El barrio que congrega el mayor número de bodegas centenarias del mundo: un viaje de enoturismo para conocer la historia del vino de Rioja

El Barrio de la Estación de Haro cerró el 2024 como uno de los principales destinos para el enoturismo, atrayendo a más de 105.000 visitantes en ese año

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Bodega López Heredia en el
Bodega López Heredia en el barrio de la Estación de Haro, La Rioja, España (Adobe Stock)

La historia de La Rioja está indivisiblemente ligada a la de sus vinos. Con su propia Denominación de Origen Protegida, los vinos elaborados en esta comunidad continúan creciendo sus ventas, incluso en un contexto global adverso para el comercio de este producto. Sus bodegas y cooperativas trabajan creando vinos exquisitos que dan publicidad a la zona, convirtiéndose así La Rioja y sus bodegas en uno de los destinos favoritos de los amantes del enoturismo en todo el mundo.

Si hay un lugar clave en este sentido es Haro, más concretamente el Barrio de la Estación de Haro. Esta ciudad riojana, en condición de villa hasta 1891, cuenta con una larga historia en torno al vino a sus espaldas, lo que ha acabado por convertirla en la indiscutible capital de la DOP. En sus calles se encuentra este singular barrio, un lugar emblemático, cargado de simbolismo y conocido en el mundo vitivinícola como ‘la milla de oro del vino’.

La historia de la ‘milla de oro del vino’ riojano

El Barrio de la Estación empezó a idearse en la segunda mitad del siglo XIX, todo alrededor de una única columna vertebral: las vías del ferrocarril. Por aquel entonces, las caballerías que eran el medio habitual de transporte del vino se comenzaban a sustituir por los vagones del tren, que llegaban como novedad a la estación construida en Haro. Con este cambio en el transporte, la actividad vitivinícola se disparó en la zona, pues sus vinos podían ahora llegar hasta zonas antes demasiado remotas, cruzando fronteras y llegando en perfectas condiciones hasta los puertos marítimos.

La llegada de los viticultores franceses fue el siguiente gran punto de inflexión para este barrio. A mediados de siglo, los viñedos franceses habían sufrido una crisis sin parangón por las infecciones del hongo oídio y, más adelante, de la filoxera. Esto hizo que muchos comerciantes galos se trasladaran a territorio riojano, en concreto a los alrededores de la estación de ferrocarril de Haro, para exportar vino español al mercado francés, aprovechando los bajos aranceles que entonces había entre ambos países vecinos.

Entre 1877 y 1904, el barrio fue adquiriendo poco a poco su configuración actual, con la instalación de bodegas que hoy son referentes históricos. La primera en establecerse fue R. López de Heredia y Landeta en 1877, seguida por la Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE) en 1879, A. y J. Gómez Cruzado en 1886, La Rioja Alta S.A. en 1890 y Bodegas Bilbaínas en 1901. Durante este periodo, las bodegas compartían barrio además con fábricas de aguardientes, jabones y abonos, así como algunas viñas que convivían con los almacenes de los bodegueros.

El Barrio de la Estación
El Barrio de la Estación de Haro (Adobe Stock)

El siglo XX trajo consigo nuevos desarrollos para el Barrio de la Estación. En 1932, se fundó Muga, que en 1970 trasladó su sede desde el casco urbano de Haro a este emblemático lugar, sumándose al grupo de bodegas históricas. Posteriormente, en la década de 1980, Roda construyó sus instalaciones en el barrio, consolidando aún más su prestigio como epicentro del vino riojano. En la actualidad, son siete las bodegas centenarias que se encuentran en esta zona, todas ubicadas a pocos metros unas de otras, lo que facilita un recorrido único para los amantes del vino.

Este recorrido precisamente es el que pone en valor el proyecto de Cata del Barrio de La Estación, un evento enoturístico que se realiza cada dos años y que permite a los visitantes conocer en una sola jornada el interior de todas estas bodegas, degustar sus vinos (2 por bodega) y saborear tapas elaboradas por aclamadas figuras de la gastronomía internacional.

Gracias en parte a iniciativas como esta es que este barrio se sitúa como uno de los destinos más solicitados en lo que a enoturismo se refiere. En total, algo más de 105.000 visitantes acudieron a este barrio durante el 2024, según informaban desde la Agencia EFE. De los datos recogidos destaca además la gran presencia de turismo internacional, representando el 35% de los visitantes totales, con picos de hasta el 52% en ciertas épocas del año. Los turistas provenientes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Países Bajos y Francia lideran las visitas internacionales.

Así, este enclave jarrero, con 105.825 visitantes el pasado año, se convierte en el epicentro del turismo de vinos en La Rioja, siendo la puerta de entrada del visitante internacional y punto de partida para descubrir todo lo que ofrece el resto del territorio riojano.

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