
Siete años después de ganar el premio de EuroMillions (Euromillones) de un millón de libras en Reino Unido, Bill y Cath Mullarkey aún no son del todo conscientes de cuánto han cambiado sus vidas. La pareja de 64 y 63 años se encontraba en regreso de sus vacaciones en Santa Lucia cuando se encontraron con que eran millonarios gracias a Euromillones, un juego de azar que pone en circulación un premio millonario de varias decenas de millones euros por rifa.
Tras recibir el premio, decidieron lanzarse a por el objetivo que siempre tuvieron y que no habían podido realizar antes: mudarse a una isla de El Caribe y montar un restaurante. La pareja siempre soñó con tener su propio local en la isla de Santa Lucia, algo que hasta entonces había sido imposible. “Ganar ha cambiado nuestras vidas e incluso después de siete años todavía tenemos que pellizcarnos. ¡Está muy lejos de Coventry!”, contaba Cath en una entrevista que recoge la web de la Lotería Nacional de Reino Unido (The National Lottery), en la que la pareja cuentan que demás de abrir un restaurante, han diseñado y construido una casa de tres plantas y apartamentos vacacionales.
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Bill, que es de Coventry, conoció a Cath en 1992 mientras trabajaba en un hotel de lujo en Santa Lucía, donde ella había nacido y se había criado. Después de decidir hacer de la isla tropical su hogar, compraron un terreno a pocos minutos de la playa con la esperanza de que algún día pudieran construir la casa y el restaurante de sus sueños. Sin embargo, la pareja regresó a Coventry y trabajó en una empresa de catering corporativo, eso sí, volvían de vacaciones a Santa Lucía siempre que podían.
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Un giro inesperado de sus vidas
Sus vidas dieron un giro cuando en 2017.“No podíamos creerlo cuando vimos un mensaje que decía: ‘¡Felicidades, eres un ganador!’ Al principio no estábamos seguros de si eran 10.000 o 100.000 libras. Cuando llamé a la línea directa de la Lotería Nacional para confirmar el premio, hubo un largo silencio y finalmente me dijeron que había ganado un millón de libras”, cuenta Bill entusiasmado. “En ese momento había mucha emoción en la casa y muchos gritos. Lo celebramos con una buena taza de té y no dormí en toda la noche, simplemente no lo asimilaba”, añade.
“Inmediatamente nos dimos cuenta de que nuestra vida en Santa Lucía finalmente se convertiría en una realidad. Hemos trabajado duro desde la victoria para hacer realidad nuestro sueño. Diseñamos y construimos nuestra propia casa de tres pisos, con apartamentos de vacaciones en la planta baja y una gran terraza para fiestas con un bar y restaurante llamado Brigands Hideaway”, cuenta Cath.
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Qué extrañan de su vida anterior
A pesar de que ahora tienen a vida que siempre habían deseado, la pareja admite que en ocasiones extraña la “hermosa” Coventry, su ciudad natal en la que habían vivido hasta entonces. No obstante, Bill insistente: “Éramos felices antes, pero somos aún más felices ahora, sabiendo que tenemos esto. Estoy agradecida todos los días de mi vida y Cath también, por el cambio que ha logrado traernos”.
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