Anthony Hopkins habló de su infancia en soledad: “Cree en ti. Aunque pienses que es una mentira, cree en ti”

El actor británico, ganador del Oscar, compartió en una entrevista para el pódcast “Armchair Expert” sobre cómo la distancia emocional y la adversidad moldearon su carácter y visión hacia el éxito internacional

Guardar
El artista galés es mundialmente conocido por sus interpretaciones en filmes, como "El silencio de los inocentes"

La infancia de Anthony Hopkins estuvo marcada por la sensación de ser un extraño en su propio entorno. En el pódcast Armchair Expert —presentado por Dax Shepard—, el actor galés relató cómo las etiquetas negativas y la marginación que sufrió en la escuela influyeron profundamente en su carácter y en la forma en que se enfrentó al mundo.

“Me sentí desconectado la mayor parte de mi vida. Pero, en cierto modo, todo fue para bien”, confesó el intérprete, quien fue calificado de “dunce” (tonto) por profesores y compañeros, y pasó por varios colegios en Port Talbot (Gales), durante los años 40 y 50.

Anthony Hopkins explicó cómo la
Anthony Hopkins explicó cómo la marginación escolar en Gales influyó en su carácter y carrera artística (Armchair Expert)

Infancia y marginación escolar

Durante la entrevista, el artista describió cómo los años de escuela fueron difíciles y solitarios. “Fui un verdadero outsider”, recordó, al rememorar el ambiente hostil y la incomodidad por no compartir aficiones deportivas con sus pares. Además, relató: “No podía soportar jugar al rugby o al cricket. Pensaba: ‘¿Qué hago aquí?’”. La escuela representaba un entorno donde la etiqueta de “tonto” se repetía de manera constante.

No obstante, su memoria prodigiosa y curiosidad lo acompañaban. Su padre, Dick Hopkins, le regaló una enciclopedia infantil. “Leía esos volúmenes de principio a fin, aprendía datos inútiles, pero me fascinaba”, comentó. A pesar de ello, eligió ocultar su inteligencia: “Era una decisión consciente, una forma de protegerme. Prefería que me dejaran solo”.

El contexto de la posguerra también dejó huella en su visión de la vida. Creció entre relatos de bombardeos y presencia de soldados estadounidenses, aunque nunca adoptó la postura de víctima. “La vida es dura para todos”, afirmó.

En diálogo con Dax Shepard,
En diálogo con Dax Shepard, Hopkins reveló que las etiquetas negativas en la escuela lo llevaron a ocultar su inteligencia como mecanismo de defensa (Armchair Expert)

Papel de la familia y la autoconfianza

Hopkins trazó un retrato complejo de su relación con sus padres, en especial con su padre. Un momento clave ocurrió tras recibir un informe escolar desfavorable en 1955. “El informe decía: ‘Anthony está muy por debajo del nivel de esta escuela’. Mi padre, que siempre quiso lo mejor para mí, me preguntó: ‘¿Qué te pasa? ¿Te importa?’”, reveló. El propio actor reconoció: “Un día se los demostraré. Se los demostraré a los dos”. A lo que su padre respondió: “Espero que lo hagas”.

Aquel momento resultó crucial para Hopkins y admitió: “Creo que eso activó algo profundo en mí, una especie de poder”, reflejando la autosuperación que impulsó su filosofía profesional.

Aunque las exigencias familiares eran altas, la familia fue un punto de apoyo. Su madre envió la solicitud para una audición en el Royal Welsh College of Music and Drama, y el acceso a libros y música en su hogar resultaron fundamentales para su desarrollo.

La familia de Anthony Hopkins
La familia de Anthony Hopkins fue clave en su desarrollo, brindándole apoyo y acceso a libros y música desde pequeño (Summit Books)

Descubrimiento del teatro con primeros papeles

Su primer acercamiento al teatro fue casual. Preocupado por el aislamiento de su hijo, su padre pidió a un vecino que lo llevase al YMCA local. En ese espacio, Hopkins presenció a un grupo ensayando una obra de Pascua: “Entré en la sala, escuché voces y pregunté si podía mirar. El director me ofreció un pequeño papel: tenía una sola línea”. Esa experiencia supuso el descubrimiento de un entorno donde, por primera vez, se sintió aceptado por el público y sus padres.

La madre de Hopkins, tras hallar un anuncio sobre audiciones para una beca del Royal Welsh College, lo animó a presentarse. El joven se preparó con un monólogo de Shakespeare y fue seleccionado entre los finalistas.

“Me dijeron que la beca era para ‘el chico’, y resultó que era yo”, relató. Que la noticia apareciera en el periódico local simbolizó el inicio de una nueva etapa: “Por fin había esperanza para mí”.

La obtención de una beca
La obtención de una beca en el Royal Welsh College representó un punto de inflexión en la vida de Anthony Hopkins (El silencio de los inocentes)

Encuentros claves de su carrera y mentores

A lo largo de sus primeros años, se cruzó con figuras determinantes. Bernice Evans, una vecina mayor que le daba clases de dibujo, le presentó a Richard Burton, consolidando una relación profesional que marcaría su futuro. Su formación en la Royal Academy of Dramatic Arts de Londres y en el National Theatre le permitió trabajar bajo la dirección de Laurence Olivier.

Hopkins rememoró que Olivier lo seleccionó para un papel en “Otelo” y como su sustituto en “Las tres hermanas”. Decidió preparar cada papel con extrema dedicación: “Para contrarrestar ese fantasma de incompetencia que arrastraba desde la escuela, decidí aprenderme todos los papeles antes de empezar los ensayos. Así nadie podría tocarme”.

El director Olivier le transmitió consejos fundamentales, que aún recuerda: “Los nervios son vanidad. No tienes tiempo para estar nervioso. Sal ahí y hazlo. Si fallas, no importa”.

Hopkins destacó la resiliencia, la
Hopkins destacó la resiliencia, la autoaceptación y el arte como herramientas fundamentales para superar la adversidad (Armchair Expert)

Resiliencia, preferencias artísticas y superación

En Armchair Expert, subrayó la importancia de la resiliencia y la autoaceptación. Aunque tendía al aislamiento, nunca se sintió una víctima. “Nunca quise ser parte de nada. No necesitaba a nadie. Nunca me sentí solo, solo me sentía yo mismo”, afirmó. También rechazó etiquetas como Asperger o TDAH: “Simplemente es ser humano”.

Por otra parte, el arte y la música constituyeron refugios permanentes. Además de su trayectoria como actor, compuso obras musicales y se dedicó a la pintura, guiado por su esposa Stella, quien lo animó a exponer y vender sus cuadros. Con respecto a esto, explicó: “No me tomo demasiado en serio. Pinto rápido, si cometo un error, lo corrijo y sigo adelante”.

Entre las recomendaciones que ofrece, destacó: “Cree en ti totalmente. Aunque pienses que es una mentira, cree en ti”. Y recalcó: “No dejes que otros te hundan. Sal ahí fuera y hazlo. Puede que fracases, puede que te des contra un muro, ¿y qué? Te levantas y lo vuelves a intentar”.

Su esposa Stella fue fundamental
Su esposa Stella fue fundamental en impulsarlo a realizar obras musicales y pinturas, a modo personal (REUTERS)

Desde la marginación infantil hasta el reconocimiento internacional, la vida de Anthony Hopkins es un ejemplo de cómo la adversidad puede convertirse en un estímulo para la autopercepción y la creación. Su historia, narrada en Armchair Expert, ilustró que la perseverancia y la confianza en uno mismo son claves para transformar los obstáculos más difíciles de su vida.