
Fue en junio de 2023 cuando se anunció que la vida de Vinicius Jr llegaría a la pequeña pantalla, en forma de documental, en 2025. La plataforma en streaming de series y películas de Netflix sería la encargada de producir el episodio y de trasladar al mundo entero la trayectoria del futbolista brasileño. Más allá del éxito como futbolista, la pieza audiovisual también reflejará los sucesivos insultos racistas que ha recibido el ‘7′ del conjunto blanco. “Uno de los nombres más grandes del fútbol mundial”, rezaba en el anuncio de la plataforma.
Con motivo de uno de los episodios más graves que sufrió el jugador, se anunció la intención de que parte de este documental se grabará en Mestalla, el próximo sábado 2 de marzo, cuando ambos equipos vuelven a enfrentarse. Más de medio año después, el estadio valenciano, con su gente y su plantilla, podría haber sido testigo de la grabación de esta parte de la vida del brasileño, que el año que viene verá la luz en la pequeña pantalla.
Sin embargo, después de que se conociese esta noticia, fuentes cercanas al club aseguran que el Valencia se ha negado a permitir el acceso de las cámaras de la productora Conspiraçao, la encargada de rodar el documental para Netflix. Se trata de una medida para protegerse de la creación de un relato que transforme la realidad y exigir respecto por las acusaciones que recibieron tras el incidente. El Valencia no habría dado el visto bueno a LaLiga para que esta gestione la acreditación y entrada de Netflix.
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El equipo de una de las mayores productoras de Brasil sigue al jugador a todas partes. El domingo pasado estuvieron en el Santiago Bernabéu, después de que el club blanco si diese el visto bueno a la entrada de las cámaras al estadio.
¿Qué pasó en mayo de 2023 con Vinicius en Mestalla?
Lo ocurrido en Mestalla tuvo su origen antes de que iniciase un partido encarado de diferente manera por ambos equipos. Vital para el Valencia en su pelea por lograr la salvación, pero prácticamente intrascendente para un Real Madrid cuya temporada acabó en Mánchester. La llegada de la entidad blanca al estadio centenario estuvo marcada por cánticos racistas con un claro objetivo: Vinicius. Los aficionados valencianistas más radicales, algunos de ellos tienen prohibida la entrada a Mestalla, gritaron “Vinicius eres un mono” cuando el brasileño bajó del autobús junto a sus compañeros. La semilla del caos y la vergüenza ya estaba plantada.
Vinicius estaba cuajando sobre el césped de Mestalla su partido estándar de esa temporada. Buscando desequilibrar a su par, en eso es de los mejores del mundo, y también protestando cada caída, alguna con motivos como un grosero empujón de Thierry Correia. En ese momento, Vinicius ya había entrado en combustión y era un funámbulo que caminaba sobre la delgada línea entre el fútbol y las protestas. La tensión iba en aumento y explotó con la acción de Cömert. La grada tiró un balón al campo que se quedó dentro del área valencianista. En ese instante, Vinicius se internó por banda, entró al área y Cömert, que estaba de cara a la jugada, pateó la pelota lanzada por la grada y golpeó en la que Vinicius llevaba en su poder y con la que se estaba disputando el encuentro. De Burgos Bengoetxea amonestó al jugador valencianista y señaló la infracción. Todo parecía resuelto, pero cuando se quiso dar cuenta ya tenía el primer gran lío.
Vinicius escuchó insultos racistas desde la grada, identificó al autor y se plantó. Fue hasta la valla publicitaria a enfrentarse con los aficionados valencianistas. Militao y Lucas Vázquez secundaron su decisión. Fueron con el brasileño hasta la grada y recriminaron los bochornosos insultos. La primera gran tangana se saldó con De Burgos Bengoetxea parando el partido y la megafonía del estadio pidiendo respeto. Se había activado el protocolo racista que marca el reglamento. Tras ocho minutos sin jugar al fútbol, se reanudó el partido.
Vinicius, en su intención de recuperar el esférico, atosigó a Musah y el meta Mamardashvili, poseído, salió de la portería a reciminarle la acción al brasileño. La tangana ya estaba montada. Entre empujones y agarrones, Hugo Duro cogió del cuello a Vinicius y éste le soltó un codazo y un manotazo. El VAR revisó la jugada y el madridista se marchó expulsado. De camino a vestuarios se dirigió al público de Mestalla haciendo gestos de “a Segunda” ante el escoltamiento de Lucas Vázquez que evitó, junto a integrantes del equipo blanco, que el banquillo valencianista se avalanzara sobre el jugador. Ese fue el final de un partido que deja muy dañada la imagen de LaLiga al exterior.
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