
El día de la boda es un momento único y profundamente significativo para la novia, cargado de emoción, simbolismo y recuerdos que perduran toda la vida. Más allá de la ceremonia, es una jornada de transición personal, donde se cierra un ciclo y comienza uno nuevo. Desde la elección del vestido hasta los detalles de la celebración, cada paso refleja su identidad y su relación con su pareja. Por lo que, sin duda, uno de los momentos más especiales es cuando los novios, al acabar la cena, cortan juntos la tarta que han encargado.
Generalmente, las parejas suelen reservar unas figuras en representación a los novios, o incluso añaden algunos toques comestibles como flores frescas o detalles en oro. Sin embargo, para Mediha Polat, el pastel de su boda se convirtió en una pesadilla. Y es que, el dulce que había encargado para el postre, que costó un total de 860 euros, se convirtió en una decepción total para los recién y sus invitados. “Pedí un pastel floreado, elegante y refinado. Lo recibí: un desastre, sin adornos y con un sabor cuestionable”, escribió Mediha en su cuenta de Facebook el 7 de julio, después de que su boda junto con Lillo, celebrada el 28 de junio en Herstal, Bélgica, terminara con el pastel lejos de cumplir las expectativas.
“Es una broma. ¿Dónde está el pastel de verdad?”

Las esperanzas que tenía Mediha en su pastel de bodas no fueron infundadas. Y es que la nocia encargó su pastel después de que la proveedora del catering le hiciese una serie de recomendaciones. “Tenía plena confianza en ella”, comenta la joven, quien había visto en las redes sociales fotos de pasteles impresionantes de la pastelería en cuestión. Sin embargo, al recibir la tarta para su boda, se encontró con una gran decepción. “Algunos invitados incluso me dijeron: ‘Es una broma. ¿Dónde está el pastel de verdad?’”, relató Mediha al periódico belga Sudinfo. La joven describió cómo el pastel, lejos de ser la pieza central de su celebración, se convirtió en una vergüenza estética. Aunque el pedido había sido claro, un pastel con decoraciones florales y un sabor exótico, el resultado fue completamente diferente.
El costo total del pastel fue de 860 euros, que incluyó 720 euros por las porciones de pastel, 60 euros por las flores y 80 euros por el envío. Sin embargo, el pastel llegó sin las flores prometidas y con un acabado que no solo fue visualmente pobre, sino también deficiente en sabor. La situación fue tan frustrante que Mediha no dudó en expresar su enfado al proveedor: “Provocaste una desgracia estética y un fiasco de gusto”, le dijo al pastelero, quien admitió haber fallado en varias de sus obligaciones.
El pastelero pidió disculpas por el error y reconoció que había olvidado las flores, pero se negó a ofrecer una compensación inmediata. Ante la negativa de la pastelera de asumir completamente su responsabilidad, y tras haber hecho el pago de la fianza de 710 euros, Mediha decidió hacer pública su queja “para evitar que esto les pase a otros”, afirmó la novia en su publicación.
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