
El síndrome de piernas inquietas, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, se manifiesta por una impulsiva necesidad de mover las piernas. Esta condición, que puede presentarse en cualquier etapa de la vida y tiende a agravarse con el avance de los años, se caracteriza por sensaciones incómodas que se intensifican en momentos de reposo, especialmente durante la tarde o al anochecer.
Este trastorno se asocia con la afectación del descanso nocturno, lo que a su vez incide negativamente en la rutina diurna. Las sensaciones son desagradables y se ubican en las piernas (en ocasiones en los brazos) como cosquilleos, hormigueos, pulsaciones, dolor, picor o una especie de choque eléctrico. Sin embargo, los síntomas son variables y pueden presentarse esporádicamente, incluso desapareciendo por períodos para luego resurgir cíclicamente.
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Causas del síndrome de piernas inquietas
En ocasiones no conocemos la causa del síndrome de las piernas inquietas, aunque los científicos sospechan que puede deberse a un desequilibrio de la dopamina, una sustancia química del cerebro que envía mensajes para controlar el movimiento de los músculos. Otras veces es hereditario, especialmente si el trastorno comienza antes de los 40 años.
El embarazo puede ser otra de las causas del síndrome de piernas inquietas, debido a los cambios hormonales. Algunos mujeres lo experimentan en el último trimestre y sus síntomas desaparecen, por norma general, después del parto.
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Algunos factores de riesgo
El síndrome de las piernas inquietas puede manifestarse a cualquier edad, pese a que es más frecuente a medida que envejecemos y más en mujeres que en hombres. Por lo general, no está relacionado con una enfermedad grave subyacente, pero a veces se muestra acompañado de otras afecciones, como son las siguientes:
- Neuropatía periférica. Este daño a los nervios de las manos y los pies puede deberse a enfermedades crónicas, como la diabetes o el alcoholismo.
- Falta de hierro. La deficiencia de hierro puede causar o empeorar el síndrome de las piernas inquietas.
- Insuficiencia renal. Cuando los riñones no funcionan correctamente, las reservas de hierro en la sangre pueden disminuir y empeorar el síndrome.
- Afecciones de la médula espinal. Se ha relacionado a las lesiones en la médula espinal como resultado de un daño o una lesión con el síndrome de las piernas inquietas.
- Enfermedad de Parkinson. Las personas que tienen la enfermedad de Parkinson y que toman determinados medicamentos llamados agonistas dopamínicos tienen un mayor riesgo de presentar el síndrome de las piernas inquietas.
Aunque el síndrome de las piernas inquietas no provoca otras afecciones graves para la salud, los síntomas pueden pasar de ser molestias incómodas hasta volverse incapacitantes. De hecho, muchas personas con el síndrome de las piernas inquietas tienen dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormidas.
Por ello, el síndrome de las piernas inquietas con unos síntomas acentuados puede causar un notable deterioro en la calidad de vida de la persona que lo padece y provocar depresión. Es posible que el insomnio provoque somnolencia diurna excesiva, pero el síndrome de las piernas inquietas también dificulta dormir la siesta.
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