A la espera de una resolución al respecto por parte de la Corte Suprema de Justicia, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sostendrá su postura de mantener las clases presenciales el mayor tiempo posible y analiza que, ante un eventual aumento brusco de los contagios en el distrito, se podría ir a un esquema más reducido en el que solo asistan a las aulas los alumnos más jóvenes.
En medio de las tensiones con la administración nacional por la decisión de mantener abiertas las escuelas, las autoridades porteñas ya elaboraron un plan para reducir las circulación, pero siempre bajo la premisa de que los colegios “sea lo último que se cierre”.
Así lo precisó la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, quien detalló que las medidas que se aplicarán en cada casa dependerá “de los distintos escenarios, que es de la manera en la que se tiene que ir mirando esta situación”.

“Analizando también cómo se trasladan, podemos ir reduciendo también los contagios. Esto es: si los que más se contagian son los más grandes, bueno, podemos ir pasándolos a ellos a la virtualidad o a la semi-presencialidad, cuidando siempre a los más chicos, a los que menos autonomía tienen para aprender, a los que no se pueden quedar solos en casa”, explicó.
En diálogo con la periodista Romina Manguel, por el canal A24, la funcionaria aseguró que “los números de hoy siguen mostrando que las escuelas pueden seguir abiertas” y aclaró que, si bien “se pueden ir tomando otras restricciones”, todos los expertos coinciden en que los establecimientos educativos “es un lugar seguro”.

“En caso de que vayamos viendo que esta desaceleración de los casos no se transforma en una baja, o si no se consolida la baja de ocupación de camas de terapia intensiva, podemos empezar a pensar algo sobre la secundaria, pero antes, vamos a mirar en otros lados. Está claro, por los datos del año pasado, que el derecho a la educación se garantiza solo con la presencialidad”, insistió la ministra.
Más temprano, su par de Salud, Fernán Quirós, había manifestado una posición similar al señalar que cualquier nueva restricción que se tome en la Ciudad de Buenos Aires “va a estar (dirigida) en el sentido de evitar la interacción social en lugares cerrados”, pero que el regreso a la virtualidad se analiza solamente para los alumnos mayores de 15 años.
“Esta es una enfermedad que te obliga a tener alternativas. Lo que tenemos documentado en la Ciudad es que en el grupo de menores de 15 años su nivel de contagio es menor y que, una vez que terminan el encuentro escolar, el nivel de socialización nocturna y en otros espacios es menor”, resaltó al noticiero Telenoche.

Estas declaraciones van en línea con el plan que había anunciado el gobierno porteño al confirmar semanas atrás la continuidad de las clases presenciales en el distrito, el cual contempla cuatro escenarios educativos posibles, a partir de los cuales se irá reduciendo gradualmente la cantidad de alumnos en las aulas.
Según esta estrategia, recién en el segundo de los escenarios más graves se incorporará una bimodalidad para los estudiantes de mayor autonomía, con una alternancia de instancias presenciales y remotas para los cursen el secundario.
Sobre la actualidad en los colegios, Acuña contó que el 75% de las instituciones, “sumando las públicas y las privadas, tiene una oferta que es todos los días y todos los chicos, al menos una jornada simple”, y remarcó que a lo largo de la última semana “la presencialidad de los chicos se sostuvo por arriba del 90%, mientras que el presentismo de los docentes, en un 85 por ciento”.
“Es cierto que los últimos días de la semana pasada empezó a haber más familias, no las que tenían una postura ideológica de decir ‘nosotros cumplimos con el Decreto’ y mandaron una carta, sino que hubo otras que empezaron a decir ‘tenemos miedo, ¿qué hacemos’’”, reconoció.
En este sentido, garantizó que no se va “a sancionar a quienes tengan miedo de mandar a sus hijos” a clase y tampoco “se van a quedar sin vacantes”, pero invitó a estas familias “a conversar, a dialogar en las escuelas” para que “sientan que sigue siendo el lugar más seguro para dejar a sus hijos”.
“Que las dudas, los temores, lo hablen con la conducción de sus escuelas, con los docentes, que les van a decir lo importante que es la presencialidad, que es la forma de aprender. En todo el año pasado, no lograron afianzar los aprendizajes, y no fue culpa de los docentes, fue culpa del contexto”, cerró.
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