
Este viernes 13 de diciembre, la comunidad de Somme, al norte de Francia, está anonadada por un hecho digno de una película de Hollywood que ha sucedido en una de las carreteras del barrio. Todo comenzó a las 10:00 de la mañana, cuando un coche ha colisionado con otro, por lo que las autoridades acudieron al lugar para esclarecer el motivo del accidente de tráfico y restablecer la circulación.
Una vez localizado el autor del siniestro, el hombre decide huir por la situación ilegal que agravaba su situación: conducía sin permiso de conducir. Rápidamente, la policía empieza la persecución del fugitivo, que en un cierto momento prefiere continuar a pie, según relata el diario francés France Bleu.
Al hombre, al que no le faltaba imaginación, burló a la policía a través de varios campos y, cuando vio un arroyo, decidió lanzarse al agua con la esperanza de perder por fin a sus perseguidores. Para esta operación de busca y captura se han movilizado hasta una quincena de policías.
No obstante, el agua estaba congelada. La escena, insólita como peligrosa, obligó a las autoridades a solicitar la intervención de los bomberos, quienes acudieron al lugar para auxiliar al fugitivo, que se estaba ahogando.
Un arresto en estado extremo
El hombre, visiblemente exhausto y helado por las bajas temperaturas del arroyo, finalmente fue capturado. Una vez rescatado, fue calentado por los bomberos, y cuando su salud ya no presentaba riesgos de hipotermia, el hombre fue detenido sin oponer resistencia alguna.
Ahora, el conductor tendrá que responder por todos los actos que se le acusan ante los tribunales: conducir sin carnet, poner en peligro la vida de otras personas y huir de la policía.
Huir de la policía: ¿buena o mala idea?
Huir de la policía no siempre es buena idea, salvo cuando se consigue. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, las autoridades cuentan con recursos suficientes como para dar con el sospechoso una vez conseguida la huida. De todos modos, en algunas ocasiones, los fugitivos consiguen escabullirse sin dar opción a la policía de seguir su rastro, que tendrá que aceptar la derrota.
Así ha sucedido en el barrio madrileño de Las Tablas. El 3 de diciembre, un ciclista consiguió escapar de la policía municipal gracias a su astucia. Aprovechando la estrechez y dinamismo de su bicicleta comparado con el coche policial, el joven ha pedaleado monte arriba y monte abajo, metiéndose entre árboles y cruzando el parque que separaba las carreteras y los caminos que solo podía seguir el coche patrulla.
En España, el delito por huir de la policía está regulado por el artículo 556.1 del Código Penal, constituyendo un delito de desobediencia civil. Eso sí, para que constituya como tal, la policía debe haber requerido algo de la persona, es decir, haber solicitado al conductor que se someta a una prueba de alcoholemia o haber pedido a un ciudadano del que se tiene sospechas sobre algo que se pare para hacerle un registro.
Las penas por escapar de un agente van desde los tres meses a un año de cárcel o multas de seis a dieciocho meses.
Últimas Noticias
Carlos Alcaraz vence a Cameron Norrie y ya está en semifinales de Indian Wells
El murciano se llevó el encuentro ganando dos sets por 6-3 y 6-4
Los protocolos antiacoso de la Guardia Civil que fallaron a Carolina, la agente que sufrió durante cuatro años violaciones de su superior: “Es solo un momento...”
La primera de las agresiones ocurrió en enero de 2012, cuando estando en casa de ella, se abalanzó ante la negativa de la víctima y tras forzarla le dijo: “Ves, no pasa nada”

La guerra en Oriente Medio pasa factura a los españoles: gasolina hasta 2 euros el litro, hipotecas más caras y euríbor al alza
El efecto dominó de la subida del petróleo amenaza con trasladar el encarecimiento energético a la cesta de la compra, mientras el Gobierno y la UE diseñan medidas para frenar el impacto

Claves del juicio a la familia que estafó a más de 6.000 muertos cambiándoles el ataúd: todo se destapó tras la extorsión de un trabajador que guardó fotos y listas
Entre marzo y junio se desarrolla el juicio contra 23 acusados del ‘caso ataúdes’, dueños y trabajadores de una funeraria de Valladolid que engañaron a miles de familias: les vendieron unos féretros pero luego inceneraban a sus muertos en otros más baratos
