
Lo que parecía predestinado a ser una noche histórica para el Real Madrid femenino terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla. Y de las buenas, de esas que aterran y dejan temblando hasta a los más valientes. Así terminaron las jugadoras de Alberto Toril, a lagrimón vivo bajo el diluvio que cayó en Butarque. Muertas de frío, caladas hasta arriba y sin consuelo para una derrota de las que dejan huella. En solo media hora pasaron de verse levantando la Copa de la Reina, grabando su nombre como las primeras jugadoras que llevan un título a la sala de trofeos de la sección blanca, a no encontrar respuesta mientras veían a las jugadoras del Atlético de Madrid llevarse la gloria. En ese periodo de tiempo, el Madrid pasó de tener a una ventaja de dos goles (2-0) a dejarse la Copa en los penaltis. Una remontada épica, con un golazo de falta de Banini en el último suspiro para llevar el partido a la prórroga, y una tanda final en la que se agigantó Lola Gallardo y se arrugaron las lanzadoras blancas. “Hoy no hemos dejado de creer”, decía tras la hazaña la meta colchonera.
Las de Toril, con su estrella, Caroline Weir, neutralizada de principio a fin por el Atlético, se adelantaron a la media hora de juego en una jugada balón parado. Botó el córner la escocesa y Tolleti, sin oposición, cabeceó desde el punto de penalti. Su remate, pegado al poste, fue imposible para Lola Gallardo. Con el gol respiró un Madrid que no terminaba de encontrarse. Desconectada Weir, tampoco brillaba la joven Caicedo ni la española Athenea. Lo cierto es que estaba más suelto el Atlético, que rozó el gol en varias en ocasiones. Solo lo evitó Misa, protagonista de la primera mitad, la encargada de sostener a las blancas cuando parecía ponerse la final.

Ya en la segunda mitad, tras otra aparición salvadora de Misa, empezó a carburar el Madrid. Se soltaron las de Toril y tras varias intervenciones de mérito de Gallardo llegó el segundo, obra de Ivana Andrés, la capitana de las blancas. Centro de Linda Caicedo desde el costado izquierdo y precioso cabezazo de la defensa madridista al palo largo. El golpe parecía definitivo, más aún al comprobar la reacción del Atlético, con las de Manolo Cano desnortadas. Hasta que desató la tormenta.
Avisó primero Alexia con un remate al larguero y fue Lucía Moral la que embocó un envío de Banini en el minuto 88 para engancharse a la final. La empresa parecía imposible hasta que la argentina, cerca del 96, a segundos de cumplirse los seis minutos de descuento, clavó una falta desde la frontal y reventó la final. Estalló el banquillo del Atlético y se hundió el Madrid. Fue solo la antesala de lo que sucedería tras los penaltis. Copa para las colchoneras, que repiten el título de 2016, y batacazo sin precedentes para el Real. El Madrid femenino tendrá que esperar.
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