores más cálidos de todo el país con 42,6 grados. A estas se suman otros municipios andaluces como Bailén (Jaén), Almadén (Ciudad Real) y El Travieso (Sevilla) con 42,5 grados. Este lunes el calor tampoco da tregua, por lo que algunos puntos que ayer se libraban de las altas temperaturas como en Castilla y León o Aragón, hoy soportarán un intenso calor.

Aunque la Aemet estimó en un principio que la ola de calor duraría hasta el jueves, lo ha prolongado hasta, al menos, el domingo, por lo que la agencia ha teñido de amarillo y naranja el mapa de alertas.

El calor extremo en verano aumenta en España, con riesgos como golpes de calor y cáncer de piel. Sanidad recomienda hidratación, protección solar y prevención para evitar complicaciones, especialmente en vulnerables.

La población más vulnerable debe extremar la precaución

Tras este último suceso en Torremayor, el Servicio Extremeño de Salud (SES) ha recordado a la población que la exposición a temperaturas excesivas puede provocar alteraciones en el normal funcionamiento del organismo, como consecuencia de la pérdida de agua y electrolitos. Así, las personas expuestas a un intenso calor pueden sufrir desde calambres, mareos, cefaleas, deshidratación, insolación hasta un golpe de calor, siendo este último episodio el más grave.

Un golpe de calor puede dañar rápidamente el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos, por lo que si la persona afectada no recibe asistencia médica de inmediato, puede sufrir complicaciones graves o incluso fallecer. Este tipo de episodios ocurren cuando la temperatura del cuerpo alcanza los 40 grados o más, y generalmente comienza con síntomas sutiles que pueden pasar desapercibidos si no se les presta la debida atención.

Según destaca el SES, las personas mayores y los menores son más sensibles a los cambios de temperatura, y en las personas con determinadas enfermedades crónicas sometidas a tratamientos médicos o con discapacidades que limitan su autonomía, los mecanismos de termorregulación pueden verse descompensados. La población especialmente susceptible ante situaciones de calor excesivo son los mayores de 65 años, los menores de 4 años, las embarazadas, las personas con enfermedades crónicas, con trastornos de la memoria o las que reciben ciertos tratamientos como diuréticos, neurolépticos, anticolinérgicos y tranquilizantes.

(Con información de Europa Press)