La pregunta del millón: ¿Y ahora quién será primer ministro en Francia?

El resultado de la segunda vuelta en las elecciones legislativas no ha dejado ninguna mayoría clara. Comienza un periodo de negociaciones en el que hay muchos candidatos posibles a ocupar el puesto de jefe de Gobierno

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Gabriel Attal, último primer ministro francés. (Benoit Tessier/Reuters)
Gabriel Attal, último primer ministro francés. (Benoit Tessier/Reuters)

El resultado de la segunda vuelta en las elecciones legislativas de Francia ha sido a la vez totalmente sorprendente y absolutamente previsible: lo primero, porque la coalición de izquierdas Nuevo Frente Popular ha ganado en número de escaños y la extrema derecha de la Agrupación Nacional, que hace una semana aspiraba a la mayoría absoluta, ha quedado como tercera fuerza, por detrás incluso del partido de Macron; y lo segundo, porque -como apuntaban la mayoría de los sondeos recientes- los resultados han dejado una Asamblea Nacional sin una clara mayoría entre los distintos bloques.

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Ahora llega el momento de las negociaciones y las alianzas. “El primer ministro debe irse (...). El presidente tiene el deber de llamar al Nuevo Frente Popular a gobernar, y está listo para hacerlo”, dijo Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa -uno de los partidos que forman parte del Nuevo Frente Popular-, tras conocerse los resultados. Macron, en cambio, pidió “prudencia” y aseguró que su alianza de centroderecha “sigue bien viva”. “La cuestión es quién gobernará a partir de ahora y logrará una mayoría”.

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En efecto, esa es la cuestión. Ahora deberá surgir un candidato que, en minoría o tras una alianza entre partidos, sea la cabeza del próximo Gobierno. ¿Y quién podría ser ese candidato? Estos son los nombres que suenan para posible primer ministro.

Gabriel Attal

Sería una sorpresa. De hecho, dimitió de su cargo minutos después de conocerse los resultados, aunque fue una despedida sin marcharse realmente a ningún lado: “Nuestro país afronta una situación política sin precedentes y se prepara a acoger al mundo en algunas semanas”, dijo Attal, en referencia a los Juegos Olímpicos de París que comienzan el próximo día 26. “Por tanto, asumiré evidentemente mis funciones todo el tiempo que el deber me lo exija”.

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Y no se descarta que regrese. La gran mayoría de los análisis políticos anticipaban que el primer ministro saliente no repetiría en el cargo, y sigue pareciendo poco probable, dado que su partido ha perdido las elecciones -aunque claramente ha salvado los muebles- y ha pasado a ser la segunda fuerza en la Asamblea Nacional. Sin embargo, podría ser un candidato de consenso para un nuevo Gobierno en alianza con el Nuevo Frente Popular.

Según la encuesta Ifop-Fiducial para Sud Radio, LCI y Le Figaro, publicada el miércoles, el 48% de los franceses considera que Attal sería un “buen” primer ministro. Es el candidato con mejor porcentaje, seguido por Bardella (45%) y el socialista Raphaël Glucksmann (39%).

Gabriel Attal. (Benoit Tessier/Reuters)
Gabriel Attal. (Benoit Tessier/Reuters)

Con 34 años, Attal ha sido el primer ministro más joven de la historia moderna de Francia. Llegó a la política de la mano de Macron, con la misma idea de romper con la división tradicional entre izquierda y derecha en la política francesa, y poco a poco se posicionó como una de las figuras más carismáticas del Ejecutivo. Tras la elección de Macron en 2017, se convirtió en diputado, y luego a los 29 años pasó a ser el ministro más joven de la historia de la V República, en el Ministerio de Educación. A partir de 2020 fue portavoz del Gobierno, y en enero de 2024 llegó a primer ministro, tras la renuncia de Élisabeth Borne.

Dentro de un Gobierno extremadamente impopular, Attal todavía mantiene la popularidad y una buena reputación. Por ello, es una opción a ocupar el cargo de nuevo, pero para ello necesitará que el Nuevo Frente Popular, que ha logrado más votos y escaños que el partido de Attal en estas elecciones, ceda en las negociaciones.

