
Hacer un buen uso de nuestro coche es esencial para su correcto funcionamiento y para ahorrarnos lo que pueden ser grandes cantidades de dinero en arreglos. Hay que conocer bien como funciona el vehículo, porque de lo contrario podríamos estar desgastando, o incluso rompiendo, alguna de las miles de piezas que lo componen sin ni siquiera darnos cuenta.
De entre todos los componentes de los coches dos de los que quizás son los más importantes son los neumáticos y el sistema de frenado. Sin ellos sería imposible circular y en caso de estar averiados, supondría un gran riesgo para todas las personas que se encuentren en la vía. Por eso la DGT da trucos para evitar accidentes y uno de ellos tiene el objetivo de cuidar la tracción y el sistema de frenado.
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El correcto uso del embrague
Para conseguir que estos dos sistemas funcionen mejor y durante más tiempo es muy importante el correcto uso del embrague, un componente fundamental en los vehículos con transmisión manual, ya que su principal función es conectar y desconectar el motor de la caja de cambios, permitiendo al conductor cambiar de marchas de manera suave y eficiente.
Uno de los vicios más comunes al conducir es pisar el pedal del embrague con demasiada antelación al aproximarse a un semáforo en rojo o a una señal de stop. Esta práctica habitual implica avanzar en ‘punto muerto’, es decir, sin ninguna marcha engranada, lo que resulta en la pérdida de tracción y de retención del freno motor. La DGT alerta que esta forma de proceder puede ser peligrosa, ya que se tiene menos control sobre el vehículo, especialmente en situaciones en las que se necesita reaccionar rápidamente.
Al avanzar en ‘punto muerto’, el coche depende exclusivamente de sus frenos para detenerse, lo que provoca un mayor desgaste del sistema de frenado. La tracción, esencial para mantener el control del vehículo, se ve comprometida, lo que incrementa el riesgo de patinar o perder el control, especialmente en condiciones adversas como lluvia o nieve.
La DGT recomienda una serie de pasos para evitar estos riesgos y mantener tanto el coche como sus componentes en buen estado. La medida más importante es reducir la velocidad levantando el pie del acelerador, permitiendo que el vehículo continúe rodando por inercia. Este procedimiento conserva la tracción y permite utilizar la retención del freno motor, lo que ayuda a controlar mejor el coche.
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En el momento de acercarse al semáforo o a la señal de stop, el conductor debe tocar el freno suavemente y reducir a marchas más cortas según sea necesario. Mantener siempre una marcha engranada asegura que el coche no pierda tracción y que el freno motor contribuya a reducir la velocidad. De esta manera, se logra un control óptimo sobre el vehículo, minimizando el desgaste de los frenos y aumentando la seguridad durante la conducción.
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