
Los argentinos se aprestan a afrontar este mes el mayor aumento del precio final de los servicios públicos desde el inicio de la gestión presidencial de Alberto Fernández.
En el caso de la energía eléctrica significará un aumento nominal respecto del mes anterior del 128% para los usuarios de Nivel 1 (N1, aquellos de mayor poder adquisitivo, con ingresos mensuales superiores a los $669.298, unos 5,3 millones de hogares) y para todos los que no se anotaron en el Registro de Acceso a los Subsidios Energéticos (RASE).
Según el gobierno, el impacto en la factura promedio en todo el país será de $3.000 mensuales (más impuestos), pero con grandes diferencias, al punto que los usuarios N1 pagarán hasta 7 veces más caro por KWh consumido que los usuarios de Nivel 2 (aquellos de menor nivel de ingreso) que, al igual que los comercios chicos (menos de 800 KWh de consumo mensual) no sufrirían aumentos. Pero en todos los casos los hogares residenciales deberán cuidarse de no consumir más de 400 KWh mensuales de electricidad, umbral considerado bastante alto por los expertos.
Adiós a los subsidios
Los aumentos se explican fundamentalmente por el retiro de los subsidios a las tarifas públicas. Según el segundo Reporte del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Área Fiscal y de Políticas Públicas de la UBA y el Conicet, en los primeros cuatro meses del año los subsidios a las tarifas sumaron $854.767 millones, un 64,3% más que en igual período de 2022. Teniendo en cuenta la inflación del período, se trata de una disminución real del 19,8%, pues si los subsidios hubieran corrido a la par del IPC, habrían sumado más de $1,1 billones (millones de millones) de ahora.
De hecho, un gráfico muestra también que el acumulado móvil de los últimos 12 meses de subsidios cayó, a valores actuales, de $4,67 billones a mediados de 2022 a $3,49 billones el mes pasado.

La caída no fue pareja. Siempre en términos reales, cayeron 25% en energía (que no obstante sigue siendo el principal rubro, con $637.192 millones en 4 meses, de los cuales $322.222 millones fueron a Cammesa y $282.517 millones a Enarsa, a cargo de las importaciones de energía, cuya factura en el primer cuatrimestre aumentó nada menos que 629% por la compra anticipada de barcos de Gas Natural Licuado (GNL) en prevención del próximo invierno. Otro ítem energético que aumentó duro fue el de transferencias por el llamado Plan Gas.Ar, creció 512,1%, o 204,7% real (descontada la inflación).
Siempre en términos reales los subsidios cayeron 26,9%, en el caso del agua, y aumentaron levemente (1,9%) en el caso del transporte.
El informe consigna también que en marzo la demanda eléctrica aumentó 10,7%, debido a lo atípico del clima, con temperaturas muy por sobre la media histórica, lo que podría estar condicionando la relación entre la demanda eléctrica industrial y comercial y la actividad económica.
En términos nominales, el crecimiento de los subsidios fue liderado por Transporte (+108,6%), en buena medida por efecto del aumento del Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte, que financia la cobertura de los subsidios al autotransporte de pasajeros: creció 219,9% nominal y 56,9% real.

El cimbronazo en las cuentas ocurrirá, sin embargo, desde una base muy baja. El informe calculó que la factura promedio del servicio de gas natural por redes para un usuario N1 del AMBA ocupó el 1,1% del salario promedio en marzo y para los niveles N2 y N3 ocupó el 0,54% y 0,61% respectivamente.
En el nivel de altos ingresos, el precio promedio del gas en la factura final es de $27,4 por metro cúbico, mientras que para el Nivel 2, de bajos ingresos, y el nivel 3 de ingresos medios, es de $8 y $10,3 por m3, precisa el informe.
El reporte también compara los valores de las facturas con los valores de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte, esto es, el ingreso bruto promedio de los trabajadores formales o “en blanco”) y precisa que, tomando en cuenta los datos de marzo, el peso de las facturas de gas un usuario N 1, N 2 y N 3 representan el 0.6%, 0,34% y 0,37% del Ripte, respectivamente y que en el agregado de servicios energéticos (energía eléctrica y gas natural) representa 3,1%, 1,3% y 1,6% en cada caso, valores inferiores al máximo que llegaron a explicar, del 4,8% en mayo de 2019.

Además, con datos a mayo de 2023, el estudio compara el precio regional (aunque sin impuestos) de las tarifas residenciales de gas natural de la Argentina contra los de tres países vecinos: Brasil, Uruguay y Chile, para una medida muy pequeña: 20,8 metros cúbicos. Para la categoría R1, el resultado es que un hogar uruguayo paga 5,5 veces lo que paga un hogar argentino en el AMBA y en Brasil y Chile los múltiplos son 4,6 y 4,4 veces respectivamente.
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