William Friedkin y la odisea con su película maldita: todos enfermaron, volaron un pueblo por completo y fue un fracaso en taquilla

El director de ‘El exorcista’ protagonizó uno de los episodios más insólitos durante el rodaje de una de sus grandes obras, ‘Carga maldita’

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Imagen de 'Carga maldita', de William Friedkin
Imagen de 'Carga maldita', de William Friedkin

La carrera de William Friedkin siempre estuvo marcada por su personalidad tanto a la hora de elegir proyectos como de darles forma. El director de El exorcista era conocido por su arrogancia y vehemencia, pero también por su pericia y diligencia a la hora de conducir algunos de las películas más impresionantes de los años 70, no solo la que le dio buena parte de su fama sino también otras como The French Connection o, de la que hablamos en este caso, Carga maldita. Un remake de una película francesa que pretendía ser la gran obra de su carrera y terminó convirtiéndose en una película maldita tras todo lo que pasó durante su rodaje y lo que vino después de él.

La película, que como decimos era en origen una nueva versión de El salario del miedo de Hénri Georges Clouzot -basado a su vez en la novela de Georges Arnaud-, contaba en su reparto con Roy Scheider (Tiburón), Bruno Cremer y el gran Paco Rabal, que fue elegido para dar vida a Nilo, uno de los protagonistas. La película narra la historia de cuatro hombres de distintos países pero que tienen en común su condición de fugitivos de la ley, y acaban todos en un pequeño pueblo de Sudamérica en el que trabajan en una explotación petrolífera. Sin embargo, y con el ánimo de hacer dinero más rápido, aceptarán la complicada tarea de transportar dos camiones llenos de explosivos a través de la selva.

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Friedkin venía de haber conseguido su gran éxito con El exorcista, la película que en gran medida le dio la fama y por la que más se le recuerda ahora con su fallecimiento. Una película cuyo rodaje ya había sido un auténtico infierno pero nada comparado a lo que estaba a punto de sucederle con Carga maldita, la cual, por su compleja realización, acabó dando más problemas de los previstos, tanto para los involucrados en su rodaje como para los que simplemente pasaban por ahí. Como sucedería en otras grandes películas como Apocalypse Now de Coppola o Fitzcarraldo de Herzog, Carga maldita tiene una leyenda negra que va mucho más allá de lo que se ve en pantalla.

Un brote de gangrena y Friedkin con la malaria

Hay que decir lo primero de todo que el rodaje ya comenzaba con el pie izquierdo, pues Friedkin había solicitado a unos actores -entre ellos Steve McQueen, Marcello Mastroianni o Lino Ventura- que la productora no le pudo conceder. McQueen solo aceptaba el papel si su esposa, Ali McGraw, iba con él, pero Friedkin fue tajante y rechazó una propuesta que años más tarde lamentaría. Pero ese no sería ni mucho menos el mayor de sus problemas, pues lo que pasó es que cuando se desplazaron a la República Dominicana para rodar el inhóspito paisaje que se ve en la película, ellos mismos se encontraron con unas condiciones de lo más inclementes que fueron haciendo mella en el rodaje y afectando a todo el equipo, incluido el propio Friedkin.

Paco Rabal y Roy Scheider en 'Carga maldita'
Paco Rabal y Roy Scheider en 'Carga maldita'

La exposición a largas horas de trabajo, en plena jungla y a temperaturas a las que nadie del equipo estaba hecho, terminaron derivando en una serie de enfermedades que se propagaron por todo los miembros del rodaje. “Las condiciones eran literalmente horribles, pero para mí fue una aventura. Tenía una especie de seguridad de sonámbulo de que podía lograrlo. Nunca intentaría algo así hoy. De ninguna manera. Era demasiado tonto para darme cuenta de lo peligroso que era”, recordaba el director en una en una entrevista hace unos años.

Lo cierto es que buena parte del equipo enfermó y se produjo un brote de gangrena en pleno rodaje que afectó a más de cincuenta miembros del equipo técnico, lo que retrasó sobremanera el rodaje y aumentó los costes de producción hasta tal punto que la productora, Paramount, tuvo que pedir la colaboración de Universal para seguir costeando el filme. Hasta el propio Friedkin enfermó al contraer la malaria, la cual le hizo perder más de más de 20 kilos. Por si todo eso fuera poco, varios jefes de producción fueron despedidos por no atender a las demandas del director y otros tantos miembros fueron expulsados del rodaje, después de descubrirse que estaban consumiendo drogas.

Un pueblo en mil pedazos y un fracaso en taquilla

Una de las anécdotas más tristes del rodaje de esta película fue la que desveló en una entrevista para El Confidencial el director Fernando Trueba, quien aseguraba que Paco Rabal le desveló las malas maneras de Friedkin. Según relataba Rabal horrorizado, el director “quería un plano general del pueblo que acaba estallando. Es lo típico que haces con una maqueta y ya está, pero Friedkin se encaprichó de un pueblo y, como eran los dueños del país, hicieron emigrar, cambiarse de casa a todo el pueblo, y luego lo volaron”. Todo ello con el beneplácito y la ayuda de Paramount, que según cuentan era la dueña de la República Dominicana a través de la Gulf and Western Company.

Ni los esfuerzos ni las atrocidades cometidas durante el rodaje de Carga maldita fueron suficientes para evitar el destino de una película abocada al desastre. Porque el filme tuvo la mala suerte de coincidir en el tiempo con otra película que robó todas las miradas y que se estrenó unas semanas antes. Una tal La guerra de las galaxias, que se adelantó en cines a la película de Friedkin y terminó provocando que mucha gente prescindiese de verla para en su lugar acudir a la aventura espacial de George Lucas. El resto es historia y es por algunas de estas razones que la película no es de las más conocidas a día de hoy, pero nunca es tarde para descubrirla, y más ahora tras la muerte de Friedkin.

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