Un medicamento para tratar la diabetes podría frenar el Parkinson

Un estudio muestra que la lixisenatida es capaz de detener el deterioro de las habilidades motoras propio de esta enfermedad neurodegenerativa

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Un hombre empuja la silla de ruedas de una mujer con Parkinson (Shutterstock)
Un hombre empuja la silla de ruedas de una mujer con Parkinson (Shutterstock)

El Parkinson es la enfermedad neurodegenerativa más común después del Alzheimer, lo que no es de extrañar que buena parte de los esfuerzos de la comunidad científica se centren en desarrollar una vacuna o una cura. Pero, ¿y si la clave estuviera en un medicamento que ya existe y que se usa para tratar otra enfermedad?

Se trata de la lixisenatida, un fármaco empleado para tratar la diabetes tipo 2 de la familia de los análogos GLP-1 (fármacos antihiperglucemiantes) y que se administra por vía subcutánea una vez al día. Ahora, una investigación publicada recientemente en el The New England Journal of Medicine ha demostrado que la lixisenatida podría ser útil también para frenar la progresión de la enfermedad del Parkinson. Estudios anteriores ya habían demostrado ciertas propiedades neuroprotectoras de la lixisenatida en un modelo de ratón de la enfermedad de Parkinson.

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El equipo de científicos del Centro de Investigación Clínica de Toulouse de Francia ha realizado un ensayo clínico en el que han probado la eficacia del fármaco a la hora de detener los síntomas motores de esta enfermedad neurodegenerativa, al menos durante un año. Si se consigue que el medicamento mantenga su utilidad a largo plazo, podría tratarse del primer fármaco que trate el Parkinson.

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Para llevar a cabo el estudio, los investigadores seleccionaron a 156 pacientes que habían sido diagnosticados recientemente de la enfermedad y que, por tanto, aún no habían comenzado a sufrir las disfunciones motoras propias del Parkinson, como la rigidez muscular, los temblores, la pérdida del equilibrio o la lentitud de los movimientos.

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Durante doce meses, los científicos administraron inyecciones subcutáneas diarias de lixisenatida a la mitad de ellos, mientras que la otra mitad recibió un placebo. Terminado el periodo, aquellos enfermos que habían sido tratados con el fármaco no experimentaron ningún deterioro de sus habilidades motoras. Por otra parte, la mitad que fue inyectada con un placebo, mostró un deterioro de 3,04 puntos en una escala de 132.

Lo cierto es que la diferencia entre ambos grupos es más bien pequeña, pero lo suficientemente considerable como para valorar que se continúen los estudios más allá de este ensayo clínico en fase 2. Los propios doctores expresan que todavía “se necesitan ensayos más prolongados y de mayor tamaño para determinar los efectos y la seguridad de la lixisenatida en personas con enfermedad de Parkinson”. Los efectos adversos registrados en los pacientes que recibieron este medicamento fueron de tipo gastrointestinales.

Marc Gauthier, de 62 años, ha vuelto a caminar tras un diagnóstico de Parkinson hace ya tres décadas.

La incidencia del Parkinson en España

Según la Organización Mundial de la Salud, más de seis millones de personas en todo el mundo viven con esta enfermedad. En el caso de España, según el Informe del Observatorio del Parkinson, se estima que aproximadamente 150.000 personas sufren esta enfermedad, de las cuales un 38% está en fase avanzada.

Después del Alzheimer, es el trastorno neurodegenerativo más común en el país. La prevalencia del Parkinson en España también tiende a aumentar con la edad y, con una población cada vez más envejecida, las tasas de la enfermedad crecen cada año.

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