
El verano siempre trae consigo la proliferación de nuevas especies animales a nuestras costas. Aves, peces, mamíferos... Son muchos los raros especímenes que se dejan ver, y aunque en la mayoría de los casos su mayor presencia se debe a un fenómeno natural, en algunos casos esta puede suponer un riesgo para las personas que deciden acercarse a las playas.
En Infobae España ya alertamos a principios de verano de los primeros avistamientos de la carabela portuguesa, un clásico del verano. Pero ahora es otro animal el que trae de cabeza a las autoridades. Se trata del conocido como gusano de fuego, cuyo nombre técnico es Hermodice Carunculata.
Más de doscientos avistamientos se han producido de este particular gusano, abundante especialmente en el Caribe, la parte occidental del Atlántico y el Mar Mediterráneo, pero con gran proliferación también en playas como la de Arucas, en la isla de Gran Canaria. De hecho, es allí donde se han colocado carteles para alertar a la población de la presencia del gusano, que ya provocó incluso el cierre de alguna playa de la isla el pasado verano.
Cómo reconocer a este invertebrado
El Hermodice Carunculata es un anélido -como las lombrices o las sanguijuelas- con un cuerpo segmentado y de forma aplanada. Su color puede variar, así que pueden encontrarse ejemplares rojos, marrones o verdes, siempre con colores muy vivas, y con las cercas laterales de color blanco. Se suelen encontrar en arrecifes de coral, en praderas de Posidonia o bajo rocas marinas en los primeros 40 metros por debajo del nivel del mar.
Son precisamente sus cerdas donde se encuentra el peligro de este animal, puesto que estas liberan una serie de toxinas al entrar en contacto con la piel humana. El resultado de esta interacción es un intenso dolor en la zona alcanzada, descrito como una sensación de ardor -de ahí el nombre del gusano- que puede derivar en otros síntomas como enrojecimiento, hinchazón o una reacción alérgica grave en los casos más extremos.
Estas cerdas urticantes liberan, por lo tanto, pueden causar una inflamación prolongada e infecciones graves, que a la postre pueden producir dificultades respiratorias o reacciones anafilácticas en las personas más proclives a padecer este tipo de males.
Cómo actuar en caso de sufrir una picadura
Dada la peligrosidad de la picadura del gusano de fuego, se recomienda nadar con protección en las playas en las que este animal haya sido avistado, así como mantener la distancia en caso de ver un ejemplar -reconocible fácilmente por la intensidad de sus colores-. Si hemos sido víctimas de una picadura, es importante no frotarse la zona ni lavarla con agua dulce, puesto que ambas acciones podrían empeorar el envenenamiento.
En cambio, es recomendable lavar el área con agua de mar y retirar las cerdas que se hayan clavado en la piel con unas pinzas o cinta adhesiva. Del mismo modo, las compresas frías pueden ayudar a reducir la sensación de ardor y que la inflamación baje, aunque si los síntomas persisten es vital encontrar atención médica lo antes posible.
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