Jean-Luc Mélenchon

Fue el primero en celebrar la victoria del Nuevo Frente Popular, en un acto que tiene mucho de simbólico: en una coalición muy fragmentada, e incluso enfrentada entre sí, su aparición es un intento por posicionarse como el rostro visible de esa formación, y por tanto como posible candidato a primer ministro. No fue sutil al respecto: “El presidente debe inclinarse y admitir esta derrota, sin intentar eludirla de ninguna manera”. “El primer ministro debe irse. Las urnas han decidido. El Nuevo Frente Popular está listo para gobernar”, anunció, ante una multitud eufórica.

Sin embargo, es muy poco probable que el elegido sea él: es todo lo contrario a un candidato de consenso, tan odiado por la coalición de centro de Macron como por su propia coalición.

Jean-Luc Mélenchon, el domingo. (Yara Nardi/Reuters)
Jean-Luc Mélenchon, el domingo. (Yara Nardi/Reuters)

Las pullas, de hecho, comenzaron el mismo domingo por la noche. El líder del Partido Socialista, Olivier Faure, exigió “democracia” dentro del Nuevo Frente Popular para poder gobernar y para que los partidos de izquierda puedan “avanzar juntos”. También añadió que “no habrá palabras externas que se nos impongan”, en una crítica velada a Mélenchon, a quien los socialistas consideran un factor de división. Para los votantes de centro, es una figura tan ‘temida’, como Marine Le Pen, quien agitó ese fantasma en sus declaraciones de la noche electoral: “¿Qué va a hacer ahora Macron? ¿Nombrar a Mélenchon primer ministro?”, dijo.

Lo más seguro es que la pelea para que la izquierda presente un candidato se recrudezca en los próximos días. Ahora comienza una nueva batalla.

Raphaël Glucksmann

En esa batalla, si la izquierda se impone en las negociaciones con el partido de Macron, y si el acuerdo desplaza a Mélenchon, como parece probable, este es uno de los nombres que suenan con más fuerza. Es una de las cabezas más visibles del Partido Socialista francés, y fue cabeza de lista en las pasadas elecciones europeas, en las que logró ser el partido de izquierdas más votado en el país. Cumple muchos de los requisitos que los franceses parecen valorar más ahora: es relativamente joven -tiene 44 años- y es una cara relativamente nueva en la política nacional -eurodiputado desde 2019-. Con un pasado conservador y una buena valoración en las encuestas por parte de los franceses, podría ser otro candidato de consenso.

Glucksmann, impulsado por Olivier Faure, ha revivido un Partido Socialista que estaba prácticamente enterrado. En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2022, la candidata socialista -y alcaldesa de París- Anne Hidalgo sólo consiguió el 1,74% de los votos frente al 27,85% de Macron, el 23,15% de Marine Le Pen o el 21,95% de Mélenchon. Varios medios especularon con la posible disolución del partido fundado en 1905.

Raphael Glucksmann. (Stephane Mahe/Reuters)
Raphael Glucksmann. (Stephane Mahe/Reuters)

Sin embargo, su secretario general, Olivier Faure, no se dejó llevar por el pesimismo y recuperó algo de empuje cuando nombró a Glucksmann líder de la lista al Parlamento Europeo. El nieto del filósofo André Glucksmann, director en 2005 de un documental sobre el genocidio de Ruanda, se había dedicado en Bruselas a defender los derechos humanos y a Ucrania, labrándose una reputación de político idealista pero pragmático. Los primeros sondeos no le daban ni un 5% de los votos, pero con un giro hacia el centro, mientras la coalición de Macron se iba cada vez más a la derecha, empezó a robarle votos por ese lado al partido en el Gobierno. Consiguió un 13,8% de los votos, por delante de La Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, que tuvo un 9,8%, y se quedó a menos de un punto de Macron.

François Ruffin

Sigamos con las encuestas. A la pregunta “¿A quién le gustaría tener como Primer Ministro?”, un sondeo del instituto Cluster recoge que el 25 % de los franceses respondió “Jordan Bardella”, y después Gabriel Attal (14%), Raphaël Glucksmann (10%) y François Ruffin (otro 10%). Los votantes de derechas lo tienen claro: eligen a Bardella por inmensa mayoría. En la izquierda, como no hay un líder claro, las preferencias se dispersan más, pero apuntan sobre todo a Glucksmann, Ruffin y Jean-Luc Mélenchon.

