
Natalia Álvarez estaba en el apartamento de su residencia en Sídney, Australia, cuando, en un antojo por cenar pizza terminó debiendo 1.500 euros a los bomberos al calentarla en el microondas. “Adivinad quién poniendo una pizza en el microondas hizo saltar la alarma de incendios y debe 1.500€ a los bomberos de Sídney. Me quiero morir”, relataba la usuaria en X, antes Twitter, en un tuit que se ha hecho viral y acumula más de 14 mil ‘me gustas’ en la aplicación.
La estudiante, que cursa quinto año del doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual, explica a Infobae España que se ha trasladado a Sídney para realizar su Trabajo de Fin de Grado (TFG) sobre la participación de Australia en Eurovisión, con motivo de un intercambio de movilidad internacional que tendrá una duración de seis meses. Durante su estancia, que comenzó el pasado mes de julio, se está alojando en una de las residencias de la University of Sydney.
Todo comenzó el pasado domingo 25 de agosto, a las 18 horas, hora local en la ciudad australiana, cuando volvió de trabajar. En conversaciones con este medio, Natalia asegura que tras llegar a su residencia, se dispuso a hacer la cena. La opción elegida fue un trozo de pizza, que puso en el microondas más tiempo del necesario. “El trozo de pizza llevaba ahí 80 días así que pensé que en vez de un minuto, lo metería al microondas unos… 8″, cuenta también en X.

“Al abrirlo [el microondas], comenzó a salir humo y, en muy poco tiempo, se activaron las alarmas”, relató la estudiante. Fue entonces cuando ocurrió el caos. En cuestión de minutos, todos los residentes del edificio, que cuenta con 12 plantas, se vieron obligados a evacuar, mientras las puertas se cerraban automáticamente y los ascensores quedaban bloqueados. “Algunos estaban cocinando con las sartenes en la mano, otros estaban haciendo exámenes. Otros tuvieron que salir de la ducha con la toalla puesta”, cuenta la joven. “Bajé corriendo desde la sexta planta, donde vivo, para avisar que no había fuego, solo humo, pero ya era tarde. La alarma había sido activada y los bomberos estaban en camino”, añade a este medio.
Así mismo, fueron precisamente los bomberos los que le dijeron que “no le dijese nada a nadie porque entonces se iba a liar más aún”. Sin embargo, fue con la verdad con delante porque la residencia está llena de cámaras: “Les dije que había sido yo, porque está todo lleno de cámaras y me dijeron que al día siguiente me mirarían las grabaciones y me contactarían”. Cuando lo hicieron le dijeron que tenía que pagar. “En la reunión que tuve con la jefa de la residencia me dijo que esto ya había pasado más veces, y que en el contrato que firmé pone que si hago que vengan los bomberos, lo mínimo que tengo que pagar son 1.600 dólares australianos (unos 1.000 euros al cambio”. Ella tendrá que pagar 1.500 euros al cambio.
Un ‘crowdfunding’ para ayudarle a pagar a los bomberos
“Estoy pagando 1.000 euros al mes por la residencia, y ahora se suma esta multa. Le pregunté a la jefa de la residencia si había algún trabajo que pudiera hacer para compensarlo, pero me dijeron que no podían ofrecerme nada”, lamentó. A pesar de ello, le han ofrecido la posibilidad de elaborar un plan de pagos para saldar la deuda.
Por esto mismo, la joven de 22 años ha abierto un ‘crowdfunding’ para hacer frente a los 1.500 euros que necesita para pagar a los bomberos porque pese a que ya trabaja para pagarse la residencia, necesita dinero extra. “Ayuda a una desgraciada pirómana”, reza el título de la recaudación, que ha decidido tomarse con humor. “Trabajaré todo lo que pueda, que aquí al menos los sueldos son mejores, y ya está”, asegura la joven. “Solo quería cenar mi trocito de pizza tranquila y empezó a salir humo (no hubo fuego!!) así que la alarma de incendios se disparó y evacuaron el edificio de 12 plantas. Los bomberos en Australia cobran solo por hacerles venir, porque la verdad es que trabajaron poco (abrieron las ventas y se fueron)”, comenta en la web de gofundme, web para recaudar dinero.
Por el momento ha conseguido un trabajo para repartir folletos. Según cuenta ha este medio, “no sabe como los va a repartir”, pero pese a esto, cobra 150 dólares australianos por cada 1.000 casas en las que reparta.
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