El 40 % de los residuos en El Salvador podría reutilizarse como abono, señala CESTA

La organización advierte que la mayoría de los desechos recopilados podría servir para enriquecer la tierra, enfatizando la importancia de integrar los restos orgánicos al ciclo natural y reducir el impacto sobre los vertederos

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El 40 % de los residuos generados en El Salvador corresponde a materiales orgánicos aptos para transformarse en abono natural. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)
El 40 % de los residuos generados en El Salvador corresponde a materiales orgánicos aptos para transformarse en abono natural. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)

El 40 % de los residuos en El Salvador son materiales orgánicos que podrían transformarse en abono en lugar de enviarse a los vertederos, según Ricardo Navarro, presidente del CESTA (Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada).

Navarro sostiene que la basura es “un error de las prácticas humanas modernas” y que en la naturalezatodo funciona en ciclos”, por lo que los desechos orgánicos deberían reincorporarse a la tierra para devolver los nutrientes extraídos en cada cosecha.

La basura no existe. Todo son desechos que se van y regresan”, remarcó Navarro durante su entrevista con Diálogo. Considera que convertir en abono los residuos orgánicos debería ser una práctica normal y lógica en el país.

Como dato adicional, solo en San Salvador centro se recolectan diariamente 850 toneladas de basura, lo que muestra la magnitud del desafío y la urgencia de buscar prácticas más sostenibles.

Respecto al tratamiento tradicional de los residuos, Navarro plantea inquietudes sobre la eficacia de los rellenos sanitarios y las plantas de tratamiento.

Asegura que es comprensible la preocupación de las comunidades ante la construcción de nuevos rellenos, como sucede en Tecoluca, San Vicente, ya que “nadie quiere un basurero cerca de su casa”.

Ricardo Navarro, presidente de CESTA, advierte que la basura es resultado de prácticas humanas y aboga por reciclar los residuos orgánicos al suelo. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)
Ricardo Navarro, presidente de CESTA, advierte que la basura es resultado de prácticas humanas y aboga por reciclar los residuos orgánicos al suelo. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)

Explicó que la ingeniería emplea geomembranas de distintos grosores en los rellenos para evitar la contaminación de los mantos acuíferos.

Sin embargo, advierte que los materiales plásticos utilizados pueden deteriorarse con el tiempo debido a la presión y los líquidos presentes en la basura, lo que podría permitir filtraciones hacia el agua subterránea.

Navarro recordó el caso de MIDES, la empresa operadora de rellenos sanitarios, y mencionó que en su momento optó por una geomembrana más delgada para reducir costos. “Tarde o temprano se deteriora”, señaló sobre la durabilidad de estos materiales, y resaltó la importancia de buscar soluciones que minimicen riesgos a largo plazo.

El ambientalista también destacó que un 25 % de la basura corresponde a plásticos, especialmente de un solo uso. Sugiere que reducir su consumo, por ejemplo, usando tazas de cerámica en lugar de vasos térmicos, es una medida sencilla y efectiva para disminuir el volumen de residuos.

Navarro cree que el país puede avanzar hacia una “situación de cero basura” mediante la reducción, reutilización y reciclaje, acciones que ya se practican en pequeña escala tanto en El Salvador como en otros países.

San Salvador centro recolecta diariamente unas 850 toneladas de basura, lo que revela la urgencia de alternativas sostenibles de gestión de residuos. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)
San Salvador centro recolecta diariamente unas 850 toneladas de basura, lo que revela la urgencia de alternativas sostenibles de gestión de residuos. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)

Sobre la gestión, subrayó que se trata de una “responsabilidad de todos”. Invitó a las personas a compostar sus desechos orgánicos en casa “hasta donde se pueda”, lo que puede suponer un ahorro para los municipios y el país.

También observó que el modelo de recolección actual implica trasladar la basura a lo largo de las ciudades, lo que puede generar rastros y olores. En su opinión, sería preferible procesar los desechos lo más cerca posible de su origen, y considera que los mercados municipales podrían habilitar pequeños espacios para compostaje.

Reconoció que existen alcaldías y comunidades que aplican estas prácticas, aunque considera que sería positivo un mayor respaldo institucional.

Sobre la legislación, opinó que aún hay retos para lograr una visión de largo plazo. Recordó que la ley establece multas de $20 por tirar hasta dos libras de basura y de $1,500 si la cantidad es mayor, aunque cuestionó la practicidad de su aplicación en el terreno. “¿Quién dice que fueron más de dos libras o menos? Alguien tendría que ir a pesarlas, tendría que haber un juez ahí, lo cual nunca sucede”, comentó.

Un 25 % de la basura salvadoreña corresponde a plásticos de un solo uso, cuya reducción y reutilización es clave para mejorar el manejo de residuos. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)
Un 25 % de la basura salvadoreña corresponde a plásticos de un solo uso, cuya reducción y reutilización es clave para mejorar el manejo de residuos. (Foto: Alcaldía de San Salvador Centro)

A modo de ejemplo, relató que desde hace veinticinco años no entrega desechos orgánicos al servicio de recolección, sino que los procesa en casa, permitiendo que las bacterias completen el ciclo natural. “Abro un agujero, ahí echo los desechos orgánicos, luego le echo tierra. Las bacterias hacen el trabajo”, compartió.

Para Navarro, la suma de acciones individuales y comunitarias es fundamental, evitando que los desechos recorran largas distancias. “Cada mercado debería tener un lugarcito para compostar los desechos. Si se hace bien, no genera gases”, aseguró.

Considera que una transformación educativa y cultural puede ser el camino para fortalecer el compromiso ciudadano y lograr una gestión más responsable y sostenible de los residuos en El Salvador.