Mélenchon, sin embargo, es una figura controvertida odiada por la derecha... y por el centro... y por parte de la izquierda. “Quisiera tranquilizarles: Jean-Luc Mélenchon no será primer ministro. No será primer ministro porque ni los comunistas, ni los ecologistas, ni los socialistas lo quieren. Y yo tampoco lo quiero”, ha dicho François Ruffin en la radio francesa esta semana.

François Ruffin. (Sarah Meyssonnier/Reuters)
François Ruffin. (Sarah Meyssonnier/Reuters)

¿Y quién es François Ruffin? Periodista, cineasta, escritor, político, ha hecho de todo: es el fundador y editor en jefe de la revista satírica Fakir, ganó el César a mejor película documental por ¡Gracias, Jefe! (2016), y ha sido uno de los principales apoyos del movimiento de los chalecos amarillos -las masivas protestas contra Macron tras el alza de los precios de los combustibles-, sobre quienes realizó otro filme.

Es una especie de Michael Moore francés, que tras varios años en movimientos sociales y de protesta finalmente dio el salto a la política en 2017. Ligado a La Francia Insumisa, acaba de romper con el partido de Mélenchon y ha sido uno de los principales impulsores de la alianza del Nuevo Frente Popular. Según los analistas cercanos a la izquerda en Francia, podría haber sido una figura de consenso dentro de esta coalición como candidato a primer ministro, pero su enfrentamiento con Mélenchon y la falta de tiempo ante el adelanto electoral han frenado que se haya postulado explícitamente. Ahora, al contrario, rebaja las expectativas. “No participaré en un Gobierno que sea una coalición heterogénea e improvisada”, un “batiburrillo” bajo “las nominaciones de Emmanuel Macron”, ha dicho.

Resultados de la primera vuelta en las elecciones legislativas francesas

Marine Tondelier

Marine Tondelier se impone como figura política central antes de la segunda vuelta de las legislativas”. Este era el titular de un reportaje que Le Monde publicó el jueves. En el rompecabezas del Nuevo Frente Popular, uno de los nombres que más popularidad ha alcanzado en la campaña es el de la número uno del partido de Los Ecologistas (Les Écologistes). Ella ha sido una de las voces más críticas con el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, al que ha reprochado “no estar a la altura de la tarea de la historia” por estar más implicado en luchas internas que en combatir a la extrema derecha.

Marine Tondelier. (Sarah Meyssonnier/Reuters)
Marine Tondelier. (Sarah Meyssonnier/Reuters)

Tondelier debía medirse este miércoles con Bardella en un debate televisivo que iba a contar además con la participación de Attal, pero el candidato de Agrupación Nacional rechazó la oferta, ya que su única demanda era que Mélenchon estuviera presente, a sabiendas de la impopularidad que rodea al líder izquierdista. La huida fue anotada como una victoria para la dirigente ecologista: “¿Será porque Jordan Bardella se niega a debatir con ella a toda costa? ¿O porque supo captar la emoción de una izquierda “consternada” y “enojada” el lunes 1 de julio en France Inter frente al ministro Bruno Le Maire, que se mostraba reacio a formar un frente que incluyera a La France Insoumise contra la extrema derecha? En unos pocos días, Marine Tondelier se ha convertido en una figura central en el periodo entre las dos vueltas de las legislativas. Un hecho raro en la izquierda: su popularidad ha logrado superar los círculos militantes”, destacaba Le Monde.

Otros posibles candidatos

El sondeo del instituto Cluster recoge 23 nombres. Además de los anteriores, destacan Olivier Faure (socialista), Manuel Bompard (Francia Insumisa), Bernard Cazeneuve (socialista), Laurent Berger (socialista, ex líder sindical moderado), Philippe de Villiers (derecha), François Bayrou (derecha, ex ministro de Justicia), Eric Ciotti (presidente de Los Republicanos, la derecha tradicional, y peleado con parte de su partido por abrirse a apoyar a Marine Le Pen) e incluso el ex presidente Francois Hollande. En definitiva -y lo sentimos, pero hemos necesitado 1.877 palabras para concluir esto-: puede pasar cualquier cosa.

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