
Aunque queramos evitarlo cuando cocinamos es imposible no acabar manchando la encimera. El aceite siempre acaba saltando y las salsas borboteando. Es importante que esté reluciente porque es el espacio que empleamos para preparar los alimentos que vamos a cocinar. Precisamente por eso, es necesario que esté limpio, ya que, los ingredientes irán a parar a nuestro organismo.
De hecho, en los últimos años, los informes de la Unión Europea indican que varias enfermedades de origen alimentario están relacionadas con fuentes de infección doméstica. La manipulación inadecuada de los alimentos, no lavarse las manos antes de preparar la comida, no limpiar el espacio en el que vamos a cocinar y las prácticas antihigiénicas son los principales factores en los episodios de enfermedades transmitidas por los alimentos.
A pesar de que repasemos la vitrocerámica una y otra vez, hay ciertas manchas que persisten y se niegan a abandonar la placa de inducción. Son pequeñas motas blancas que se adhieren a la superficie. Algo que sucede muy a menudo si el agua se desborda de la sartén, por ejemplo. A la hora de eliminarlas hay que tener cuidado porque una mala práctica puede dañar la encimera. Es importante evitar el uso de esponjas ásperas o productos demasiado agresivos.
Cómo hay que limpiar la encimera
Antes de limpiar la encimera es necesario que esté vacía de accesorios o aparatos que vayan a dificultar esta tarea. Además, previamente, se debe pasar un paño húmedo para retirar el posible polvo que pueda haber o los restos de comida que incomodarían un buen y efectivo lavado. Es recomendable también utilizar un desinfectante que ayudará a preservar la higiene y eliminará la acumulación de suciedad.
Dos productos milagrosos para eliminar las manchas

Sin embargo, los productos agresivos pueden dañar este espacio. Pero, podemos ponerle fin a este temor de estropear la vitrocerámica gracias a dos productos comunes en los hogares: el limón y el bicarbonato sódico. Su acidez eliminará los restos de cal. Además, estos artículos son desengrasantes, por lo que también son eficaces contra los restos de comida.
Para ello, basta con aplicar zumo de limón en un paño suave. Después, hay que añadir un poco de bicarbonato a la encimera. A continuación, se debe frotar con la bayeta empapada en zumo de limón y esperar a que surja la magia. En pocos minutos, veremos cómo la placa queda como nueva. Es importante hacer este ritual con cierta regularidad para que las manchas no vuelvan a aparecer.
Otro método infalible
Otro método infalible para mantener este espacio reluciente, es la piedra de arcilla blanca. Se vende en botes pequeños, es natural y además fácil de usar. Un simple cubito de hielo también nos ayudará a eliminar las manchas más complicadas. Para ello, habrá que pasarlo por encima durante un minuto aproximadamente y después, habrá que pasar la rasqueta para desprender los restos con facilidad. El vinagre, por su parte, puede utilizarse para que el cristal de la superficie quede mucho más brillante, hay que aplicarlo con una bayeta o un paño suave.
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