
Una iniciativa de un ciudadano anónimo —que, con la ley en la mano, en realidad es ilegal— ha llamado la atención en Francia e incluso ha hecho que le lluevan elogios y felicitaciones. La persona del pueblo de Bezannes, con apenas poco más de 1.000 habitantes y situado cerca de Reims, en el norte del país, instaló un radar falso en una avenida de su municipio para incentivar a los automovilistas a reducir la velocidad.
La noticia saltó a los medios franceses durante la semana pasada, cuando el alcalde descubrió que durante la noche se había instalado un radar ficticio en el lugar. Sin embargo, la imitación era bastante convincente, especialmente cuando se circula en coche y no hay tiempo para fijarse en cada detalle: se trata de un simple tubo de PVC oscuro, pero lo suficientemente ancho y con bandas adhesivas reflectantes en amarillo y negro, iguales a las que tienen los radares franceses. La eficacia del engaño la demuestran los hechos: los conductores están cayendo en la trampa y frenan al pasar por la zona. “Es sólido y bien imitado”, ha comentado el edil al medio francés Le Parisien.
La iniciativa del ciudadano anónimo ha respondido a una queja común entre los residentes del pueblo: la alta velocidad a la que suelen circular los automóviles que pasan por allí. Para tratar de resolver el problema, recientemente se habían instalado dos reductores de velocidad en esta transitada vía de la periferia de Reims, donde el límite es de 30 kilómetros por hora, pero muchos conductores lo superan. Por ello, el nuevo radar falso ha sido bien recibido por el alcalde, quien ahora afirma que no ve inconvenientes en mantenerlo instalado.
El alcalde no descarta replicar el modelo en otros puntos del municipio. “Ha pensado en la seguridad de nuestros ciudadanos. Observamos con frecuencia excesos de velocidad en esta vía, lo que supone un gran peligro para los peatones que cruzan por los pasos de cebra”, ha comentado a Le Parisien Dominique Potar, el regidor del municipio.
“Los conductores frenan al verlo”
El verano pasado, el ayuntamiento decidió reforzar la seguridad vial, instalando dos reductores de velocidad y un radar pedagógico, ubicado justo antes del radar falso.
Sin embargo, tras su instalación en la noche del 22 de enero, el radar falso fue derribado al día siguiente por automovilistas aparentemente molestos por el engaño. Pero el regidor ha hecho enderezar el radar falso, y ahora el dispositivo se encuentra firmemente sujeto a un soporte para reforzar la ilusión. “Decidimos reinstalarlo con nuestro equipo municipal. Ahora está fijado a una farola con una banda metálica. Lo dejaremos un tiempo porque hemos notado que los conductores reducen la velocidad al verlo”, ha comentado Dominique Potar.

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En las próximas semanas, el ayuntamiento del pueblo analizará los datos del radar pedagógico para evaluar la eficacia del radar falso. “Es una buena idea que podríamos replicar en otras calles del municipio”, señala el alcalde. Habrá que ver cuánto tiempo resiste este dispositivo ante los infractores.
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